La salud mental ya es la cuarta preocupación empresarial en Perú, 43% de las organizaciones mantiene medidas aisladas

Apenas el 12% de las compañías integra a los líderes de sus organizaciones en la planificación de las políticas de bienestar, de acuerdo con Marsh

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La salud mental ocupa el cuarto lugar entre los mayores riesgos para las empresas en Perú según el informe de Marsh.
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La salud mental ya ocupa el cuarto lugar entre los principales riesgos de personas que enfrentan las organizaciones en Perú, según el informe People Risk 2026 de Marsh. El dato muestra una diferencia frente al escenario global, donde este factor se ubica en el noveno puesto, y abre una discusión sobre sus efectos en la productividad, la rotación de personal y los costos vinculados a la salud de los trabajadores.

El estudio sitúa en primer lugar la transformación de los lugares de trabajo, seguida por la escasez de talento tecnológico. La salud mental aparece después de esos desafíos, por encima de otros factores que suelen integrar la agenda de recursos humanos. Para las empresas, el problema excede las políticas de bienestar y entra en el terreno de la gestión de riesgos.

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La preocupación se combina con limitaciones en la capacidad de respuesta. Solo una de cada tres organizaciones considera efectiva su evaluación de riesgos psicosociales, una herramienta que permite detectar de qué forma las condiciones de trabajo afectan a los equipos. Sin indicadores y seguimiento, las compañías tienen menos margen para anticipar situaciones de agotamiento, ausentismo o desvinculación.

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Apenas una de cada tres organizaciones en Perú considera efectiva su evaluación de riesgos psicosociales.

El costo de la salud también presiona sobre los ingresos de los trabajadores

Uno de los datos con impacto económico es el referido al acceso a la atención. El 28% de las organizaciones identifica dificultades para que sus colaboradores reciban servicios de salud mental de calidad. A esa barrera se suma el aumento de los gastos médicos: el 38% advierte que los costos de salud erosionan los ingresos y ahorros de los empleados.

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Ese escenario puede incidir en el clima laboral y en la permanencia de los trabajadores. Las empresas que no detectan estos factores enfrentan un riesgo mayor de que los problemas de salud mental se expresen en ausencias, menor rendimiento o salida de personal, aunque el informe no cuantifica esos efectos para el mercado peruano.

En la encuesta global de Marsh participaron 4.517 profesionales de Recursos Humanos y Gestión de Riesgos. El universo incluyó a 103 líderes empresariales de Perú. La posición de la salud mental entre los riesgos locales refleja que el asunto ya forma parte de las decisiones vinculadas con la organización del trabajo y la gestión de costos.

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El 62% de las organizaciones con programas de apoyo no posee un protocolo claro ante crisis de salud mental.

Tener presupuesto no garantiza una estrategia integral

El informe regional Redefiniendo la Salud Mental 2025 muestra otra brecha. El 79% de las organizaciones cuenta con un presupuesto para iniciativas de bienestar emocional o salud mental, pero el 43% aún las maneja como acciones aisladas, sin una estrategia articulada.

La distancia entre recursos y ejecución se observa también en la prevención del agotamiento laboral. El 52% de las compañías consultadas no tiene medidas para abordar el burnout. A la vez, el 62% de las organizaciones que afirma contar con estrategias de apoyo no dispone de un protocolo claro para responder ante crisis o emergencias de salud mental.

La falta de procedimientos definidos puede dificultar la intervención temprana, los ajustes razonables y el acompañamiento de quienes regresan al trabajo después de una licencia. También plantea un desafío para los mandos medios, que suelen ser el primer contacto ante problemas que afectan al personal.

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Ariel Almazán de Marsh propone establecer rutas de atención y métricas sobre ausentismo, rotación y productividad.

Solo el 12% incorpora a los líderes desde la planificación

El rol de los jefes aparece como otro punto pendiente. Apenas el 12% de las organizaciones involucra a sus líderes desde la planificación de las acciones de salud mental, de acuerdo con el relevamiento regional, que analizó a 746 organizaciones de América Latina.

Ariel Almazán, líder de Consultoría en Salud para Marsh Latinoamérica y el Caribe, sostuvo que las compañías deben incorporar métricas sobre riesgos psicosociales, ausentismo, rotación, seguridad y productividad. También planteó la necesidad de contar con rutas de atención y protocolos para crisis.

Para las organizaciones peruanas, el reto pasa por conectar la inversión en bienestar con mecanismos de medición, prevención y atención. Los datos de Marsh sugieren que la salud mental ya es parte de la agenda empresarial, aunque persisten diferencias entre reconocer el riesgo y contar con herramientas para gestionarlo.

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