Para millones de consumidores, Ajinomoto está asociada al sazonador que acompaña preparaciones como el lomo saltado o el arroz con pollo. La compañía japonesa, sin embargo, construyó con el paso de las décadas un negocio tecnológico que hoy la conecta directamente con la fabricación de semiconductores y con el crecimiento de la inteligencia artificial.
El origen de esta transformación se remonta a las investigaciones sobre el umami realizadas a comienzos del siglo XX. Lo que empezó con el descubrimiento del glutamato monosódico terminó llevando a la empresa a desarrollar materiales utilizados en los componentes electrónicos más avanzados, hasta alcanzar una posición dominante en un mercado especializado.
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De la cocina a los componentes electrónicos
La historia de Ajinomoto comenzó en 1907, cuando el científico japonés Kikunae Ikeda identificó un nuevo sabor en un caldo elaborado con algas. Un año después consiguió aislarlo y desarrolló el glutamato monosódico, al que denominó umami. En 1909, Ikeda cofundó Ajinomoto y puso las bases del negocio que posteriormente se convertiría en una marca reconocida dentro de la industria alimentaria.
Ajinomoto llegó al Perú en 1968 y su sazonador ganó presencia en la gastronomía local. Sin embargo, durante los años 70, la compañía empezó a buscar otras aplicaciones para los derivados de los procesos químicos vinculados con su actividad. En ese camino identificó materiales con propiedades aislantes que, tiempo después, encontrarían un uso en la industria tecnológica.
El avance de los procesadores hizo cada vez más compleja la conexión entre los chips y las placas de circuito impreso. El crecimiento del número de conexiones eléctricas obligaba a separar las distintas capas de cableado de cobre mediante materiales capaces de actuar como aislantes.
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En 1996, Intel se acercó a Ajinomoto para explorar una solución a esta necesidad. Como resultado, la empresa desarrolló el ADF, un film aislante extremadamente delgado que permite organizar y separar las conexiones eléctricas dentro de un chip. El material terminó incorporándose a la fabricación de semiconductores.
Un negocio clave para la industria de chips
Actualmente, Ajinomoto concentra alrededor del 95% del mercado mundial de este material. Su producto forma parte de la cadena de fabricación de chips utilizados por compañías como Intel, AMD y Nvidia, cuyos procesadores tienen aplicaciones en distintos ámbitos tecnológicos, incluida la inteligencia artificial.
La posición alcanzada por la empresa está vinculada con las barreras tecnológicas que rodean al producto. Ajinomoto cuenta con cientos de patentes y trabaja con fabricantes con varios años de anticipación para desarrollar los materiales que requieren sus futuros procesadores, lo que dificulta la entrada de nuevos competidores.
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Esta especialización también le habría permitido elevar sus precios en 30% sin provocar una reacción significativa por parte de la industria. El carácter específico del material y su importancia dentro de los procesos de fabricación contribuyen a explicar la posición que mantiene la compañía en este segmento.
El desarrollo de la inteligencia artificial está incrementando las necesidades de capacidad de procesamiento y, por extensión, la demanda de semiconductores. Ese escenario también aumenta los requerimientos de los materiales utilizados para fabricar estos componentes, entre ellos el ADF desarrollado por Ajinomoto.
Para responder al crecimiento esperado, la compañía está construyendo una nueva fábrica en Japón. La inversión busca ampliar su capacidad para atender la mayor demanda proveniente de la industria de chips, en un contexto marcado por la expansión de las tecnologías vinculadas con la IA.
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La trayectoria de Ajinomoto refleja cómo el conocimiento químico desarrollado originalmente para la industria alimentaria terminó encontrando una aplicación en un sector completamente distinto. Desde el descubrimiento del umami hasta la fabricación de un material esencial para determinados semiconductores, la empresa pasó de ser conocida por su sazonador a ocupar una posición estratégica dentro de la cadena tecnológica.
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