Holger Martinsen, embajador y Consejero Legal del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina, envió su derecho a réplica en referencia al artículo publicado por Infobae que se titula “Secreto de Estado: cómo Julio Grondona usó su poder en la FIFA para rescatar del embargo a la Fragata Libertad”.
“Cabe recordar que el 2 de octubre de 2012, el mencionado buque militar fue retenido en un puerto de Ghana tras la orden de un juez de primera instancia de ese país, que había hecho lugar a la solicitud del fondo buitre NML, que pretendía ejecutar - en franca contradicción a las normas del derecho internacional, en particular a las que consagran la inmunidad de un buque de guerra- un bono generado por deuda soberana de nuestro país. Frente a este escenario, la Cancillería argentina emprendió gestiones diplomáticas del más alto nivel exigiendo a Ghana la liberación de la Fragata y, ante su negativa, demandó a este país ante un Tribunal Arbitral, presentando al mismo tiempo una solicitud de medidas cautelares ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, para que ese Tribunal exigiera a Ghana la liberación inmediata e incondicional de la ARA Libertad. El 15 de diciembre de 2012, dicho Tribunal emitió una decisión, por unanimidad, dar la razón a la Argentina y ordenó a Ghana que sin demoras procediera a la liberación del buque, el cual zarpó cuatro días después, el 19 de diciembre, hacia nuestro país, ingresando al puerto de Mar del Plata el 9 de enero de 2013.
Si bien el artículo citado menciona tangencialmente que las gestiones oficiales las llevaba a cabo la Cancillería argentina, llama la atención que con tanta liviandad se desconozca que el resultado exitoso de la acción judicial emprendida en Hamburgo fue la causa única y directa de la liberación de la ARA Libertad, fruto del intenso trabajo de la Cancillería, con la colaboración del Ministerio de Defensa y de la Armada.Es un lamentable error y una triste distorsión de la verdad que se pretenda atribuir en medida alguna la liberación de la Libertad a supuestas gestiones espurias inspiradas en la ilusión de influir de algunos personajes y de quienes los rodeaban. Más lamentable aún es que la ignorancia impida apreciar logros alcanzados desde una institucionalidad impecable por parte de una prestigiosa institución internacional como lo es el Tribunal Internacional del Derecho del Mar y el denodado esfuerzo de los miembros del Servicio Exterior de la Nación.
En efecto, la Fragata ARA Libertad fue liberada por una orden judicial internacional que exigió a Ghana que así lo hiciera.
La influencia de cualquier otra gestión que se hubiera podido realizar ante el Gobierno de Ghana o su Corte Suprema para la liberación de la Fragata navega entre el ridículo y el absurdo: la Corte Suprema de Ghana -destinataria de las hipotéticas gestiones a que alude el autor de la nota- solo a fines de junio de 2013 revocó el embargo que un juez de ese país había dictado sobre la Fragata. Es decir, más de seis meses más tarde de la Sentencia del Tribunal de Hamburgo y de la zarpada de la Fragata con destino a la Argentina. Es decir, un poco más tarde de alcanzada la solución al problema...
Pueden los argentinos estar orgullosos del trabajo de sus funcionarios, quienes en el marco estricto del cumplimiento de las normas del derecho internacional y sus instituciones obtuvieron la liberación de la Fragata y el desagravio de los símbolos patrios que resultan inherentes a ese buque”.
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