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Diputado Jesús Pérez grita que las cifras de criminalidad “no son huev***s” y ministro César Astudillo abandona pleno

El intercambio provocó un incidente en el hemiciclo, luego de que el parlamentario cuestionara al titular del Interior durante su intervención y este optara por retirarse del recinto

El intercambio provocó un incidente en el hemiciclo, luego de que el parlamentario cuestionara al titular del Interior durante su intervención y este optara por retirarse del recinto

El diputado Jesús Pérez (Juntos por el Perú) increpó este jueves al ministro del Interior, César Astudillo, por el incremento de los homicidios y la ola de sicariato, extorsión y crimen organizado en el país, durante una intervención en la Cámara Baja que derivó en reclamos desde el lado fujimorista.

Pérez sostuvo que el ministro es “incapaz de sostener” la situación de inseguridad y le pidió explicar el incremento de los asesinatos con armas de fuego, que, según afirmó durante su intervención, aumentaron un 77,5 % y alcanzaron la cifra más alta de las últimas nueve gestiones presidenciales.

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“Es alarmante el incremento de homicidios entre el 28 de julio y la primera semana de septiembre. Es más de 250 homicidios”, afirmó el legislador, quien mencionó aumentos en Piura (90,5 %), Ica (90 %), La Libertad (89,3 %), Callao (85,7 %) y Lima (78,7 %). “Señor ministro, estas cifras no son huev***s”, remató.

El presidente de la Mesa Directiva, Óscar Reto, le pidió entonces retirar la expresión por considerarla inadecuada para el recinto parlamentario. Sin embaego, el legislador continuó su intervención en quechua después de que se le advirtiera que debía expresarse “en los términos adecuados”.

El diputado aseguró que los homicidios con armas de fuego aumentaron 77,5 % y superaron las 250 víctimas entre el 28 de julio y la primera semana de septiembre, según las cifras que presentó

Las cámaras del Parlamento mostraron a Astudillo retirándose del hemiciclo, mientras la diputada fujimorista Cecilia Chacón señalaba que el problema no era el uso del quechua, sino los “improperios en español”, y pedía traducir lo dicho por Pérez para determinar si correspondía una sanción conforme al reglamento.

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“Lo que yo quisiera (...) es que traduzca lo que ha dicho en quechua, porque no sabemos si eso (la palabra soez) también lo ha dicho. Yo pido, señor presidente, que se haga la traducción luego y que, si es que no es así, se lo sancione de acuerdo al reglamento”, invocó.

El titular del Interior, quien regresó al hemiciclo minutos después, había acudido a la Cámara Baja para responder un pliego de 27 preguntas sobre seguridad ciudadana, criminalidad y gestión policial, tras la salida del excomandante general de la PNP Óscar Arriola.

La expresión del legislador hizo referencia indirecta al episodio protagonizado por Astudillo días atrás, cuando dejó abierto su micrófono durante una sesión del Senado y se le escuchó preguntar a un asistente: “Oye, ¿y cómo hago para leer toda esa huev**a?”, en alusión a la cantidad de documentos que debía revisar.

La frase de Pérez hizo referencia al polémico micrófono abierto de Astudillo en el Senado, cuando el ministro fue escuchado decir: “¿Y cómo hago para leer toda esa huev**a?”

El ministro sostuvo durante su intervención que “no se puede permitir que un diputado insulte de esa manera” y que lo haga también en quechua. “Eso no es posible, señor presidente. No es posible. Y realmente indigna. Y yo le puedo responder en este momento, pero no voy a llegar a esa bajeza. Por supuesto que no lo voy a hacer”, afirmó.

El Gobierno de la presidenta Keiko Fujimori busca que el Parlamento le otorgue facultades legislativas para emitir normas y promover reformas en distintas materias, principalmente en seguridad, sistema penitenciario, impuestos y legislación laboral, ámbitos en los que se plantean los cambios de mayor alcance.

Entre las medidas más relevantes figura la modificación de los marcos legales para que las organizaciones criminales puedan ser declaradas terroristas, así como cambios en las normas que regulan el empleo y uso proporcional de la fuerza por parte de la Policía y las Fuerzas Armadas.

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