El embajador argentino en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa, encabezó la ceremonia en la que el gobierno argentino reconoció el esfuerzo para desclasificar los archivos de la dictadura
El embajador argentino en Estados Unidos, Fernando Oris de Roa, encabezó la ceremonia en la que el gobierno argentino reconoció el esfuerzo para desclasificar los archivos de la dictadura

(Washington) – La última tanda de archivos desclasificados de la dictadura fue enviada a la Argentina en abril pasado, en seis CD que contenían 43.000 páginas de documentos secretos recopilados a lo largo de varios años de trabajo minucioso en 16 agencias de seguridad e inteligencia del gobierno de Estados Unidos. Fue una tarea titánica, según confiaron los protagonistas, que involucró a unas 400 personas e insumió miles y miles de horas de trabajo. Hoy, casi seis meses después, el gobierno argentino reconoció una vez más ese esfuerzo.

"Este ha sido el mayor proceso de desclasificación y entrega de documentos entre dos gobiernos, su magnitud es una muestra del vínculo que nos une", destacó el embajador Fernando Oris de Roa durante una emotiva ceremonia en la sede diplomática de la calle New Hampshire, en la capital norteamericana. Unas 50 personas lo escuchaban, entre ellos algunos de los responsables de llevar adelante el proceso y darle impulso a pesar de todas las trabas de la burocracia.

"Que Estados Unidos desclasifique los documentos de todas las agencias con mínimas tachaduras es muy importante, trasciende la política y nos acerca a la verdad", dijo luego el embajador argentino en diálogo con Infobae. "Estados Unidos abrió sus archivos para que los argentinos se acerquen un poco más a la verdad de las cosas", enfatizó.

(Gentileza embajada de Estados Unidos)
(Gentileza embajada de Estados Unidos)

Los agradecimientos oficiales fueron para cinco funcionarios norteamericanos íntimamente vinculados al proceso de desclasificación y cuya tarea podría servir para echar un poco más de luz sobre los años de la represión.

Se trata de John Fitzpatrick, director jefe de Acceso a Registros y Seguridad de la Información en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN); Ellen Knight, directora de Acceso del CSN; Gregory Koch, jefe de la división de Clasificación en la oficina del Director de Inteligencia Nacional; John Powers, director adjunto para Clasificación y Seguridad de la Información en la Administración de los Archivos Nacionales y Registros, y Sara Berndt, historiadora en la Oficina de Historia del Departamento de Estado.

A cada uno de ellos Oris de Roa le entregó un diploma de agradecimiento firmado por el canciller Jorge Faurie. Pero su tarea no terminó con la entrega de los archivos secretos. En la embajada argentina ya se recibieron decenas de preguntas y pedidos de clarificación sobre los documentos remitidos en abril, que ahora serán derivados al gobierno estadounidense y constituirán el punto de partida de un trabajo que según el diplomático argentino "recién comienza".

En abril, al recibir en Washington los CD con los archivos desclasificados, el ministro de Justicia, Germán Garavano, consideró "histórico" ese momento, culminación de un proceso que había comenzado con la entrega de documentos en agosto y diciembre de 2016 y una tercera tanda en abril de 2017. "Muchas causas ya concluyeron y hubo condenas, pero en otras estos documentos pueden agilizar procesos y convertirse en prueba para los juicios pendientes", destacó el ministro en aquella oportunidad.

El pedido original de levantar el secreto sobre esos archivos provino de los organismos de derechos humanos argentinos, entre ellos el CELS y las Abuelas de Plaza de Mayo. Y fue el gobierno de Barack Obama el que se comprometió a desclasificar el material y remitirlo a la Argentina. La administración de Donald Trump sostuvo ese compromiso.

John Fitzpatrick afirmó hoy en la embajada argentina que para él y su equipo fue "un honor" participar del proceso de desclasificación y agradeció la distinción del gobierno argentino. "Vemos que esto tiene el poder de cambiar vidas, y poder conectar con la Argentina, con estas familias y con las autoridades que buscan respuestas es un gran privilegio", dijo a Infobae.

A su vez, Powers confió que además de un honor fue una tarea por momentos difícil en lo personal, "por la emoción y el dolor frente a las historias" de las víctimas de la represión. "Espero que esto ayude a traer justicia y un cierre al dolor de los familiares", dijo. "Pero el valor real de este esfuerzo de desclasificación –agregó– es algo que va a ser decidido por los argentinos".