Las palpitaciones, el dolor u opresión en el pecho, la falta de aire, la sudoración y los mareos no siempre tienen un origen exclusivamente emocional. Algunos de estos síntomas pueden aparecer durante una crisis de ansiedad, pero también forman parte de las señales de una emergencia cardíaca, por lo que diferenciarlos requiere una evaluación médica.
De acuerdo con el Ministerio de Salud (Minsa), hasta octubre de 2025 se atendieron más de 390 mil casos de ansiedad y estrés severo a nivel nacional. Cuando el estrés se mantiene durante periodos prolongados, puede contribuir al aumento de la presión arterial y, junto con otros factores de riesgo, afectar la salud cardiovascular. También puede favorecer hábitos que repercuten en el corazón, como dormir mal, llevar una vida sedentaria o incrementar el consumo de tabaco, alcohol o estimulantes.
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En el marco del Día Mundial del Corazón, que se conmemora cada 29 de septiembre, el Dr. Henry Anchante, cardiólogo de Clínica Auna Delgado, explica qué se debe tener en cuenta cuando aparecen palpitaciones, dolor en el pecho u otros síntomas que pueden generar preocupación.
Ansiedad y problemas cardíacos pueden compartir síntomas
Durante una crisis de ansiedad, es posible sentir que el corazón late más rápido o con mayor intensidad. También pueden aparecer sudoración, falta de aire, tensión muscular, mareos y molestias en el pecho.
El problema es que varios de estos síntomas también pueden presentarse ante una emergencia cardíaca. Por ello, una persona no debería asumir que una molestia nueva o intensa se debe únicamente a la ansiedad, especialmente si no ha experimentado antes un episodio similar.
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“Es frecuente que lleguen a emergencia pacientes, especialmente jóvenes, con palpitaciones, dolor en el pecho o sensación de falta de aire y que, después de una evaluación, se determine que se trata de un episodio de ansiedad. Sin embargo, ante síntomas nuevos o intensos, es importante realizar una evaluación médica para descartar un problema cardíaco”, explica el Dr. Anchante.
El especialista añade que esta evaluación también permite orientar al paciente sobre lo ocurrido y brindarle herramientas para reconocer y manejar futuros episodios de ansiedad.
¿Cuándo se debe acudir a emergencia?
Un dolor u opresión intensa o persistente en el pecho requiere atención médica, especialmente cuando aparece durante el esfuerzo o está acompañado de otros síntomas como falta de aire, sudoración fría, náuseas, mareos o desmayo.
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También es una señal de alerta cuando el dolor se extiende hacia el brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula.
Sin embargo, los síntomas no son iguales en todas las personas y su presencia o ausencia no permite diferenciar con seguridad una crisis de ansiedad de un problema cardíaco. Por eso, ante un episodio nuevo, intenso o diferente a lo habitual, se debe buscar atención médica y evitar autodiagnosticarse.
La evaluación profesional permite determinar si existe un problema cardiovascular que requiera tratamiento o si los síntomas están relacionados con ansiedad u otra causa.
Hábitos para cuidar el corazón frente al estrés
El Dr. Henry Anchante recomienda incorporar algunas medidas que pueden ayudar a reducir el impacto del estrés y favorecer la salud cardiovascular:
- Realizar actividad física: caminar, trotar, bailar o practicar ejercicio cardiovascular de intensidad moderada de manera regular puede ayudar a reducir el estrés. Actividades como el yoga también pueden contribuir a la relajación.
- Practicar ejercicios de respiración: dedicar algunos minutos al día a la respiración consciente, la meditación o técnicas de relajación puede ayudar a manejar el estrés.
- Priorizar un sueño reparador: además de dormir suficientes horas, es importante mantener horarios regulares y procurar un descanso de calidad. En adultos, se recomienda dormir entre 7 y 9 horas por noche.
- Moderar los estimulantes: algunas personas pueden notar un aumento de las palpitaciones después de consumir cafeína. Si ocurre, puede ser conveniente reducir su consumo. También se recomienda evitar el tabaco y moderar el alcohol.
- Realizar chequeos preventivos: controlar periódicamente la presión arterial, el colesterol y la glucosa permite identificar factores de riesgo cardiovascular y actuar oportunamente, sobre todo cuando existen antecedentes familiares.
- Buscar apoyo profesional: si la ansiedad o el estrés son frecuentes, intensos o interfieren con las actividades cotidianas, acudir a un profesional de salud mental puede ayudar a comprender estos episodios y desarrollar estrategias para manejarlos.
Ante una posible señal de alerta cardíaca, no es recomendable esperar a que los síntomas desaparezcan por sí solos ni asumir que se trata de ansiedad. Una evaluación médica oportuna permite descartar una emergencia y determinar el tratamiento adecuado.
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