¿El lugar en el mundo de Macri en peligro? Denuncian que hay "zona liberada" para la construcción

Los vecinos de Villa La Angostura señalan que los nuevos proyectos inmobiliarios están “sin control” y afectarán 5.000 metros cuadrados de bosques nativos

El paraíso se transformó en un cementerio. La belleza natural se volvió naturaleza muerta, fría, irrespirable. El 4 de junio de 2011, el día se hizo de noche en plena tarde, Villa La Angostura y Bariloche se cubrieron de una tormenta de cenizas: el cordón volcánico Caulle-Puyehue de lado chileno, no pudo contener más su furia, despidió bronca en forma de lava, ceniza y humo y con ello se llevó por delante toda la economía regional.

Macri en un acto desde Villa La Angostura.

Casi siete años después, aseguran que la viveza criolla y la especulación inmobiliaria están transformando a Villa La Angostura, el lugar en el mundo del Presidente, en un casino en el que no se juegan fichas, se juegan metros cuadrados al límite de la ley.

Hoy los vecinos sostienen que un proyecto inmobiliario sobre la costa del Lago Nahuel Huapi, el Costa del Lago, afectaría al menos 5.000 metros cuadrados de bosques nativos. También existen otros proyectos similares avanzados y en carpeta.

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Uno de los proyectos impugnados por los vecinos.

Dos años después de la erupción del Puyehue, y con la zona aún en plena recuperación, el Concejo Deliberante de la Angostura sancionó la ordenanza 2659. Una suerte de norma de estado de emergencia con un objetivo claro: atraer inversiones inmobiliarias, productivas y hoteleras en plena crisis generada por el tsunami de ceniza.

¿Cuál era la situación preexistente? La nueva normativa desterró, casi como todo lo que se llevó por delante el Puyehue, la ordenanza 1414, que mantenía un orden y criterio estricto para el desarrollo inmobiliario. Los denunciantes de esta problemática afirman que esa lógica se perdió.

En lugares paradisíacos como Villa La Angostura sostener la construcción responsable, ambiental y bajo estrictos controles es la clave para un desarrollo armonioso en sintonía con la naturaleza. Es decir, que lo que construya el hombre rompa lo menos posible lo que la tierra generó.

"Hay una distorsión grande que se genera con esta ordenanza que no se quiere derogar. Lo que se discute, entre otras cosas, es el modelo de construcción, los grupos de departamentos no son aptos para esta zona. Esta ordenanza promueve una zona liberada", explicó a Infobae, Emilio de Alvear, reconocido vecino de La Angostura y vocero del grupo que intenta frenar el avance de estos monstruos de cemento y madera.

Uno de los sectores paradisíacos antes de la intervención de un proyecto avalado por la ordenanza en pugna.
Mismo lugar que la foto anterior. El cambio es notable.

A este grupo lo apoyan los concejales del peronismo José Picón y Valeria Navarro, y sobre todo, Fabian Fasce, de la Coalición Cívica: "Estamos preocupados y es uno de los temas más urgentes a modificar. El colegio de arquitectos también está preocupado. Principalmente por las densidades y pendientes. La ordenanza se hizo en un momento específico, en la época del volcán. Tenemos que mejorarla y establecer a dónde apuntamos", sostuvo Fasce al diario de Río Negro.

"Van seis años de esta norma y la defienden como si fuese la Biblia. No se entiende qué quieren hacer, ni tampoco tienen argumentos", agregó De Alvear. "Ellos gobiernan y son los responsables de lo que está ocurriendo. El MPN la defiende a morir. Hay grupos que se manejan con comodidad con el poder y deben ser los que están comprometidos. En este pueblo todos saben quiénes son los amigos del poder". Alvear no quiere dar nombres y se lo entiende, en un pueblo de poco más de 10 mil habitantes la presión social del poder económico es fuerte e irrestricta.

El intendente, Guillermo Caruso, habla tranquilo sobre el tema y le quita dramatismo, en diálogo con Infobae. "Esto no es un desmadre, como quieren hacer creer algunos. Esto preocupa a un sector de la sociedad y seguramente habrá que revisarlo".

Caruso reconoce que la ordenanza vigente quedó "desactualizada" pero la defiende porque reconoce que fue lo que permitió que la ciudad se levantase del desastre del volcán. "Fue sancionada post volcán y permitió modificar los estándares de densidad en el tejido urbano, algo necesario en ese momento. Nunca se agrandaron los límites después de eso. Fue tan importante que lo que se preveía para 10 años ya se logró, y ahí quizá está el problema. Al modificar el límite de densidad poblacional lo único que permitió fue poner más gente en cada edificio", explicó el jefe comunal que también cree que esto será modificado en los próximos seis meses, luego de obtener el aval del Colegio de Arquitectos.

"Sería interesante que el Presidente Mauricio Macri, si eligió este lugar para disfrutarlo, apoye a que Villa La Angostura crezca como años anteriores a este desastre", redobla De Alvear.

La ordenanza 1414 que regulaba la inversión y el desarrollo inmobiliario "no fue antojadiza", afirman los concejales. Y explican que la misma fue el resultado de numerosas audiencias públicas que involucraron a distintos sectores de la comunidad. Así se constituyó un reglamento -apoyado en antecedentes generados por ordenanzas anteriores- en el cual se respetaban los criterios establecidos por los equipos técnicos que guiaron las audiencias.

"Lo que vino después fue un antagonismo legal literal", sintetizan. La nueva ordenanza de 'emergencia' fijó la densidad de ocupación de toda la Villa. "No se contemplan usos, ni estudios ambientales. En forma simple: se puede construir y hacer cualquier cosa en cualquier lado", denuncian. El intendente lo niega y explica que existe un marco arquitectónico bastante restrictivo.

El sentido común se estableció en 2003 y fue la punta de lanza, la piedra fundacional, la columna vertebral para constituir el crecimiento de La Angostura como paraíso terrenal. El grupo de vecinos afirma que hay tala indiscriminada en cerros y faldeos descomunales para acomodar edificios que son ahora una postal y no la preferida por los turistas.

La ordenanza de emergencia, pese a la recuperación en tiempo récord de la zona, sigue vigente y es la que está transformando -según se quejan los antiguos pobladores- la fisonomía, el paisaje y el rumbo planeado originalmente. "No es tan así. Seguramente que cambia la fisonomía pero ninguna ordenanza libera la cantidad de metros en forma desmedida", dice Caruso.

Según las denuncias de la oposición al intendente Caruso, del Movimiento Popular Neuquino, los estudios de impacto ambiental fueron "prolijamente maquillados". La emergencia ahora cambia de color y olor: efluentes, basura y erosión acelerada por enormes conjuntos de departamentos.

Ante la supuesta apatía del Ejecutivo municipal, los concejales de la oposición están juntando firmas y visibilizando el problema vía campañas en Facebook. Lo que se que busca es que se derogue la 2659 y se vuelva a la 1414. En 2015, el Concejo derogó la emergencia, pero dos horas antes de cumplir su mandato, el intendente saliente, Cacault (MPN), del mismo color político que el entrante Caruso, la vetó. "Con seis votos a uno, se votó una ordenanza que mejoraba la situación sustancialmente… pero la derogaron. Evidentemente esto le conviene a algunos pocos. Ni siquiera son negocios que generan derrame productivo en la sociedad. Esto es pan para algunos elegidos", explicó De Alvear. Caruso detalló que se "trató de una ordenanza que no había sido consensuada y parte de la comunidad no estaba del todo enterada".

Pueblo chico, infierno grande y dos visiones antagónicas de un supuesto problema único. En la otra vereda, la de quienes afirman que lo que se denuncia no es así, soslayan que todo empezó por el directivo de una petrolera que tuvo que soportar la "construcción" de un complejo frente a su casa y no le gustó.

"Si esto sigue así, en cinco años no hay más villa, esto no es joda", insiste De Alvear. Parece que apareció el Nahuelito, no como monstruo de leyenda, sino en forma de ordenanza.

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