José María Núñez Carmona habla como si no hubiera estado preso. "Nunca sentí peligro, me trataron bien y además no soy una persona que se deprime", responde cuando le preguntan por los efectos del encierro. El amigo y socio de Amado Boudou regresó este fin de semana a Mar del Plata para visitar familiares y amigos. Mientras intenta ordenar sus cuestiones personales, afectadas por sus 70 días en la cárcel de Ezeiza, analiza una nueva estrategia en los Tribunales. Hoy se presentará ante el juez Ariel Lijo para una ampliación de su indagatoria, pero no declarará. Su defensa, según pudo saber Infobae, intentará apartar al magistrado apoyado en el fallo de la Cámara Federal.
Mientras estuvo en prisión, Núñez Carmona casi no recibió visitas. Asegura que fue por decisión propia. "Es muy duro el ingreso para las visitas. Le prohibí a mis hermanos que vayan", cuenta por estas horas. Pero durante su estadía en Ezeiza, hizo nuevos "amigos". El más cercano fue "ADE", un comerciante de origen chino que lo introdujo en el mundo de los "códigos tumberos" y lo ayudó con la comida durante los primeros días de detención. Apenas hablaba castellano, pero se hacía entender con los demás reclusos.
ADE, el sobrenombre que utilizaba en la cárcel, se quedó con un recuerdo de "Naringa": un buzo de River, el club de sus amores. El resto de las pertenencias -una pava y un horno eléctrico y algo de ropa- se repartieron entre los demás reclusos del pabellón. Núñez Carmona no quedó conforme y ahora prepara una encomienda para mandarle a sus ex compañeros en señal de agradecimiento.
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El amigo de Boudou también entabló una buena relación con Mario Segovia, conocido como "El Rey de la efedrina", quien cumple una condena de 14 años por contrabando agravado y está preso desde 2008. Núñez Carmona lo define como generoso y buen compañero.
Segovia participaba de las clases de meditación que organizaron los colombianos del pabellón. También de las sesiones de CrossFit. Núñez Carmona, con varios kilos de más, los miraba desde lejos.
El socio de Boudou repite una y otra vez que el clima dentro del pabellón era cordial, aunque había dos códigos que todos debían respetar: no hacer ruidos hasta las 10 de la mañana y mucho menos cuando alguien utilizaba el teléfono público. Núñez Carmona no se va a olvidar fácilmente el enojo del comerciante chino por los ruidos en el salón de usos múltiples. "No hay respeto, carajo", se quejó aquella noche en su castellano improvisado.
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De la experiencia en Ezeiza, el amigo de Boudou también se llevó las charlas amistosas con Carlos Zannini, el hombre todopoderoso del kirchnerismo que recordaba su paso por la cárcel durante la dictadura militar. "Hablamos de las causas judiciales nuestras", se limitó a contar Núñez Carmona ante una consulta de Infobae.
El ex secretario de Legal y Técnica hasta se tomó el trabajo de leer algunos de los escritos presentados por el abogado de Naringa, Matías Molinero.
Con Boudou, los contactos dentro de la cárcel fueron escasos y muy breves. "Nos cruzábamos en el campo y a veces hablábamos a través de una reja", cuenta.
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La posibilidad de ir presos ya había estado en la cabeza de ambos. Es más, una semana antes de ser detenido, Núñez Carmona tuvo un comentario desafortunado al ver la sucesión de detenciones de ex funcionarios kirchneristas: "Dos años adentro no es tanto". Boudou todavía le refriega aquella charla.
La relación entre ambos, pese a todos los escándalos judiciales, seguiría intacta. Núñez Carmona hace un silencio y responde: "Son 48 años de amistad".