La sostenibilidad dejó de ser un asunto limitado a iniciativas específicas y empezó a ocupar un lugar dentro de la planificación de las grandes empresas peruanas. Sin embargo, su incorporación a la estructura corporativa todavía presenta diferencias entre lo que se define a nivel estratégico y lo que efectivamente se ejecuta en las distintas áreas de las organizaciones.
El estudio “Avances y Desafíos de la Sostenibilidad desde la perspectiva de líderes empresariales 2026”, elaborado por APOYO Comunicación y APOYO Consultoría junto con Perú Sostenible y L+1, recoge la percepción de 102 ejecutivos de compañías pertenecientes a más de 11 sectores. La investigación también incluyó más de 20 entrevistas a profundidad con responsables de sostenibilidad.
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La estrategia todavía no llega a todas las áreas
El 76% de los ejecutivos consultados indicó que sus empresas ya cuentan con una estrategia de sostenibilidad conectada con objetivos de negocio y metas concretas. No obstante, esa integración todavía no se refleja de manera uniforme dentro de las organizaciones.
Solo el 36% señaló que todas las gerencias participan activamente en la ejecución de estas estrategias. El resultado evidencia una diferencia entre contar con lineamientos corporativos y conseguir que las distintas áreas los incorporen de manera efectiva en sus actividades.
Más empresas miden su impacto, pero falta conocer el retorno
Uno de los cambios más marcados del estudio aparece en la evaluación de los efectos sociales de las iniciativas empresariales. En 2024, el 32% de las empresas reportaba algún mecanismo para medir este impacto, mientras que en 2026 la proporción llegó al 78%.
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Pese a este avance, la medición todavía tiene una limitación cuando se busca vincular la sostenibilidad con los resultados económicos. Solo el 40% mide el retorno financiero de estas iniciativas, por lo que persiste el desafío de establecer con mayor claridad cuánto valor generan para las propias compañías.
Proveedores y comunicación concentran nuevos desafíos
La gestión de la cadena de suministro también muestra una diferencia entre los compromisos establecidos y su supervisión. El 66% de las empresas exige a sus proveedores códigos de conducta o lineamientos relacionados con sostenibilidad, pero apenas el 27% realiza verificaciones presenciales para comprobar su cumplimiento.
A esto se suma la necesidad de fortalecer la articulación con el sector público, los gremios y otros aliados, señalada por el 48% de los ejecutivos. Otro 41% identifica como prioridad recibir apoyo para medir impacto y desarrollar un trabajo más estrecho con sus proveedores.
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La forma de comunicar estos avances también se ha convertido en una preocupación mayor. El 56% considera un desafío explicar temas complejos de sostenibilidad sin perder rigurosidad, frente al 31% que tenía esa percepción en 2024.
El cambio refleja una mayor exigencia para respaldar los mensajes empresariales con evidencia y evitar que los compromisos sean interpretados como greenwashing. De esta manera, las compañías enfrentan el reto de demostrar sus resultados y comunicar sus avances de forma sustentada ante trabajadores, autoridades y otros grupos de interés.
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