Una denuncia por presunta agresión sexual contra un estudiante de 16 años del Liceo Naval Almirante Guise, en San Borja, activó una investigación que involucra a 10 alumnos de quinto de secundaria y puso en marcha medidas de protección para el adolescente y su familia.
El caso habría ocurrido el pasado martes 15 de septiembre, dentro del bus que trasladaba al equipo de futsal desde Surco después de un campeonato interliceos.
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El adolescente, que cursa cuarto de secundaria, acudió con sus familiares a la comisaría de San Borja para presentar la denuncia. El 16 de septiembre, efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) intervinieron a un grupo de escolares dentro del plantel, cuando todavía vestían el uniforme de educación física. La cifra inicial fue de ocho retenidos, pero la Séptima Fiscalía de Familia de Lima Centro informó después que eran 10.
El fiscal provincial Mariano de la Torre Hernández dispuso recoger los testimonios de los adolescentes y realizar diligencias urgentes. También ordenó que la presunta víctima brinde su declaración mediante cámara Gesell, mecanismo que permite recabar testimonios de menores en casos de violencia sexual bajo condiciones que reduzcan el riesgo de revictimización.
Las autoridades deberán establecer qué sucedió durante el recorrido, cuál fue la actuación de los adultos que acompañaban al grupo y la participación individual que corresponde a cada alumno.
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Consejería y atención gratuita ante violencia escolar
Ante situaciones de violencia o acoso escolar, el Ministerio de Salud (Minsa) informó que brinda orientación a madres, padres y cuidadores para identificar señales que pueden requerir atención.
Entre ellas figuran cambios repentinos de comportamiento, aislamiento, irritabilidad, tristeza, temor o rechazo a asistir al colegio, alteraciones del sueño o del apetito, disminución del rendimiento escolar y molestias físicas recurrentes, como dolores de cabeza o estómago sin causa médica aparente.
La psiquiatra Sandra Orihuela Fernández, especialista en niños y adolescentes del Hospital Nacional Dos de Mayo, recomendó escuchar al menor sin juzgarlo, minimizar lo ocurrido ni responsabilizarlo.
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La médica advirtió que frases como “son cosas de niños”, “ignóralos” o “defiéndete” pueden invalidar lo que siente un estudiante. En su lugar, pidió transmitir que los menores cuentan con el apoyo de sus familias o cuidadores y que solicitar ayuda es una forma de protegerlos. También aconsejó mantener comunicación permanente con la institución educativa para que adopte las medidas de protección correspondientes.
Las familias pueden comunicarse gratuitamente con la Línea 113 Salud, opción cinco, que ofrece consejería en salud mental durante las 24 horas del día, los 365 días del año. Otra alternativa es acudir al establecimiento de salud más cercano para una evaluación o solicitar atención especializada en los Centros de Salud Mental Comunitaria (CSMC).
El Minsa indicó que la prevención de la violencia empieza en las conductas cotidianas y recomendó enseñar respeto por las diferencias, empatía y resolución de conflictos mediante el diálogo. Si un menor agrede, humilla, excluye o amenaza a otros, los cuidadores deben establecer límites y buscar orientación especializada. La atención puede ser solicitada por padres, cuidadores o adolescentes.
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