El Instituto del Mar del Perú (IMARPE) reforzó el monitoreo de los recursos hidrobiológicos ante el avance de El Niño, un fenómeno que eleva la temperatura del mar y modifica la presencia de peces e invertebrados en el litoral peruano. La entidad busca identificar cambios en la disponibilidad de especies, sus desplazamientos y sus períodos de reproducción.
La vigilancia abarca más de 60 puntos de desembarque en la costa peruana, además de zonas de la Amazonía. El despliegue incluye observadores embarcados en distintas pesquerías, muestreos en tierra e investigaciones científicas en el mar para seguir la evolución de los recursos frente a las nuevas condiciones oceanográficas.
PUBLICIDAD
El Imarpe mantiene un crucero científico en ejecución y previó otras tres campañas antes de diciembre. La información reunida permitirá conocer cómo responden las especies a un escenario de mayor temperatura marina y ofrecerá elementos técnicos al Ministerio de la Producción para definir medidas de ordenamiento pesquero.
Las especies de aguas frías se alejan de la costa o buscan mayor profundidad
La directora general de Investigaciones en Recursos Demersales y Litorales del Instituto del Mar del Perú, Jaceline Palacios, explicó que el calentamiento cambia la abundancia, la distribución y las características biológicas de los recursos. Según indicó, algunas especies propias del norte pueden avanzar hacia la zona central del país, mientras otras reducen su presencia habitual.
“El aumento de la temperatura va a traer consigo especies que no son tan comunes y otras especies de la zona norte del Perú se van a desplazar hacia la zona centro del país”, sostuvo Jaceline Palacios. El comportamiento de cada recurso depende de su capacidad de adaptación a la temperatura, la disponibilidad de alimento y las condiciones de oxígeno en el agua.
PUBLICIDAD
Las especies asociadas a la corriente peruana, caracterizada por aguas frías, tienden a alejarse de la franja costera, desplazarse hacia el sur o ubicarse a mayor profundidad. Entre los recursos con menor disponibilidad figuran el pejerrey, el machete y la lorna. En el caso de los invertebrados, el fenómeno afecta al cangrejo, el choro y el calamar común.
Pejerrey, machete y lorna podrían reducir sus desembarques hasta marzo
Palacios señaló que los recursos vinculados a aguas frías podrían no aparecer con regularidad en los desembarques hasta febrero o marzo del próximo año. La situación dependerá de la intensidad y duración de El Niño, así como del ritmo con que el mar recupere sus condiciones habituales en cada zona del litoral.
La anchoveta también responde a los cambios térmicos y puede modificar su distribución vertical y horizontal. Este recurso tiene un peso central en la actividad pesquera peruana por su uso en la producción de harina de pescado, por lo que su seguimiento forma parte de las evaluaciones permanentes del Imarpe.
PUBLICIDAD
El calentamiento, a la vez, favorece la llegada de peces de aguas cálidas y especies oceánicas. Hasta septiembre, el instituto había registrado una mayor presencia de bonito, algunos tiburones y aguja. También advirtió un adelanto en la temporada del perico, una especie cuya disponibilidad suele aumentar cuando se modifican las condiciones del mar.
La mayor oferta de bonito y aguja puede modificar los precios en los mercados
La aparición de peces menos frecuentes en determinados puntos de venta puede repercutir en los precios, aunque el efecto varía según la región, el volumen disponible y la capacidad de la flota artesanal para acceder a los nuevos recursos. “Cuando hay mucha oferta, tiende a bajar el precio”, explicó Palacios.
En el Terminal Pesquero de Villa María del Triunfo aparecieron especies que no suelen tener presencia constante en los puestos, entre ellas pescado espejo, aguja, San Pedro, cherlo, robalito, pintadilla, jerguía y pez loro. El espejo se ofrecía a S/ 10 por kilo y la aguja, a S/ 12.
PUBLICIDAD
El bonito llegó a cotizar S/ 7 por kilo debido al aumento de los ingresos, luego de ubicarse entre S/ 9 y S/ 10 durante la jornada anterior. El San Pedro se vendía a S/ 20 por kilo; el cherlo, a S/ 22, con ofertas de S/ 20; mientras que el pez loro alcanzaba los S/ 25.
Imarpe prepara sus dos buques científicos para ampliar las campañas
El cambio en la composición de los desembarques no elimina la necesidad de proteger los recursos. El Imarpe estudia el tamaño de madurez sexual y los períodos de desove de las especies para establecer tallas mínimas de captura y medidas de protección durante la reproducción.
El monitoreo se reforzó con el traslado de más observadores a bordo de embarcaciones pesqueras y la preparación de los dos buques científicos del organismo, el José Olaya Balandra y el BIC Humboldt. El personal quedó disponible para participar en las campañas previstas en distintos sectores del mar peruano.
PUBLICIDAD
La red de observadores comunica la presencia de especies indicadoras o poco habituales en cada zona, lo que permite emitir alertas y recomendaciones. El instituto también usa ecosondas científicas de distintas frecuencias para localizar peces pelágicos, que viven cerca de la superficie, y especies demersales, ubicadas a mayor profundidad o en la columna de agua.
La información científica definirá las medidas de ordenamiento pesquero
Los datos recogidos por el Imarpe sirven de sustento para que el Ministerio de la Producción adopte decisiones vinculadas con vedas, tallas mínimas, cuotas y otras reglas para la actividad extractiva. Estas medidas tienen efectos sobre el empleo en la pesca, la actividad de los puertos y el abastecimiento de alimentos marinos.
La pesca artesanal cumple un papel central en la provisión de productos hidrobiológicos para la población peruana. Por ese motivo, el seguimiento de los recursos busca anticipar escenarios de menor disponibilidad de especies tradicionales y orientar a los pescadores sobre los cambios que pueden presentarse en cada área de captura.
PUBLICIDAD
Las proyecciones apuntaban a un Niño fuerte y de alta intensidad, aunque Palacios pidió cautela sobre los efectos concretos en cada especie. “Tenemos la historia, pero tenemos que ir también con prudencia para no alarmar y no generar falsas expectativas”, afirmó. Las campañas previstas hasta diciembre permitirán actualizar el diagnóstico sobre la evolución del fenómeno y sus consecuencias para la pesca peruana.
PUBLICIDAD