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Perú y Chile están a punto de gatillar el precio de los alimentos mundiales

Menos harina de anchoveta, más presión sobre la cría de peces, aves y cerdos. El retroceso de 49% en la producción sudamericana limita la disponibilidad de un insumo clave en la industria global alimentaria, según la IFFO

La producción de aceite de pescado descendió 30% en Perú y Chile durante los primeros siete meses de 2026.

La caída de las capturas en Perú y Chile ya se trasladó al mercado internacional de ingredientes para la alimentación animal. Entre enero y julio de 2026, la producción acumulada de harina de pescado en ambos países retrocedió 49% frente al mismo período del año anterior, según la Organización de Ingredientes Marinos (IFFO). La elaboración de aceite de pescado bajó 30%.

La menor oferta elevó las cotizaciones. A inicios de septiembre, el precio internacional de la harina de pescado llegó a USD 2.500 por tonelada FOB, desde niveles cercanos a USD 1.620 por tonelada.

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La suba respondió a la baja captura de anchoveta en Perú, las anomalías cálidas en el mar y la reducción de inventarios en puertos de China, principal destino de las exportaciones.

La primera temporada norte-centro de anchoveta en Perú cerró luego de que la flota industrial capturara cerca de una cuarta parte de la cuota establecida. El cierre coincidió con el período de desove del recurso, la materia prima principal para la elaboración de harina y aceite de pescado.

El precio internacional de la harina de pescado alcanzó USD 2.500 por tonelada FOB a comienzos de septiembre.

Perú y Chile concentran una parte central de la oferta mundial

La Sociedad Nacional de Pesquería (SNP) de Perú estima que Perú y Chile representan entre el 40% y el 60% de la oferta y exportación mundial de harina de pescado.

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Perú, sostenido por la disponibilidad de anchoveta (Engraulis ringens) en la Corriente de Humboldt, aporta entre el 20% y el 30% de la producción global en años de condiciones normales.

Esa concentración convierte a las temporadas pesqueras sudamericanas en un factor relevante para la industria de alimentos balanceados.

IFFO señaló que una mayor actividad pesquera en China, India y Omán durante el último trimestre podría compensar parte de la reducción, aunque el resultado dependerá de las capturas y de la evolución de las condiciones oceanográficas.

La primera temporada norte-centro de anchoveta en Perú cerró con cerca de una cuarta parte de la cuota capturada.

La acuicultura absorbe cerca del 70% de la harina de pescado

La acuicultura concentra cerca del 70% del uso mundial de harina de pescado. El producto se incorpora a las dietas de salmón, trucha, camarón, tilapia y lubina por su aporte de proteínas, minerales y ácidos grasos omega-3.

También se utiliza en menor escala en la producción de cerdos, pollos, gallinas ponedoras y ganado. En la porcicultura se emplea durante las primeras etapas de crecimiento; en la avicultura forma parte de ciertas raciones para mejorar el aporte proteico. La ganadería puede recurrir a este ingrediente en cantidades limitadas, según el sistema productivo.

La harina de pescado contiene entre 60% y 72% de proteína y presenta altos niveles de digestibilidad. Además, tiene calcio y fósforo, dos componentes utilizados en la formulación de alimentos para animales. Una parte menor de la producción se destina a fertilizantes orgánicos por su contenido de nutrientes.

Perú y Chile concentran entre 40% y 60% de la oferta y las exportaciones globales de harina de pescado, según la SNP.

Los fabricantes buscan sustitutos ante el alza del insumo

La escasez obliga a los fabricantes de alimentos balanceados a revisar sus fórmulas. Los concentrados de soya son uno de los reemplazos más utilizados, junto con gluten de maíz, gluten de trigo, arvejas y lupino. Estas opciones suelen requerir complementos para alcanzar los perfiles de aminoácidos que aporta la harina de pescado.

La industria también evalúa el uso de harina de insectos, en especial de mosca soldado negra, y proteínas unicelulares producidas a partir de microalgas, bacterias y levaduras. En los países donde las normas lo permiten, algunas dietas incorporan subproductos avícolas, harina de sangre o harinas de carne y hueso.

El aumento del costo de las raciones puede impactar en la producción de pescado de criadero, camarón, pollo, huevos y carne de cerdo. La evolución de las próximas temporadas de anchoveta en Perú y Chile, junto con la oferta asiática, definirá si la presión sobre los precios se extiende durante los primeros meses de 2027.

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