Como profesional de la salud, he visto que en una emergencia cada minuto cuenta, pero también que muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte cabe en una bolsa de 450 ml de sangre. Una sola unidad puede separarse en plasma, glóbulos rojos y plaquetas, y así ayudar a salvar hasta tres vidas distintas. Sin embargo, en el Perú aún donamos muy poco: según datos publicados en 2024, apenas el 1.36% de la población dona sangre y, de ellos, solo el 20% lo hace de manera voluntaria. La mayoría dona cuando un familiar o amigo ya la necesita. En el marco del Día del Donante de Sangre, vale la pena preguntarnos: ¿por qué esperar a que la urgencia tenga nombre y apellido para tender el brazo?
Estas cifras deberían preocuparnos, porque nos colocan entre los países de la región con menor donación voluntaria de sangre. Y cuando hablamos de sangre, no hablamos de una necesidad excepcional o lejana: hablamos de pacientes que la requieren todos los días. Por ejemplo, una persona con cáncer hematológico podría necesitar hasta 20 unidades de paquete globular y 120 unidades de plaquetas simples durante su tratamiento. Detrás de cada una de esas unidades hay una oportunidad de seguir viviendo, de resistir una terapia, de llegar a una cirugía o de volver a casa. Por eso, donar sangre no debería ser solo una respuesta ante la emergencia de alguien cercano, sino un compromiso solidario con todos aquellos a quienes quizá nunca conoceremos, pero cuya vida puede depender de nosotros.
El próximo 14 de junio se celebra el Día Mundial del Donante de Sangre; este año con el lema, “Una gota de humanidad. Dona sangre”. El objetivo de esta fecha es reconocer a los donantes voluntarios por su decisión altruista y sobre todo generar conciencia sobre la importancia de este acto de amor. Lamentablemente, este tema está inundado de mitos y desinformación, por lo cual en las siguientes líneas buscaremos hacer precisiones objetivas que puedan ayudarle a decidirse a donar.
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- Un adulto promedio -hombre de unos 30 años, 70 kg y 1.72 m o mujer de 30 años, 55 kg y 1.60 – contiene entre 4.5 – 5.5 litros de sangre aproximadamente. Cuando se dona, se obsequia menos del 10% del total de nuestra sangre, misma que se recuperará en los días posterior con una buena nutrición. Un hombre puede donar voluntariamente cada 3 meses, mientras que una mujer cada 4 meses.
- La sangre se renueva permanente, pero para eso se necesita una buena nutrición. El hierro es fundamental para la formación de hemoglobina. Sin hierro suficiente la hemoglobina simplemente no se formará y se producirá anemia. Las principales fuentes de hierro incluyen al hígado, la sangrecita, las carnes rojas, las carnes blancas, las menestras (lenteja, garbanzos y frejoles) y los cereales fortificados. El ácido fólico (vitamina B9) y la vitamina B12 son indispensables para el desarrollo de los glóbulos rojos. Éstos son las células responsables de transportar la hemoglobina. Sin B9 o B12 no habrá quién pueda transportar a la hemoglobina, por tanto, también se producirá otro tipo de anemia. Las fuentes de B9 incluyen menestras (lentejas, garbanzos y frejoles) y algunos vegetales (espinacas, acelgas, brócoli; mientras que las fuentes de B12 comprenden básicamente alimentos de origen animal. Finalmente, en cualquier de los casos, la proteína es fundamental para la formación tanto de hemoglobina como de glóbulos rojos.
- Donar sangre no produce debilidad. Algunas personas podrían sentirse ligeramente mareadas por no haberse preparado adecuadamente con reglas muy simples que describiremos más abajo. Tampoco genera anemia. La hemoglobina podría bajar ligeramente inmediatamente después de la donación, sin embargo, se recuperará totalmente, algunos días después, con una adecuada nutrición.
- Antes de donar consuma una comida ligera, pero nutritiva. Evite alimentos muy grasos. De preferencia a frutas, lácteos y cereales. Además, beba al menos medio litro de agua para mantener una buena hidratación. El ayuno no es un requisito para donar sangre.
- Después de donar es posible que en el centro de donación le proporcionen un refrigerio ligero para evitar una caída de los niveles de glucosa en sangre, en caso contrario, consuma un plátano, una manzana o un pan. También siga consumiendo agua en las horas posteriores. Es muy importante que no realice ejercicio intenso ni cargue objetos pesados el resto del día.
Donar órganos y donar sangre voluntariamente son actos de humanidad en el sentido más profundo de la palabra: formas concretas de permitir que la vida continúe a través de la vida de otros. En el Perú, los mitos y la desinformación han levantado barreras que nos mantienen entre los países con menor donación voluntaria de sangre en la región. En mi ejercicio profesional, he visto de cerca la angustia de muchos pacientes y familias cuando la sangre no llega a tiempo; y, como personas, casi todos hemos conocido alguna vez esa preocupación, propia o cercana, de esperar una unidad que puede cambiarlo todo.
Que ese recuerdo, esa espera o esa historia familiar no se quede solo como una experiencia difícil, sino que se convierta en una razón para actuar. Donar sangre no produce anemia, no debilita, no engorda, no mata. Donar sangre acompaña, sostiene y salva. Donar sangre genera vida.