Maximiliano Pullaro tuvo la primera prueba de fuego desde que asumió como gobernador para resolver un conflicto de gestión con una fuerte repercusión nacional. Un reclamo salarial de policías que amenazaba con réplicas en otras localidades. Todavía hay temor a un efecto contagio en otras provincias. “Dejamos la vara alta con los nuevos ingresos”, dicen en Santa Fe, donde aseguran que salieron fortalecidos. Pero el caso abrió un nuevo capítulo en el vínculo entre el mandatario radical y líder de Provincias Unidas con la Casa Rosada. Aunque se resiste a reunirse con el ministro del Interior, Diego Santilli, esta semana recibió apoyo del gobierno nacional aunque fue duramente criticado por libertarios santafesinos. ¿Hay chances de un acuerdo para 2027?
Según pudo constatar Infobae, Santilli y Pullaro dialogaron esta semana por el conflicto que se desató en Rosario el martes por la madrugada. Un grupo de agentes, vestidos de civil y con los rostros cubiertos se congregaron frente a la Jefatura de Policía para reclamar mejoras salariales y condiciones laborales. La primera conferencia de prensa que brindó el ministro de Seguridad, Pablo Cococcioni, donde anunció el pase a disponibilidad de unos 20 efectivos, profundizó el conflicto. Familiares desfilaron por los canales de televisión relatando los casos de suicidios y malos salarios. Hasta una mujer se arrodilló frente a la Jefatura de Policía para que el gobernador hablara públicamente.
Aunque reconocen la legitimidad del reclamo, en la Gobernación santafesina analizan por estas horas dos focos que explicarían la magnificación del conflicto. El primero sería un coletazo por la investigación que tiene como acusados al ex jefe de la Policía de Rosario Daniel Acosta y otros 13 agentes por sobrefacturación del combustible para los móviles policiales y por cargas ficticias o “fantasmas”. El segundo, apunta a una organización que operó durante la protesta para generar caos con supuestos familiares que denunciaron en los medios falta de Internet en las Comisarías, escasez de balas y hasta la difusión de un decreto falso con supuestos aumentos para los policías. En el último punto no dejaron trascender nombres de sospechosos.
Lo que sí quedó claro fue un fuerte malestar con Romina Diez, la referente local de La Libertad Avanza, con estrecho vínculo con Karina Milei. La diputada nacional denunció “acuartelamiento” y acusó en sus redes sociales a Pullaro por “gastar millones en estructuras políticas y secretarías inútiles” pero no poder “pagarle a quienes ponen el cuerpo para cuidarnos”. “No es falta de recursos. Es un error de prioridades y una pésima gestión. Un Estado que no cuida a quienes garantizan seguridad, educación y salud, no cumple su función básica”, expresó.
El peronismo, en cambio, evitó pronunciarse o criticar al gobernador. Según pudo reconstruir este medio, siguen de cerca el reclamo de los policías pero no creen pertinente un aprovechamiento político del caso. Además, el deterioro salarial de las fuerzas de seguridad y docentes es un problema que comparten todas las provincias. Por estos días lo vive en carne propia Axel Kicillof con un gremio que amenaza con no iniciar el ciclo lectivo. Con el aumento salarial que anunció Pullaro, un policía santafesino que cumpla funciones operativas y que además realice tareas de calle estará cerca de los 2 millones de pesos. “Les dejamos la vara alta al resto de las provincias”, analizan. El primero en tomar nota fue Rogelio Frigerio, quien anunció un aumento para los efectivos en Entre Ríos.
El contexto en el que se generó la protesta policial no es menor. Además de que la seguridad es uno de los caballos de batalla de Maximiliano Pullaro, en los días previos había anunciado en un acto junto a la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva, que el mes de enero de este año se había convertido en el “menos violento” de la historia de la provincia. La misma semana recibió a Javier Milei, con quien comparte electorado, para la entrega del sable corvo de San Martín a los Granaderos.
Aunque no lo reconocen en público, todas las provincias piensan en el 2027, sobre todo en las que hay posibilidades de reelección, como es el caso de Pullaro, tras la reforma constitucional. El santafesino atraviesa un panorama complejo para la elección del próximo año tras haber fundado Provincias Unidas, la alianza de centro que tuvo un mal debut en las urnas en las legislativas nacionales. El espacio se define como antikirchnerista pero no logra captar el voto libertario y durante la campaña del 2025 el espacio profundizó sus críticas a Milei.
Para los radicales que apuestan a una alianza con La Libertad Avanza, Pullaro representa la línea interna más vinculada a la estrategia de Martín Lousteau, a quien acusan de buscar un acercamiento con el peronismo. Un gobernador de la UCR se queja por su vínculo pendular con el Gobierno. “Lo critica pero después le votan todo en el Congreso”, protestaron en medio de las tensiones que se generaron por el armado de los bloques.
Pese al vínculo tenso con la Casa Rosada, Pullaro recibió ayuda del Ministerio de Seguridad para reforzar la seguridad en los días de las protestas salariales. Dicen que con quien tienen mejor relación es con la propia Monteoliva y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. Pero con los hermanos Milei, en especial Karina, la encargada de la estrategia de La Libertad Avanza en todo el país, no hay diálogo asiduo.
Cualquier gesto es leído en clave electoral. Aunque Provincias Unidas no termina de convertirse en una alianza seductora para sumar aliados de cara a la elección del 2027, el desdoblamiento de los comicios provinciales abre un abanico de posibilidades sobre todo con un sello potente como La Libertad Avanza que no pudo hacer pie con los candidatos outsiders en las legislativas locales o en casos como el de Lisandro Almirón en Corrientes. En Rosario se había abierto una esperanza para los libertarios con Juan Pedro Aleart pero se desaceleró con los números de los comicios generales, lo que podría darle una explicación a la necesidad de Romina Diez por lograr posicionarse como candidata y principal opositora. Hasta que la Casa Rosada no resuelva ese punto, Pullaro confía en mantener su hegemonía.