La temperatura media de la superficie del mar alcanzó los 21,1 °C (70 °F) los días 21 y 22 de agosto de 2026, el nivel más alto desde que existen registros instrumentales, según datos del Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S), el monitor climático de la Unión Europea. La cifra supera el récord anterior de 21,09 °C (69,96 °F), registrado en marzo de 2024, y podría ser la más alta de los últimos 125.000 años, de acuerdo con la advertencia de un científico de la Universidad de Ottawa.
Así lo señaló Ryan Katz-Rosene, profesor de estudios ambientales de esa casa de estudios canadiense, quien publicó en la red social X que el registro del 21 de agosto “probablemente marcó las temperaturas de superficie marina más cálidas de todo el período Holoceno, y posiblemente desde el último período Interglacial, hace 125.000 años”. El investigador añadió que el dato “debería ser noticia de primera plana”.
Un récord fuera de temporada
Lo que alarma a los científicos no es solo la magnitud del registro, sino el momento en que se produjo. Históricamente, las temperaturas del océano alcanzan su máximo entre marzo y abril, al término del verano austral en el hemisferio sur, que es predominantemente marino. Que el récord se haya establecido en agosto representa una anomalía que los expertos de Copernicus calificaron de “particularmente notable”.
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“Este récord es otra señal clara de un océano bajo estrés creciente”, afirmó Samantha Burgess, directora estratégica de clima del Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Plazo Medio (ECMWF), en declaraciones recogidas por la agencia AP. Burgess precisó que el Fenómeno El Niño añade calor al sistema, pero lo hace sobre décadas de calentamiento impulsado por la actividad humana, que ya elevó las temperaturas marinas en 0,8 °C (1,44 °F).
El Niño, aún lejos de su pico
El Fenómeno El Niño, declarado oficialmente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en junio de 2026, consiste en el calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico tropical, con efectos sobre los patrones climáticos de todo el planeta. Según Copernicus, sus modelos de pronóstico estacional indican que el evento “podría alcanzar niveles no vistos en varias décadas”, con su pico proyectado entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
El escenario deja margen para que el calentamiento del océano continúe durante los próximos meses. Desde la era industrial, el mar ya absorbió más del 90 % del exceso de calor generado por las emisiones de gases de efecto invernadero, convirtiéndose en el principal regulador térmico del planeta y en uno de los indicadores más importantes del avance del cambio climático.
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Consecuencias para los ecosistemas
El aumento de la temperatura tiene efectos directos sobre los ecosistemas marinos y las comunidades que dependen de ellos. Según informó AP, científicos como Boris Worm advirtieron sobre el riesgo de colapso de pesquerías, entre ellas la de la anchoveta peruana, la más grande del mundo en términos de volumen. Durante los episodios de El Niño, las aguas cálidas desplazan las corrientes frías que nutren ese ecosistema y alteran la distribución de las especies.
Las olas de calor marino también aceleran el blanqueamiento de los arrecifes de coral, alteran las cadenas alimentarias y reducen la capacidad del océano para absorber dióxido de carbono, debilitando uno de los principales mecanismos naturales de regulación climática. De acuerdo con Copernicus, estas olas de calor afectaron alrededor del 82 % del océano global durante la primera mitad de 2026, con el Mediterráneo, el Atlántico norte central y el Pacífico ecuatorial como las zonas de mayor concentración térmica.
Tormentas intensas y nivel del mar en alza
El calentamiento del mar también puede intensificar los fenómenos meteorológicos extremos. Una superficie oceánica más cálida aporta mayor humedad y energía a la atmósfera, favoreciendo tormentas tropicales más intensas y aumentando el riesgo de precipitaciones destructivas. Además, puede reducir el efecto refrescante de las brisas costeras durante las olas de calor en tierra.
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La expansión térmica del agua contribuye, además, al aumento del nivel del mar y eleva el riesgo de inundaciones costeras. La OMM proyecta que El Niño seguirá ganando fuerza durante los próximos meses, por lo que los registros de temperatura podrían volver a ser superados antes de que el fenómeno alcance su máxima intensidad.
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