Avanzan las conversaciones entre Argentina y Uruguay para retomar los vuelos comerciales en noviembre y ya evalúan un plan de acción para el verano

El ministro de Turismo, Matías Lammens, se reunió con el embajador Carlos Enciso. Las fronteras terrestres seguirán cerradas y se analizará la evolución del COVID-19 para las vacaciones

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(Gustavo Gavotti)
(Gustavo Gavotti)

Con la vista puesta en la temporada de verano que estará ajustada a los vaivenes de la pandemia, los gobiernos de Uruguay y la Argentina iniciaron hoy conversaciones para avanzar hacia una apertura del tráfico aéreo desde noviembre con los protocolos sanitarios correspondientes y empezaron a analizar los mecanismos de una eventual apertura de la frontera terrestre.

A lo largo de una reunión que mantuvo el ministro de Trurismo y Deporte, Matías Lammens, con el embajador de Uruguay en la Argentina, Carlos Enciso, se acordó avanzar hacia la agenda a corto y largo plazo. La agenda inmediata contempla la posibilidad concreta de que se reestablezcan los vuelos desde noviembre.

“Hubo muy buena predisposición y estamos en plenas negociaciones con vistas al verano”, dijo Lammens a Infobae. De esta manera, el ministro de Deporte y Turismo ratificó que la reanudación de los vuelos con Uruguay casi es un hecho aunque aun está sujeta a los detalles de protocolo sanitario que se terminarán de cerrar con el ministro de Salud, Ginés González García y con las autoridades sanitarias de Uruguay.

Por lo pronto, en Uruguay son de la idea de establecer una esquema de “hisopado doble” en el caso de reanudar los vuelos comerciales. Es decir, la aplicación del test de COVID-19 con autoridades sanitarias argentinas al salir y luego al entrar a Uruguay aplicar otro exámen de prueba de contagio o viceversa.

A la vez, se mantiene firme la idea del gobierno de Luis Lacalle Pou de que los argentinos que ingresen a Uruguay tengan que hacer una cuarentena obligatoria de al menos 7 días. Esto correría también para aquellos pasajeros que viajen en avión a partir de la reanudación de vuelos en noviembre.

Con apenas 2.560 contagios confirmados hasta ahora en Uruguay que contrastan con el millón de casos de la Argentina, en Montevideo quieren ser muy cautos a la hora de tomar una definición en relación a la apertura de fronteras y la actividad del verano. Saben que el aluvión de turistas argentinos siempre resulta caótico cada verano de vacaciones y en un momento de crisis sanitaria como el que se vive entienden que podría ser más complicado aun.

“Tenemos un status sanitario que nos costó mucho mantener y no queremos correr el riesgo de perder todo eso en dos meses”, explicó tajante a Infobae un funcionario del gobierno de Lacalle Pou que estuvo al tanto de las conversaciones que hoy mantuvo el embajador Enciso con Lammens.

De todas maneras, en Montevideo destacaron la “buena predisposición y el diálogo” que hay entre ambos países teniendo en cuenta la situación de pandemia y las diferencias ideológicas que separan a Lacalle Pou de Alberto Fernández.

Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou
Alberto Fernández y Luis Lacalle Pou

No obstante, en Uruguay la estrategia que quieren llevar adelante en el caso de una apertura de fronteras para el período estival es establecer lo que llaman una “burbuja sanitaria estricta”. Esto es: definir bien con los países vecinos tanto la apertura ordenada de vuelos y fronteras terrestres así como estrictos mecanismos de control sanitario con hisopados dobles y la cuarentena obligatoria.

Tanto Lammens como Enciso coincidieron en que la agenda de trabajo y los acuerdos que se puedan establecer para el verano corren el riesgo de volver a foja cero si se percibe un incremento de contagios en cualquiera de los dos países.

“Por ahora podemos decir que hay una luz amarilla”, graficó un funcionario del gobierno de Uruguay al evaluar las negociaciones que se abrieron hoy en función de la temporada de verano. En Montevideo aseguran que todo estará sujeto a la definición última del Presidente y del Ministerio de Salud.

Es decir, que está claro que la agenda que empezó a trabajarse hoy entre ambos países con vistas a las vacaciones de verano se irá ajustando en función de la cantidad de contagios y la evolución del COVID-19 de ambas orillas del Río de la Plata. Y es muy visible en estos momentos que la administración oriental se muestra muy cauta a la hora de tomar definiciones y no quieren dar ningún paso en falso.

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