El expresidente Mauricio Macri compartió en las últimas horas un video que difundió el mensaje de un ciudadano venezolano en el exilio, donde defiende el operativo de EEUU en Caracas que terminó con la detención del dictador Nicolás Maduro y cuestiona a quienes criticaron la intervención “desde la comodidad de su sofá en un país democrático y con supermercados llenos”.
La pieza audiovisual fue emitida en el programa “Edición Especial”, conducido por el periodista peruano Diego Acuña. El exmandatario ya se había referido a la situación de Maduro el pasado sábado a través de sus redes: “Durante años denuncié a la dictadura criminal venezolana, de la cual el gobierno argentino llegó a ser socio y cómplice. Apoyé a sus presidentes electos, denuncié el fraude y siempre estuve del lado de la querida María Corina Machado, la gran luchadora por la libertad de Venezuela”, sostuvo.
Y agregó: “Hoy celebro la detención de Nicolás Maduro, y ver llegar a su fin la impunidad de un dictador que se creía eterno. Espero que el orden democrático pueda restablecerse de inmediato. Se inicia una época nueva: Latinoamérica recupera un país secuestrado por una dictadura”.
Ahora, en esta oportunidad, se hizo eco de la carta pública que se reproduce a continuación:
“A ver, queridos preocupados de última hora, sabemos que ven una noticia sobre Estados Unidos, escuchan la palabra intervención y automáticamente activan el modo imperialismo, colonialismo, desde la comodidad de su sofá, en un país democrático y con supermercados llenos. Pero antes de dictar cátedra en Twitter, respiren, siéntense, escuchen”, comenzó.
“Para nosotros, venezolanos, esto no va de geopolítica, de salón ni de debates teóricos, va de sobrevivir. Por primera vez en veintisiete años sentimos que alguien hizo algo. No que lo debatió, no que lo condenó, no que lo evaluó. Lo hizo. No estamos celebrando la guerra, estamos celebrando la posibilidad, remota pero real, de que termine la pesadilla”, añadió.
El relato continúa: “Les dejamos una explicación con peras, manzanas y un poquito de memoria histórica: uno, la falacia del experto de sofá o el eterno ‘¿y tú qué hubieras hecho?’. Siempre aparece alguien diciendo que ‘la violencia no es la vía’ o que ‘las cosas se deben resolver por la vía democrática’. Suena bonito, suena civilizado, suena académico, pero permíteme preguntarte algo sinceramente y sin sarcasmo. ¿Cómo lo hubieras hecho tú? No me digas lo que no harías. Dime la alternativa realista. ¿Elecciones? Las hubo, varias, y se robaron todas. ¿Diálogo? Fueron años de diálogos, mediaciones, mesas, foros, encuentros. Mientras dialogábamos, ellos encarcelaban, torturaban y compraban más fusiles. ¿Presión internacional? Hubo sanciones, denuncias, informes de la ONU. ¿Resultado? Cero".
“La verdad incómoda es esta. Si fuera por muchos de ustedes, desde su distancia moralmente cómoda, no se hubiera hecho nada. Y mientras tanto, se nos fue la juventud, se nos fue el país, se nos fue la vida. Y no, tu título universitario no te pone por encima del dolor de un pueblo. Tu doctorado no resucita a los ejecutados. Tu neutralidad no alimenta a un niño hambriento”, amplió.
“‘Vienen a robarse el petróleo’, dicen por otro lado. Spoiler: ya se lo estaban robando. Cada vez que pasa algo en Venezuela aparece el argumento comodín: ‘Es que van por el petróleo’. Vamos a hablar claro, el petróleo ya se lo estaban llevando. Rusos, chinos, iraníes, cubanos. Y no vinieron para hacer turismo cultural. La diferencia es que antes lo saqueaban, destruían PDVSA, exprimían el país y aun así el venezolano seguía pobre, hambriento y reprimido. ¿Que ahora también hay intereses económicos? Claro que los hay. El mundo funciona así desde que existe la humanidad. Y aun así, desde el dolor más crudo, muchos venezolanos pensamos: ‘Si la condición para recuperar la libertad es que se queden con parte del petróleo, pues que se lo queden’“, completó.
“¿De qué sirve que el petróleo sea nuestro si el pueblo muere de hambre en su propio país? La riqueza nacional no es riqueza si solo enriquece a un tirano. ¿Dónde está toda esa preocupación antes? Aquí es donde ya uno no sabe si reír o llorar. Durante años se desplomó la producción petrolera. Cerraron empresas, industrias, fábricas, colapsó el sistema de salud... y del mundo progresista sensible hubo cero. Silencio. Más de ocho millones de venezolanos caminando por selvas, huyeron por caminos, fronteras, madres pariendo en carreteras, niños durmiendo en terminales. Y hubo silencio. Hubo presos políticos, torturas, desapariciones, persecución, adolescentes golpeados, estudiantes asesinados, periodistas encarcelados. Y hubo silencio. Pero ahora sí aparecen defensores de la soberanía, analistas de escritorio, filósofos del pacifismo selectivo, preguntando: ‘¿Y por qué se meten ahora?’“, se preguntó.
“Porque cuando gritamos solos, nadie escuchó. Y ahora que el pueblo venezolano respira esperanza, resulta que ahora sí opinan. Las matemáticas de la empatía, para el que aún no lo entiende, antes de opinar sobre Venezuela, lean estos números sin mirar hacia otro lado: 36.800 víctimas de tortura, 10.000 ejecuciones extrajudiciales, 18.305 presos políticos, 90% de un país sumido en la pobreza, hospitales sin insumos, niños desnutridos, abuelos buscando comida en la basura. Esto no es un debate ideológico, es una tragedia humana. Y si lo decimos sin miedo, entre soberanía con tortura e intervención con esperanza, preferimos la segunda mil veces. Porque la verdadera pérdida de soberanía no es que intervenga otro país, es que tu propio gobierno te trate como enemigo (...). No celebremos la guerra, celebramos la posibilidad de volver a ser país, de volver a reunirnos, de volver a vivir”, finalizó.