La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, se mantuvo en silencio respecto de los anuncios que realizó el presidente Javier Milei en relación a la soberanía de las Islas Malvinas y las medidas al respecto.
A pesar de que es una de las banderas que siempre esgrimió la titular del Senado de la Nación -su padre fue combatiente del conflicto del Atlántico Sur- Villarruel no hizo referencia públicamente a los dichos de su compañero de fórmula.
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Sin embargo, en esas casualidades del destino, hoy estaba previsto un acto en el Senado de la Nación en donde, bajo el lema “Malvinas: epopeya nacional”, se presentaba un libro con el mismo nombre. El evento fue organizado por la Dirección Gesta de Malvinas y la Dirección General de Publicaciones de la Cámara Alta y, como era de esperarse, contó con la presencia de Villarruel.
Es sabido que la relación entre Milei y Villarruel es inexistente, quizás por eso el evento no contó con la presencia de ninguna agrupación de las Fuerzas Armadas, sino que la musicalización estuvo a cargo de la banda de la Policía de la Ciudad.
Villarruel entonó la Marcha de San Lorenzo y la Marcha de las Malvinas y se puso frente a la concurrencia que se hizo presente en el Salón Azul al momento de entregar ejemplares a diferentes miembros de las fuerzas que participaron en la Guerra de Malvinas. Y, aunque en un primer momento estaba previsto que tomara la palabra, en esta ocasión decidió no hacerlo y sólo se dedicó a entregar los 50 libros que se obsequiaron y, una vez terminado el evento, a saludar a todos los que se le acercaban.
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Quien sí hizo uso de la palabra fue uno de los organizadores del evento, el director de Gesta de Malvinas del Senado, Nicolás Kasanzew.
“Muchas veces me preguntaron si quería volver a Malvinas. Alguna vez respondí que sí. ¿Cómo? En una barcaza de desembarco. Si en esa barcaza estuvieron los que están en estas primeras 6 filas, no sé si no se repetiría otro 2 de abril” dijo el ahora funcionario. “Nuestros héroes están aquí. Ellos defendieron las Malvinas con las armas, ahora tenemos que defenderlas con libros. Los libros son un arma, han alterado la marcha de la historia”.
“Las palabras vuelan, los escritos quedan. Todas las mentiras y canalladas de las redes sociales como las mentiras de las declaraciones políticas con respecto a la soberanía de Malvinas en las que no cree quien las pronuncia, todo eso va a desaparecer, no va a quedar nada. Lo que van a quedar son los libros, van a seguir siendo un arma en defensa de nuestra patria y de las Malvinas hasta el día en que ‘Malvinas, volveremos’.”
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En ese momento la transmisión enfocó a la Vicepresidenta que siguió atentamente las palabras del funcionario de la Cámara Alta y gritó “¡Viva!” una vez que este dijo “¡Viva la Patria!”.
En la previa a la entrega de los libros se emitió un video de homenaje que estaba musicalizado por una canción escrita por el propio Kasanzew.
Cuando ya habían pasado casi 60 minutos desde que se inició el acto, se entonaron los himnos y se retiró la bandera argentina que fue llevada por tres excombatientes (abanderado el Suboficial Mayor (Re) VGM Américo Carlos Mayorga, de la Compañía de Comunicaciones 3 en Malvinas; escolta izquierdo Sargento Ayudante (Re) VGM Edgardo Daniel González, artillero de los helicópteros Bell de aviación del ejército en Malvinas; y derecho Soldado Conscripto Clase 63 Roberto Guillermo Basso, de la Compañía de Comunicaciones 10 en Malvinas).
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Un detalle que no pasó desapercibido, así como el silencio de Villarruel en un tema que siempre supo ser una de sus banderas, es que la Vicepresidenta de la Nación llevaba un pin en su solapa derecha que asemejaba “el trapo” que hicieron hinchas argentinos en el Mundial de Fútbol y que mostraron los jugadores de la selección. El mismo lo tienen todos los senadores del peronismo, ya que fue un regalo del senador Marcelo Lewandowski, quien también le hizo llegar uno a la Presidenta del Senado.
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