Carla Rueda, referente del voleibol peruano, atravesó uno de los momentos más difíciles de su carrera tras quedar al margen por lesiones. La imposibilidad de competir la sumió en una rutina desconocida, lejos de la cancha y la disciplina que marcaron su vida desde joven. En ese contexto, la deportista enfrentó una lucha silenciosa contra la depresión y el vacío que dejó el alejamiento del deporte.
“Sí, claro (estuvo al punto de querer quitarse la vida). Yo me acuerdo que un amigo me dijo: ‘estás mal y ya necesitas ayuda’. Yo le dije: ‘No, ¿cómo voy a necesitar ayuda? Si con mi deporte he pasado muchas cosas y he seguido. No es posible’”, confesó la atleta de 36 años en el podcast ’Entre Ceja y Ceja’.
La revelación expone el nivel de desesperación al que llegó y la negación inicial ante la necesidad de ayuda profesional. Rueda remarcó que la fe y el respaldo de sus seres queridos fueron su sostén en los momentos más oscuros: “Yo soy muy creyente y me acuerdo que tenía otro amigo que es profesor y me decía: ‘Negra, tú puedes. Yo sé que no es fácil’. Él sabía de toda la carga igual por el otro lado que yo tenía”.
PUBLICIDAD
En una de las noches más difíciles, la jugadora recurrió a la oración en busca de alivio. “Un día me puse de rodillas y me puse a hablar con Dios. Lloré a morir porque estuve a punto de cometer una locura. Le dije ‘ya no puedo más, no sé qué más hacer, quiero pero no puedo, no me explico, te entrego todo este dolor, te entrego mi vida y mis lágrimas’. Y así fue”. La presencia de su madre en casa resultó fundamental para iniciar el proceso de sanación. “Cuando me preguntó qué me pasaba, ‘reventé en llanto’ y comencé a botar todo”.
Rueda subrayó el papel esencial que jugó su familia. “Me acuerdo que mi mamá me hablaba, me abrazaba y me daba fuerzas. Eso a mí me ayudó”, relató. A partir de ese momento, la deportista buscó apoyo profesional. “Fui al psiquiatra y ahí saltaron muchas cosas. El deporte era mi escape y como ya no lo tenía, estaba brotando todo. Yo colapsé. Me medicaron y comencé a buscar otras opciones”.
Puerta abierta al voleibol profesional
A pesar de todo, Carla Rueda ha descartado el retiro. Durante su recuperación, recibió propuestas de clubes peruanos como Deportivo Géminis y Atlético Atenea, pero las rechazó por un contrato vigente con un reality de cocina, lo que evidencia que su vínculo con el voleibol sigue intacto.
PUBLICIDAD
Recientemente, también tuvo la oportunidad de regresar a la competencia internacional. “Hace poco, me vino oportunidad para jugar en la liga de México. Me llamaron y yo dije como que: ‘Ay, Diosito, sí’. Y de ahí dije: ‘No, no estoy en forma, no puedo, que no sé qué’. Pero siento que tengo que ir paso a paso”, explicó.
La deportista considera que su regreso a las canchas es solo cuestión de tiempo. “Creo que me debo una reconciliación con el vóley. Y creo que el voleibol me ha dado todo lo que ha podido. Y soy lo que soy por el vóley. Mejoré mi vida por el voleibol, la de mi familia, y eso para mí es algo importante”.
El testimonio de Carla Rueda expone la dimensión más humana de la alta competencia, donde la salud mental y el acompañamiento se vuelven tan decisivos como el entrenamiento. Su historia es la de una atleta que, tras tocar fondo, elige reconstruirse y buscar una nueva oportunidad en el voleibol profesional.
PUBLICIDAD