Escalada diplomática por las Islas Malvinas: con un duro comunicado, los isleños rechazaron las “amenazas” del Gobierno

Daniel Filmus, a cargo del reclamo de soberanía, impulsa vuelos de bandera nacional hacia el archipiélago y ratificó la disputa territorial ante la ONU. La respuesta de las autoridades británicas

Un bote se aproxima a la costa en Puerto Stanley, en Islas Malvinas. El gobierno argentino está en nueva escalada diplomática por la soberanía. (REUTERS/Marcos Brindicci)
Un bote se aproxima a la costa en Puerto Stanley, en Islas Malvinas. El gobierno argentino está en nueva escalada diplomática por la soberanía. (REUTERS/Marcos Brindicci)

El gobierno de Alberto Fernández y las autoridades británicas de las Islas Malvinas están sumidos en una nueva escalada diplomática por el reclamo de soberanía, que se reactivó en en las últimas semanas luego de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) instó al Reino Unido para retomar las negociaciones sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Mediante una resolución, el Comité Especial de Descolonización de la ONU (C-24) había reiterado el llamado al Reino Unido y a la Argentina a retomar las conversaciones para “encontrar a la mayor brevedad posible, una solución pacífica y definitiva a la controversia de soberanía”. Ese dictamen fue copatrocinado por todos los países latinoamericanos integrantes del Comité Especial: Chile, Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

El secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus, había planteado que el tema era “prioridad” para la gestión de Alberto Fernández, donde sinceró la ofensiva que se materializó la semana pasada con la sanción de dos leyes que aprobó el Congreso y que crean un Consejo que fije políticas de Estado con respecto a la cuestión soberana.

La Asamblea Legislativa de las Islas Malvinas respondió al giro diplomático con otro duro comunicado en el que manifestó que a medida que los países del mundo continúan batallando con los múltiples y devastadores impactos del COVID-19, resulta absolutamente acertado que cada uno de los gobiernos del globo “se vuelquen con firmeza a la meta de proteger a su gente y a tener el virus bajo control”, por lo que era “decepcionante” la política del gobierno de Alberto Fernández.

Según el organismo kelper, la política desplegada por el gobierno argentino es un “intento de escalar el reclamo de soberanía sobre las Islas, con un nuevo mapa de ruta focalizado en tres objetivos, todos los cuales con el con el propósito de ejercer coerción, amenazas y presiones legales a aquellos que continúan trabajando junto a nuestra nación y que respetan nuestro derecho a la autodeterminación”. En esa lista de naciones “amigas”, remarcó, están los gobiernos de Uruguay y Chile.

Desde el inicio de su gestión, el presidente Alberto Fernández busca desterrar la política de “baja intensidad” -como la definió el propio canciller Felipe Solá- que la administración de Mauricio Macri le imprimió a la causa Malvinas. Bajo las instrucciones del jefe de Estado, se dejó sin efecto el denominado pacto Foradori–Duncan, firmado por los vicecancilleres de Argentina y el Reino Unido en el 2016 y que, según la gestión del Frente de Todos, fue “uno de los hechos más lesivos para los intereses nacionales y el histórico reclamo por la soberanía de las Islas Malvinas”.

(@FilmusDaniel)
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Filmus adelantó, además, que busca que los vuelos hacia el archipiélago estén a cargo de una “línea de bandera” nacional, en vez de la empresa Latam, que hasta la declaración de la pandemia se encargaba de esos viajes atlánticos y que, por la emergencia sanitaria, quedaron suspendidos.

De acuerdo a su último comunicado, con fecha del 10 de agosto, el gobierno de las Islas Malvinas remarcaron que son “una sociedad auto gobernada y libremente democrática” y calificó ese derecho a la autodeterminación como una “innegable e irrefutable verdad”. Tras aclarar que no pudo asistir al Comité de la ONU por la situación sanitaria, advirtió que seguirán presentándose en el escenario internacionales, pero que evitarán involucrarse directamente con la disputa con Argentina “en un momento en el que creemos que todos los esfuerzos deben centrarse en salvar vidas y no en sumar puntos políticos”.

Por su lado, el gobierno argentino ya avisó que continuará litigando en el ámbito internacional. El designado embajador en la Organización de Estados Americanos (OEA), Carlos Raimundi, anunció que adoptará el lineamiento estratégico en un organismo donde Estados Unidos tiene gravitación. “Vamos a luchar por las democracias transparentes en el continente, y por la causa de la descolonización del Atlántico Sur, con la reivindicación de la soberanía argentina en las Malvinas, toda la plataforma continental y en la Antártida”, subrayó.

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