Jenss Lara Tantaquilla, el empresario que permaneció secuestrado por la organización criminal Los Pulpos, solo al recuperar la libertad se enteró de que sus cuatro acompañantes habían sido asesinados por los mismos captores. Así lo relató la víctima en su declaración testimonial ante la Fiscalía Provincial Corporativa Especializada contra la Criminalidad Organizada de La Libertad, a la que tuvo acceso Infobae.
Lara relató que la noche del sábado 30 de agosto salió con su hermano a una fiesta en el sector conocido como La Encalada del Golf, en Trujillo. Luego se trasladó con su grupo de amigos a otros locales nocturnos de la ciudad. Lo acompañaban Luis Alberto Rojas Ramos de Rosas, Christopher Eduardo García Álvarez, Nadia Edith Urtecho Rodríguez y Farhad Andrea Monzón Lingán, a quienes conocía desde hacía entre uno y tres años y con quienes mantenía una relación de amistad cercana.
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Según su testimonio, tras varias horas de consumo de alcohol quedó dormido en el vehículo en el que se desplazaban. Despertó por los gritos de Nadia en el momento en que un grupo de hombres, vestidos con uniformes de la Policía, interceptó el vehículo. “En todo momento pensé que era la policía”, declaró Lara ante el fiscal, y explicó que por esa razón bajó sin oponer resistencia.
Al advertir que no se trataba de efectivos policiales, intentó forcejear. Los captores respondieron con golpes en la boca y la nariz. Veinte minutos después, según su propio cálculo, llegaron a un inmueble donde lo bajaron a la fuerza y lo arrastraron por unas escaleras hasta una habitación.
El pedido de rescate
Durante el cautiverio, uno de los captores exigió por teléfono un pago de dos millones de dólares a cambio de su liberación. Lara respondió que ese monto era inalcanzable para su familia. “Yo te vengo haciendo seguimiento hace mucho tiempo”, le habría dicho la voz al otro lado de la línea, según consta en la declaración.
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Ante la negativa inicial, los captores fijaron un plazo límite y amenazaron con cortarle los dedos si no se cumplía el pago. Lo obligaron a grabar videos en los que debía asegurar que se encontraba en buen estado y pedir a su familia que cumpliera con la exigencia. “Me preguntaron que mano usas más, y yo le dije porque me preguntan eso, me dijeron para empezar a cortarte los dedos”, relató el agraviado en el documento judicial.
El cautiverio se prolongó durante varias horas, en un cuarto pequeño de color amarillo que contenía un colchón inflable, un balde y dos bidones de oxígeno. Jenss Lara permaneció esposado y con los pies atados con una soga durante todo ese período, según su testimonio.
La liberación y la cruda noticia
Tras varias negociaciones telefónicas, los captores le indicaron que “parece que vas a salir con vida de acá”. Horas después, lo trasladaron en la maletera de un vehículo, lo abandonaron en la vía pública y le advirtieron que no intentara nada mientras se retiraban del lugar.
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Una vez libre, Lara logró quitarse la venda y las esposas. “Llegó mi papá a recogerme, mis primos a recogerme, mi hermano”, relató en su declaración. Luego, afimra, su familia le informó que los cuatro jóvenes que lo acompañaban la noche del secuestro habían sido asesinados.
“Posterior a eso nos hemos venido a las casa, allí me dan la noticias que han matado a todos los que han estado contigo, y para mi fue una noticia muy dolorosa, porque las personas que estaban allí era muy cercanas que yo estimaba y ellos me estimaban, no eran personas que conocí una semana, un mes, nos conocíamos años, bueno allí fue, llegue a mi casa, donde mi familia y muchos amigos me esperaban, eso todo que tengo que decir, esa es la historia”, dijo.
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