Un estudio del Grupo de Investigación de Mercados (GRIM) de la Universidad San Ignacio de Loyola (USIL), aplicado entre el 14 y el 20 de agosto de 2026 a 411 residentes de Lima Metropolitana, reveló que el 49% de los limeños teme que su vivienda sufra daños graves o colapse ante un terremoto de gran magnitud. El mismo porcentaje desconoce si su casa ha sido evaluada o inspeccionada para verificar su seguridad estructural.
A ese temor por la vivienda se suman otras preocupaciones. El 45% de los encuestados mencionó la posibilidad de tener familiares heridos o fallecidos, y el 41% teme perder las comunicaciones tras un sismo mayor.
No saben si sus viviendas son seguras
La brecha entre el temor y el conocimiento real sobre la vivienda es uno de los hallazgos más llamativos del estudio. Solo el 21 % de los encuestados afirmó que su casa sí fue evaluada estructuralmente, mientras que el 30 % confirmó que no lo fue. El 49% restante simplemente ignora si su vivienda cuenta con algún tipo de inspección de seguridad.
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“Los limeños saben que viven en una ciudad expuesta a los sismos. Lo que encontramos es que esa conciencia no siempre se traduce en decisiones concretas dentro de casa”, señaló Claudio Huamán de los Heros, director del GRIM. En ese sentido, el estudio señala que la preocupación existe, pero no necesariamente impulsa acciones verificables.
Alta percepción del riesgo ante un terremoto
El 79% de los encuestados considera probable o muy probable que Lima experimente un sismo de gran magnitud en los próximos 10 años, y el 64,9 % se declara bastante o muy preocupado ante esa posibilidad. Los terremotos recientes en Venezuela y Colombia reforzaron esa percepción: el 56 % afirmó que esos eventos cambiaron su manera de ver el riesgo sísmico en la capital peruana.
Pese a ello, la preparación efectiva no acompaña esa conciencia del peligro. El 52% se considera solo medianamente preparado y el 28%, poco preparado. Cuando la pregunta se traslada al hogar y plantea un terremoto esa misma noche, el 39% admite que su casa estaría poco o nada lista para afrontarlo, y apenas el 12% se siente bastante o totalmente preparado.
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Preparación ante un terremoto
En los hogares limeños existe una distancia notable entre hablar del riesgo y actuar frente a él. El 47% de los encuestados afirmó que su familia ha conversado sobre cómo actuar ante un terremoto, pero solo el 24% cuenta con un plan informal y el 17% con uno formal. El 35% nunca ha realizado un simulacro en casa ni prevé hacerlo, y el 30% tampoco lo ha hecho, aunque sí tiene intención de realizarlo.
La situación de la mochila de emergencia sigue el mismo patrón. Solo el 21% tiene una completa, el 38% ha reunido algunos elementos y el 41% no dispone de ninguna. “Si una familia desconoce las condiciones de su vivienda o todavía no ha definido cómo actuar, hay aspectos de su preparación que siguen pendientes y que pueden resolverse antes de una emergencia”, advirtió Huamán de los Heros.
Protección del patrimonio
El aspecto menos atendido por los limeños es la protección económica del patrimonio familiar ante un sismo. Solo el 9% de los encuestados afirmó que su vivienda cuenta con un seguro que cubre daños por sismos, mientras que el 44% reconoció no tener esa cobertura y el 47% desconoce si la tiene o no.
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Los datos del GRIM-USIL muestran que la preparación ante un terremoto abarca al menos tres dimensiones: conocer las condiciones estructurales de la vivienda, organizar a quienes la habitan y prever cómo afrontar la recuperación patrimonial tras una emergencia.
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