La celebración del Día Mundial de la Cerveza resalta el papel estratégico de la industria cervecera en la economía peruana, con un impacto que se extiende desde el empleo hasta la generación de ingresos fiscales y el desarrollo de emprendimientos en todo el país.
Según la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), el sector no solo aporta S/ 5.262 millones en impuestos anualmente, sino que sostiene más de 20.000 empleos y promueve una amplia cadena de valor que involucra a miles de empresas.
Una cadena de valor que empieza en el campo y llega a miles de negocios
La actividad cervecera en el Perú se apoya en una cadena de valor que inicia en la agricultura, donde ingredientes como el agua, la cebada maltera, el lúpulo y la levadura son fundamentales.
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La cadena continúa con la elaboración, transporte y distribución, hasta la comercialización en bodegas, bares, restaurantes, hoteles y otros puntos de venta. Esta dinámica involucra a 321 empresas formales, de las cuales cerca del 95% son microempresas, reflejando el carácter descentralizado y emprendedor del sector.
La producción anual bordea los 13,5 millones de hectolitros, respaldando el desarrollo de más de 350.000 bodegas a nivel nacional e impulsando la actividad de restaurantes, bares y establecimientos vinculados al turismo y la gastronomía.
Además, la cerveza es reconocida por sus estándares de calidad y su asociación con un consumo moderado, debido a su menor graduación alcohólica frente a otras bebidas.
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Impacto tributario y generación de empleo formal
El Comité de Fabricantes de Cerveza de la SNI subraya que la industria aporta el 23% de la recaudación tributaria, cifra equivalente a S/ 5.262 millones anuales, de los cuales el 68% proviene del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). De los más de 20.000 empleos generados, 3.722 corresponden a puestos directos en la industria.
El empleo formal se distribuye a lo largo de toda la cadena productiva, desde el campo hasta los centros de consumo, generando oportunidades para transportistas, distribuidores y comerciantes. Este impacto se extiende a pequeñas y medianas empresas que encuentran en la venta de cerveza una fuente importante de ingresos.
El auge de la cerveza sin alcohol y el consumo responsable
Un segmento que ha registrado crecimiento en los últimos años es el de la cerveza sin alcohol. El desarrollo tecnológico ha permitido ofrecer productos sin contenido alcohólico, pero con el mismo sabor y aroma característicos, ampliando las alternativas para los consumidores y promoviendo un consumo más moderado.
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El consumo per cápita en el Perú se sitúa en 43 litros anuales, es decir, unas 68 cervezas de 630 mililitros, o aproximadamente 5,7 cajas de 12 botellas por persona cada año.
Esta cifra, sin embargo, es inferior frente a países de la región como México (78 litros), Brasil (68), Chile (60) y Colombia (53). De acuerdo con el gremio industrial, este contexto ofrece un margen para el crecimiento del sector, especialmente en segmentos innovadores y responsables.
Iniciativas para una industria formal, competitiva y responsable
En el marco del Día Mundial de la Cerveza, la Sociedad Nacional de Industrias dijo reafirmar su compromiso con una industria cervecera innovadora y competitiva.
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La organización impulsa la iniciativa Tierra de Cerveceros, orientada a la sensibilización y capacitación para fortalecer las buenas prácticas y promover la formalidad en todo el país. Este programa articula esfuerzos con autoridades, comercios y establecimientos para consolidar una cultura de consumo responsable y garantizar el desarrollo sostenible del sector.
La industria cervecera se mantiene como un motor económico, social y cultural en el Perú, contribuyendo al empleo, la inversión y el fortalecimiento de miles de negocios en las diferentes regiones.