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Kim Sun Mi habla de soledad, rechazo y salud mental en ‘Galleta’: “Todos nos convertimos en galletas alguna vez”

En entrevista, la escritora surcoreana contó cómo creó a Jae-sung, por qué se identifica con él y qué significa convertirse en una “galleta de nivel uno” cuando la soledad y el rechazo comienzan a afectar nuestra autoestima

La escritora surcoreana Kim Sun Mi conversa sobre su exitosa novela 'Galleta'. Explora la creación de sus personajes, la poderosa metáfora de la fragilidad humana y cómo sus propias experiencias inspiraron la historia.

Hay personas que están rodeadas de gente, pero sienten que nadie las ve. Pueden estar en un salón de clases, en una oficina o incluso junto a quienes consideran sus amigos y, aun así, experimentar la sensación de haber desaparecido. En Galleta, la escritora surcoreana Kim Sun Mi convirtió esa invisibilidad social en una metáfora tan frágil como cotidiana: una galleta que puede romperse con un pequeño golpe.

La novela sigue a Seong Jae-sung, un joven con tres condiciones relacionadas con la audición que lo hacen especialmente sensible a los sonidos. Su particular percepción del mundo, lejos de ser únicamente una dificultad, le permite reconocer a personas que han perdido la capacidad de protegerse y que, poco a poco, han dejado de sentirse parte de la sociedad.

Jae-sung las llama “galletas”. Son personas que, producto del dolor, la soledad, el acoso o la pérdida de autoestima, comienzan a perder su presencia ante los demás. Algunas todavía pueden ser vistas, aunque parecen partidas por la mitad; otras están fragmentadas hasta el punto de que pueden encontrarse al lado de alguien sin que este las reconozca. Las últimas son apenas migajas, personas cuya presencia se ha vuelto casi imperceptible.

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Ese universo nació de una pregunta que Kim Sun Mi comenzó a hacerse mientras buscaba el tema de su novela: quiénes son aquellas personas marginadas que permanecen fuera de nuestra mirada.

“Primero pensé que quería escribir sobre personas marginadas que son difíciles de ver, que pasan desapercibidas”, explica la autora a Infobae Perú.

La escritora surcoreana Kim Sun Mi posa con un ejemplar de su libro 'Galleta' que ilustra el rostro de un joven en la portada.

A partir de esa búsqueda creó personajes que no necesariamente parecen débiles desde el exterior. Por el contrario, quería encontrar personas que pudieran parecer normales, fuertes y capaces, pero que llevaran consigo alguna carencia.

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En Jae-sung encontró esa posibilidad. Su discapacidad auditiva y las tres enfermedades relacionadas con el oído que padece hacen que sea particularmente sensible. Pero esa vulnerabilidad también es la que le permite percibir una realidad que los demás no consiguen observar.

“Pensé que la imagen de este chico esforzándose constantemente por encontrar y acercarse a otras personas podía generar empatía en los lectores”, sostiene Kim Sun Mi.

La autora quería que las dificultades de Jae-sung no fueran solamente un obstáculo para el personaje. Su sensibilidad también debía convertirse en una herramienta para comprender a los demás. Aquello que puede ser interpretado como una debilidad termina transformándose en una fortaleza y en una vía para ayudar a quienes se encuentran en una situación todavía más vulnerable.

¿Por qué una galleta?

La elección del nombre no nació de una idea abstracta. Kim Sun Mi reparó en una característica sencilla del alimento: su facilidad para romperse.

La fragilidad del alimento terminó convirtiéndose en la imagen que atraviesa toda la novela. Una galleta puede quebrarse y perder su forma; una persona también puede comenzar a romperse emocionalmente hasta sentir que ha perdido su lugar entre los demás.

“Me di cuenta de que el corazón de las personas también puede resultar herido por cosas muy pequeñas y aparentemente insignificantes”, cuenta.

Una mirada desagradable, una palabra dicha con fastidio o un gesto que haga sentir a alguien rechazado pueden parecer hechos mínimos desde fuera. Para quien los recibe, sin embargo, pueden convertirse en pequeñas heridas.

“Pensé que las características de una galleta podían ser similares a las del corazón humano”, explica.

“Todos nos convertimos en galletas alguna vez”

Para Kim Sun Mi, la metáfora no describe únicamente a quienes viven situaciones extremas de exclusión. La autora considera que cualquier persona puede experimentar, aunque sea durante un momento, esa sensación de no pertenecer.

La escritora surcoreana Kim Sun Mi es responsable de la novela Galleta que aborda la empatía, el aislamiento y la importancia de valorarse a uno mismo. Crédito: Paula Elizalde (Paula Elizalde)

Ella misma reconoce que se ha convertido en una “galleta” en distintas ocasiones.

Para explicarlo recurre a una escena cotidiana. Imagina estar en una oficina y observar que sus compañeros están riéndose y conversando entre ellos. Son personas con las que normalmente mantiene una buena relación, pero, al verlos reunidos, puede surgir una duda aparentemente sencilla: “¿Puedo acercarme y conversar con ellos?”.

A partir de ahí aparecen otras preguntas: ¿qué pasará si no la reciben bien?, ¿qué debería decir?, ¿por qué sus compañeros, si son sus amigos, no la llamaron?

“Todos los seres humanos somos, en cierta forma, seres solitarios y podemos sentirnos excluidos o experimentar la soledad”, señala.

La situación puede ser breve, pero durante esos minutos la persona puede sentirse ignorada, no reconocida o incluso invisible. Es precisamente ese instante el que Kim Sun Mi identifica como una “galleta de nivel uno”.

La autora no considera necesariamente negativo atravesar por ese estado. Lo importante, explica, es lo que ocurre después.

Una persona puede sentirse herida, desanimarse y comenzar a alimentar esos pensamientos hasta profundizar el daño emocional. En ese caso, la sensación puede permanecer y avanzar hacia otros niveles. Pero también existe la posibilidad de recuperarse.

“Si en algún momento me convierto en una ‘galleta de nivel uno’, sé cómo superar ese sentimiento y recuperarme”, afirma.

La diferencia, entonces, no está en no quebrarse nunca. Está en aprender a reconstruirse.

Jae-sung también tiene algo de su autora

Entre los personajes de Galleta, Kim Sun Mi reconoce que existe uno con quien guarda una particular semejanza: Jae-sung.

La autora considera que ambos pueden proyectar una imagen fría hacia el exterior. En su caso, explica que incluso su manera de hablar puede parecer algo sarcástica o distante, una característica que en ocasiones ha provocado que otras personas la malinterpreten, menciona.

Pero detrás de esa apariencia existe una personalidad diferente.

“Al igual que Jae-sung tiene un corazón cálido pese a lo que muestra por fuera, creo que yo también tengo buenos sentimientos en mi interior”, cuenta.

Esa coincidencia explica parte del cariño que siente por el personaje. Jae-sung no es solamente alguien a quien la autora construyó para desarrollar la trama: también contiene algunos rasgos con los que ella misma puede reconocerse.

Una historia que superó las expectativas de su autora

Galleta es el segundo libro de Kim Sun Mi. Su primera obra, pese a que la autora considera que tenía una buena historia, no consiguió venderse como esperaba.

La respuesta a Galleta fue diferente.

El libro comenzó a recibir el respaldo de los lectores y fue seleccionado como “Libro del Año” en 16 regiones de Corea del Sur. La obra también provocó encuentros y debates entre lectores, que llegaron a discutir incluso sobre la personalidad y las decisiones de Jae-sung.

Para Kim Sun Mi, observar ese fenómeno fue inesperado. Más aún lo fue descubrir que la historia que había creado en Corea podía llegar a lectores de otros países.

“Jamás imaginé que el libro llegaría incluso a otros países”, reconoce.

Ese reconocimiento internacional todavía le produce cierta vergüenza. La autora cuenta que le resulta extraño que la llamen una escritora famosa y asegura que quiere continuar trabajando para sentirse a la altura de ese reconocimiento.

Su visita a Perú forma parte de ese recorrido internacional y le permitió encontrarse con lectores durante la 30.ª Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima), donde conversó sobre Galleta y esa particular manera de representar la soledad, la fragilidad y la invisibilidad social.

Kim Sun Mi ya prepara nuevas historias

El éxito de Galleta no ha detenido a la autora. De hecho, Kim Sun Mi llegó a Perú después de continuar trabajando en nuevos proyectos y asegura que estuvo escribiendo hasta el día anterior a tomar su vuelo.

El pasado 28 de julio se publicó en Corea una nueva obra dirigida al público juvenil. Se trata de una historia de misterio centrada en la muerte de un influencer y en la investigación para descubrir qué ocurrió con él.

Para septiembre también está prevista la publicación de otra novela juvenil que abordará temas relacionados con la depresión y el suicidio.

Y los lectores de Galleta tienen otra razón para esperar: entre enero y febrero del próximo año está previsto que llegue a Corea el tercer volumen de la historia.

Kim Sun Mi continuará así explorando personajes que atraviesan situaciones complejas y que, de una u otra manera, buscan recuperar aquello que sienten que han perdido.

En Galleta, esa búsqueda comienza con quienes dejaron de ser vistos por los demás. Pero la reflexión de la autora va más allá de sus personajes: todos podemos atravesar un momento en el que una palabra, una mirada o un gesto nos hagan sentir pequeños, frágiles o invisibles.

Todos podemos convertirnos en una “galleta”. La clave, para Kim Sun Mi, está en la voluntad de recuperarse de ese momento de fragilidad. Aunque una persona pueda convertirse temporalmente en una “galleta de nivel uno”, aprender a superar ese sentimiento permite evitar que se prolongue y avance hacia niveles más profundos.