La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el actual episodio climático de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes y superar las escalas de seguimiento utilizadas durante los últimos 40 años. Según las previsiones del organismo, la temperatura del océano Pacífico podrían situarse hasta 3,8 grados centígrados por encima de la media entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Ante este escenario, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pidió a los gobiernos y a la comunidad internacional que adopten medidas anticipadas para reducir los riesgos asociados al fenómeno. Las autoridades alertaron que el calentamiento del océano podría alterar las precipitaciones y agravar los episodios de calor extremo, sequías, lluvias torrenciales e inundaciones en distintas regiones del mundo.
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El Niño podría romper récords en 40 años
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, advirtió durante una rueda de prensa en Ginebra que el fenómeno El Niño actual situarse fuera de las escalas de seguimiento utilizadas durante los últimos 40 años. La funcionaria argentina señaló que las previsiones apuntan a una intensidad excepcional, con posibles repercusiones climáticas a escala mundial.
De acuerdo con la última evaluación del organismo, las temperaturas de la superficie marina del Pacífico podrían alcanzar los 3,8 °C por encima de la media entre noviembre de 2026 y enero de 2027. Saulo explicó que durante episodios anteriores particularmente intensos se registraron valores cercanos a los 3 °C, asociados con consecuencias significativas en diferentes partes del planeta. La máxima intensidad del fenómeno se espera hacia finales de 2026, aunque sus efectos podrían prolongarse después de ese periodo.
América Latina enfrentaría riesgos climáticos
El coordinador humanitario de la ONU, Tom Fletcher, alertó que El Niño podría afectar gravemente a América Latina, África oriental y austral, Asia y la región del Pacífico. Entre las principales amenazas figuran las sequías, las inundaciones y el calor extremo, fenómenos que podrían agravar las condiciones de vida de las poblaciones más vulnerables.
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El impacto también podría extenderse a la seguridad alimentaria y las condiciones económicas de los países afectados. Fletcher advirtió que las consecuencias del episodio climático podrían incrementar la inseguridad alimentaria de hasta 50 millones de personas, además de intensificar los desplazamientos de población, las migraciones y los conflictos. No obstante, la OMM precisó que la intensidad de El Niño no determina por sí sola la gravedad de sus efectos en cada país, ya que también influyen otras condiciones climáticas, incluidas las de los océanos Índico y Atlántico.
ONU destinará más de US$50 millones a emergencias
Ante los riesgos previstos, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) anunció la movilización de más de 50 millones de dólares de su fondo central de intervención de emergencia para asistir a 11 países que podrían resultar especialmente afectados. Entre ellos se encuentran Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur.
La ayuda busca anticiparse a las consecuencias humanitarias del fenómeno mediante la atención de las necesidades más urgentes. Fletcher señaló que Somalia, Etiopía y Kenia necesitan fondos y suministros antes de la llegada de lluvias intensas, mientras que el sur de África requiere semillas y ganado para sus actividades agrícolas. En América Central, el llamado se centra en preservar los medios de subsistencia, mientras que los países de Asia y el Pacífico deben prepararse para afrontar sequías, inundaciones y ciclones.
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ONU pide medidas preventivas
La OMM y los organismos humanitarios de las Naciones Unidas insistieron en la necesidad de adoptar medidas urgentes, coordinadas y anticipadas para proteger a las comunidades expuestas. Saulo sostuvo que, aunque no es posible impedir El Niño, sí se pueden prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves si los países actúan antes de que se produzcan los daños.
En esa línea, Fletcher exhortó a los gobiernos, los bancos de desarrollo y las instituciones financieras internacionales a liberar recursos con anticipación, en lugar de esperar a que ocurran las emergencias. La OMM también advirtió que el episodio se suma al cambio climático provocado por las actividades humanas, que contribuye a intensificar los fenómenos meteorológicos extremos. Pese a las previsiones, Saulo remarcó que todavía existe una oportunidad para reducir los riesgos, aunque el margen para prepararse no permanecerá abierto indefinidamente.
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