Más que ropa, un manifiesto político sobre la vida en la era digital. Así entiende Rubén Gómez su colección Masdar Coast. La misma consiste en 7 prendas, tipo parkas, que no sólo son inteligentes, sino que llegan incluso a convertirse en tiendas de campaña con conexión a internet. El ingenio desplegado en la pasarela del Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, le llevó a ganar la última edición del premio Samsung EGO Innovation Project, certamen que busca potenciar la innovación y unión entre moda y tecnología.
Para sus creaciones, Gómez se inspiró en los movimientos Occupy y en el concepto de ciudades inteligentes.
-¿En qué consiste la colección Masdar Coast?
-La colección está compuesta por abrigos inteligentes, pero no sólo es tecnología. Es la unión de unos principios que me preocupan y que creo que socialmente hay que superar. Entonces lo que yo buscaba era construir un proyecto que uniera esa arquitectura radical de los años 70 y mezclarla con lo que es necesario tener hoy en día. El resultado fueron estas parkas que, si bien tienen la apariencia de un abrigo normal, encierran una tienda de campaña –algunas de ellas inflables– que acaban invadiendo el espacio urbano. Además, con tu teléfono, podés conectar todo el abrigo para escuchar música, para hablar con el manos libres o encerrarte a trabajar dentro con la tablet. También tiene luces que se controlan desde el teléfono por medio de distintas aplicaciones.
-¿Cuál era la búsqueda detrás de esta creación?
-Mi idea era ir un poco más allá, darle un significado político, tecnológico y arquitectónico de invasión del espacio urbano. Es un proyecto que es casi un manifiesto de lo que es hoy nuestra vida con las aplicaciones y de lo que es el día a día.
"Si internet tiene todavía que crecer hasta límites insospechados, la tecnología aplicada a la moda está todavía en la Edad de Piedra. Creo que, en breve, veremos cosas alucinantes en las calles"
-¿Cómo planteaste la puesta en escena?
-Como estaba obligado a hacer un desfile –porque eso era parte del premio también– pensé que lo interesante era establecer una comunicación en la que todo el mundo entendiese lo que estaba pasando. Planteé 50 personas caminando por el catwalk (pasarela). Entre todas estas personas se iban colando estos abrigos que iban construyendo una aldea de abrigos conectados que se encendían, que tenían música.
-¿Cuál fue la reacción de la gente frente a este "manifiesto"?
-Las reacciones fueron muy positivas en general. Hubo gente que pilló ese lado de manifiesto político y de manifiesto contemporáneo y otra que lo entendió como una extravagancia divertida.
-¿Cuánto de esta crítica a la era digital se convertirá en una realidad de nuestro vestir y de la moda?
-La tecnología ya está afectando de una forma indirecta la forma de vestir, aunque a veces no lo notamos. Pero hoy en día cualquier abrigo es más ligero, cualquier zapatilla está preparada. Lo que sí ya estamos viendo es que, por ejemplo en running, hay camisetas, pantalones o accesorios que conectan con tu corazón, que saben de tus latidos o si estás hiperventilando, si tu temperatura corporal asciende. Poco a poco está llegando a formar parte de lo que son nuestras prendas.
Si internet está en la prehistoria y tiene que crecer muchísimo más, hasta límites insospechados, la tecnología aplicada a moda es algo que está todavía en la Edad de Piedra, que estamos empezando, así que creo que, en breve, veremos cosas alucinantes en las calles.