Todavía es muy recordado aquel hecho que tuvo como protagonista al ex presidente Carlos Menem de 1991. El riojano había recibido una lujosa Ferrari 348 roja como parte de un obsequio durante el comienzo de su mandato. Sin sonrojarse, el entonces mandatario afirmaba: "La Ferrari es mía, mía".
Punto final para ese tipo de actitudes ostentosas. O por lo menos, los funcionarios tendrán que ingeniárselas para esconder y no revelar lo que les regalan. Es que en las próximas semanas, el gobierno de Mauricio Macri firmará una decreto que crea el régimen de obsequios elaborado por la Oficina Anticorrupción (OA), según publicó hoy el diario La Nación.
Se trata de una reglamentación que, después de 16 años de sanción de la ley 25188 de Ética Pública, prohibirá a los funcionarios "recibir regalos, obsequios, donaciones, beneficios o gratificaciones de cosas, servicios o bienes".
Pero, ¿qué pasará con aquellos regalos simbólicos tan frecuentes que se realizan entre altos mandatarios y funcionarios en el marco de visitas diplomáticas? Vale recordar el medallón con la figura de un olivo que le dio el Papa Francisco a Mauricio Macri durante su reunión de 22 minutos en el Vaticano. Para estos casos, la norma fijará un reparo: "Quedan exceptuados de la prohibición aquellos obsequios de cortesía, protocolo o costumbre diplomática -continúa el decreto-, siempre que su recepción no traiga aparejada la configuración de un conflicto de interés".
Según el texto del decreto, cualquier regalo de valor escaso o insignificante tendrá que ser anotado en un plazo máximo de cinco días hábiles en el registro de obsequios que estará bajo la órbita de la OA, la oficina que conduce la macrista Laura Alonso. Si el valor pecuniario del objeto supera las 40 Unidades Retributivas del Sistema Nacional de Empleo Público (alrededor de $750), éste pasará a incorporarse al patrimonio del Estado y la OA decidirá el destino final del objeto, con la intención de darle un fin "de salud, acción social o educación", o directamente ser trasladado a un museo o centro cultural. Los funcionarios que se nieguen a registrar los obsequios recibidos pueden ser acusados del delito de dádivas o soborno.
Por otro lado, el decreto establece que el listado de regalos podrá accederse públicamente en un sitio colgado en internet. El desarrollo de la web estará bajo la responsabilidad del Ministerio de Modernización, de Andrés Ibarra, y tendrá un plazo de 180 días para dejarlo online.
Hasta que la reglamentación sea firmada, la OA instruyó a los distintos organismos y ministerios que elaboren listados informales de los regalos recibidos desde la asunción de Mauricio Macri. Sin embargo, al ser un procedimiento que no está oficializado y que depende de la voluntad política de cada jurisdicción, la oficina de Alonso no puede supervisarlos.
De lo que poco y nada se sabe es qué y cuántos regalos en total recibieron Néstor y Cristina Kirchner durante sus mandatos. Y menos aún los que percibieron Eduardo Duhalde o De la Rúa. En el caso de la familia kirchnerista, algunos obsequios fueron de conocimiento público, aunque no hubo herencia hacia la gestión entrante. Tanto ella como el fallecido jefe de Estado le dieron un tratamiento de atenciones "personales".
En el extenso listado figuran, por ejemplo, el triciclo que le regaló el presidente de Bolivia Evo Morales a Néstor Iván, nieto de Cristina Kirchner, la computadora Mac Book Air – entonces valuada en más de 3000 dólares- obsequiada por el multimillonario Carlos Slim, o el coqueto pañuelo Hermés con el que la homenajeó el ex mandatario francés Nicolas Sarkozy. Otro obsequio fue el perro "Simón" que sorpresivamente le envió Hugo Chávez a la ex mandataria.
El artículo 18 de la Ley de Ética Pública establece que cada una de estas atenciones deberían haber sido inventariadas y formar parte del patrimonio del Estado. En 2008, se puso en marcha la elaboración de un anteproyecto de parte del Poder Ejecutivo para regularizar la normativa y crear un registro de obsequios. Sin embargo, la iniciativa quedó en suspenso.