La tranquilidad de una familia en Surco se quebró tras el hallazgo de imágenes en las que un niño de 11 años, diagnosticado con trastorno del espectro autista (TEA) y epilepsia, aparece siendo agredido por su cuidadora.
El hecho fue reportado por la madre del menor, Carol Vázquez, quien relató a RPP que contrató a Pamela Mayory Almenara Loayza, bachiller en Psicología, para acompañar y reforzar las terapias del pequeño en el hogar.
“Ella se gana la confianza de nosotros. Nosotros en todo momento hemos sido muy amables con ella. Le he brindado confianza, tanto así que le confío a mi hijo”, declaró la madre.
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La situación salió a la luz cuando la familia revisó las grabaciones de seguridad y observó un episodio de aparente agresión en el área de juegos de la casa. Según el testimonio de Vázquez, el menor intentó comunicarse con la cuidadora antes de recibir un golpe en la mano.
“En el video se muestra que Esteban le quiere como pasar la voz o en la mano y ella le chanca la mano. Es una persona alta, le chanca la mano y luego Esteban se quiere defender, va contra ella y ella le pega en el brazo y lo tira al piso”, relató.
La madre indicó que, previo a revisar los registros, la familia pensó que los cambios de conducta en el niño -mayor agresividad y rechazo a ingresar al cuarto de juegos- se debían a crisis propias de su condición.
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“Estaba un poquito más agresivo y ahora ya entiendo de que de repente no quería entrar solo al cuarto de juegos”, explicó. Su preocupación aumentó al considerar que su hijo, por ser no verbal, no pudo contar lo que ocurría.
“Creo que no soy la primera mamá que tiene un hijo autista que no habla, que a veces no te puede decir: ‘Mamá, está pasando algo’”, compartió Vázquez con RPP.
La cuidadora, Pamela Almenara Loayza, se pronunció en entrevista con el mismo medio. Negó haber cometido una agresión y definió su reacción como una “técnica” para evitar una crisis.
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“El palmazo que le doy en la mano, porque no es una agresión grande o de gran magnitud, era para evitar justamente que él empiece su crisis. Era una técnica firme de decirle ‘no’, pero no hablándole, sino simplemente manifestando mi molestia”, declaró.
También reconoció que en ocasiones utilizó un vaporizador cerca del menor, justificándolo como una estrategia para relajarlo, aunque admitió que no es adecuado en un contexto terapéutico.
Minsa refuerza atención integral a niños con TEA
Frente al caso, el Ministerio de Salud (Minsa) reafirmó la importancia de una atención integral y especializada para personas con TEA. A través de sus 306 Centros de Salud Mental Comunitaria en todo el país, la entidad ofrece servicios que incluyen equipos multidisciplinarios de psicología, psiquiatría, terapia de lenguaje y ocupacional.
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“La atención de las personas con trastorno del espectro autista debe responder a criterios clínicos, éticos y científicos. Por ello, es fundamental que las familias accedan a información confiable y a servicios especializados que contribuyan al desarrollo y bienestar de cada persona, y al respeto pleno de sus derechos”, enfatizó la directora de Salud Mental del Minsa, July Caballero Peralta.
Durante este año, el Minsa atendió 59.741 casos de personas con TEA en sus servicios, respaldado por la Ley N.° 30150 y la Ley N.° 30947. La especialista detalló que los planes de atención se elaboran de manera individualizada, y que el abordaje puede incluir consulta médica, reuniones grupales, terapias, acompañamiento a padres y, si corresponde, tratamiento farmacológico.
El Minsa recalcó que no existe evidencia científica que respalde el uso de la fuerza física, el vapeo o el tabaco como intervención terapéutica para el autismo. “No forman parte de las recomendaciones ni de los tratamientos promovidos por el Ministerio de Salud”, advirtió la institución.
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