Parálisis del Congreso ¿un escollo o la solución de Mauricio Macri?

El gobierno pidió a sus legisladores frenar la tarea legislativa: no quieren que la oposición use el Parlamento para la campaña

(Nicolás Stulberg)

Al mejor estilo Frank Underwood en la serie House of Cards, un destacado funcionario de la Jefatura de Gabinete tiene colgada en su despacho una grilla con los nombres de los 257 diputados y los 72 senadores que acomoda en filas de aliados y opositores según el proyecto de ley que se vote. En épocas de duras negociaciones políticas las fichas de esos nombres pasan de un lado a otro hasta lograr la mayoría exigida para llegar a la aprobación de una ley. El secretario de Estado en cuestión ya no necesitará hacer este ejercicio en los próximos meses. El oficialismo tiene resuelto ingresar en una suerte de parálisis del Congreso para que la campaña electoral no complique al gobierno desde el Parlamento.

No será tarea sencilla para la Casa Rosada manejarse en este calendario proselitista a fuerza de decretos o resoluciones. Pero es la realidad que le toca hoy a Mauricio Macri: el oficialismo depende de los acuerdos que pueda construir con el massismo y el bloque justicialista en diputados ya que tiene 87 de los 257 legisladores, mientras que en el Senado depende del peronismo, dado que el PJ tiene 36 de los 72 integrantes y Cambiemos solo 17. Pero en un año electoral esos acuerdos caminan a naufragar.

Al no contar con una mayoría propia en Diputados y en el Senado el oficialismo no podrá imponer una agenda legislativa y la oposición ya dio a entender que el período de acuerdos estructurales en el Parlamento se terminó con el inicio de un año de campaña.

Read more!

Según revelaron a Infobae al menos cuatro funcionarios del gobierno y varios legisladores del oficialismo, la intención de Cambiemos es realizar no más de cuatro sesiones hasta el 31 de mayo y luego ingresar en un "sano parate legislativo", como definió un encumbrado diputado de PRO. A partir de esa fecha, el gobierno entiende que se ingresará de lleno en la campaña electoral y no quieren que el Congreso sea utilizado como escenario de batalla electoral.

El duro mensaje que el jefe de Gabinete Marcos Peña lanzó en Diputados esta semana en su presentación mensual del Estado de resultado pareció ser una suerte de despedida de Cambiemos a los tiempos de paz y armonía con la oposición que reinó el año pasado en el Parlamento.

"Hay una sensación de que el camino del medio y de los acuerdos se acabó. Con la campaña en marcha no habrá posibilidad de acuerdos como hubo el año pasado", admitió a Infobae un destacado secretario de Estado que maneja la agenda legislativa del gobierno.

Las espadas del gobierno en el Congreso como Monzó, Pinedo, Negri o Massot elaboraron un listado tentativo de temas que se podrían acordar con la oposición para las próximas tres o cuatro sesiones inmediatas. El resto será puro desierto legislativo. En ese esquema aparecen los proyectos posibles de ser abordados con un mínimo de acuerdo político: la reforma a la ley de ética pública, el plan penal juvenil, el reglamento de la inmunidad parlamentaria, la extinción de dominio para recuperar los bienes provenientes del delito, la iniciativa para favorecer el emprendedorismo que permitiría armar en solo 24 horas una nueva firma, la nueva regulación de la publicidad oficial y la regulación de las comisiones que cobran las tarjetas de créditos a las pymes. No se incluye en este temario de paz y armonía el proyecto de regulación de mercado de capitales, una nueva ley de conflicto de intereses, un nuevo régimen tributario para las provincias o la reforma al régimen de ART, por ejemplo.

¿Implicará la paralisis legislativa un problema para el gobieno de Macri?

En la Casa Rosada aseguran que no se podrá arriesgar acuerdos legislativos con la oposición en un año electoral porque será "regalar tribuna". Además, aseguran que el gobierno no tiene temas de peso político para su gestión en el horizonte inmediato. Según dijeron a Infobae, de unas 100 leyes sancionadas el año pasado sólo 38 eran del Ejecutivo. El resto fueron fruto de propuestas y acuerdos de la oposición. El gobierno no podrá arriesgar este año ese mismo resultado porque en ese caso el Congreso terminará de manejar la agenda de Macri.

Por otra parte, en la Casa Rosada dan por seguro que este año no habrá un desfile de funcionarios al Congreso como hubo en los últimos meses. Nadie quiere arriesgar en Cambiemos un duro desgaste de ministros o secretarios de Estado como ocurrió con Dietrich, Aguad, Regazzoni o el ex vicecanciller Foradori el año pasado.

Desde la oposición admiten que el escenario legislativo cambiará drásticamente en los próximos meses y que deberán conformarse con una parálisis del Congreso.

En el peronismo del Senado, que es donde hay un mayor margen de maniobra, el jefe de la bancada peronista Miguel Pichetto aun no definió con su tropa una estrategia clara para este 2017. "Está claro que la idea de una oposición constructiva se terminó", dijo un destacado senador del PJ.

Pero en el PJ del Senado esperan una definición electoral más fina: la decisión de Cristina Kirchner de competir o no en los comicios. Esta definición, aseguran, endurecerá o no los ánimos de los senadores.

El gobierno conoce los vaivenes del PJ y teme que un Congreso activo en un año electoral complique la gestión de Macri. Por todo ello, apuntarán a poner paños frios en el Congreso, lo que en la práctica se traducirá en un parate legislativo.

Read more!