El Día Mundial del Donut se conmemora cada primer viernes de junio, una fecha que se originó en Chicago (Estados Unidos) y que se vinculó desde el inicio con un reconocimiento a mujeres voluntarias que llevaron donas a soldados durante la Primera Guerra Mundial.
La efeméride nació en 1938 en la ciudad de Chicago, donde se realizó por primera vez el 7 de junio de ese año. Desde entonces, el calendario la ubicó en el primer viernes de junio, un esquema que se mantuvo con el paso del tiempo y se replicó fuera de Estados Unidos.
La celebración se instaló como una jornada asociada a gestos solidarios y a una práctica concreta: repartir o vender donas con fines benéficos. En la actualidad, además, se consolidó como una fecha utilizada por comercios y cadenas de repostería para lanzar promociones, descuentos u ofertas especiales, con un foco en el consumo del producto.
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La historia que sostiene el origen remite a lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial. En 1917, voluntarias conocidas como “Lassies” empezaron a preparar donas para soldados estadounidenses desplegados en trincheras en Francia. Con el tiempo, ese antecedente se transformó en el punto de partida del homenaje anual.
De las trincheras a una fecha fija del calendario
El antecedente central se ubica en 1917, durante la Primera Guerra Mundial. En ese contexto, un grupo de mujeres voluntarias preparó donas y café para soldados estadounidenses cerca del frente, como parte de tareas de apoyo y acompañamiento en una zona marcada por la precariedad.
En esas condiciones, la preparación de alimentos tenía límites prácticos. La elaboración de donas resultó una alternativa viable frente a otras opciones de repostería, por la posibilidad de freírlas y distribuirlas con mayor rapidez. La práctica se volvió habitual y se asoció a un refuerzo anímico para las tropas.
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A esas voluntarias se las identificó con nombres que circularon en torno a la misma idea: “Donut Dollies” o “Doughnut Dollies”, una referencia directa al rol que cumplieron en el reparto del producto. La mención se mantuvo en el relato histórico posterior y quedó ligada al motivo del homenaje.
Años más tarde, en 1938, la conmemoración tomó forma institucional en Chicago. La primera celebración ocurrió el 7 de junio de ese año y fijó la efeméride en el primer viernes de junio, un criterio que se conserva en la actualidad.
Chicago 1938: homenaje y recaudación en plena crisis
El establecimiento del Día del Donut en 1938 no se vinculó solo con el reconocimiento a las voluntarias de la Primera Guerra Mundial. También respondió a un contexto económico adverso: la Gran Depresión, que golpeó a amplios sectores de la población y empujó a organizaciones y comunidades a buscar fondos y asistencia.
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La jornada se diseñó como una iniciativa para reunir dinero y, al mismo tiempo, rendir tributo a quienes habían sostenido tareas de ayuda en el conflicto bélico. En esa lógica, la dona funcionó como símbolo y como producto concreto para movilizar una campaña.
Con el paso de las décadas, el sentido original convivió con un uso comercial extendido: locales que ofrecen donas sin costo, descuentos o promociones, y que impulsan el consumo en una fecha ya instalada en el calendario de Estados Unidos y replicada en otros países.
Esa expansión también reforzó la idea de “Día Mundial del Donut”, una denominación que se popularizó fuera del territorio estadounidense. Aunque el origen se localizó en Chicago, la repetición anual en el primer viernes de junio favoreció la adopción en distintas plazas, con acciones de marketing y también con actividades de distribución gratuita.
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Cuándo se celebra y qué rasgos definen a la dona
El Día Mundial del Donut se celebra cada año el primer viernes de junio. En 2026, esa fecha cae el 5 de junio. La elección del día de la semana se mantiene como regla general, más allá de la variación del número de día en el calendario.
En términos de producto, la dona se describe como una rosca dulce, por lo general pequeña y con un hueco central. En su formulación básica aparecen ingredientes como harina, leche, huevos, azúcar y levadura. La preparación puede ser frita u horneada, con coberturas y rellenos que varían según el país o la marca.
La tradición de la dona en Estados Unidos también se vinculó con antecedentes previos a la efeméride de 1938. Entre ellos, se menciona la llegada de recetas de masas fritas llevadas por colonos neerlandeses a la antigua Nueva Ámsterdam, actual Manhattan, durante los siglos XVIII y XIX. Con el tiempo, la preparación se adaptó y adquirió rasgos propios.
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Un hito citado en la historia del producto es 1847, cuando el capitán Hanson Gregory incorporó el agujero central para evitar que la parte media quedara cruda. Ese cambio se incorporó a la forma que hoy se reconoce como característica.
En la celebración contemporánea, el primer viernes de junio suele estar asociado a la disponibilidad del producto en vitrinas con versiones glaseadas, bañadas en chocolate, con rellenos o con coberturas variadas. En Estados Unidos, además, varios establecimientos reparten donas gratis u ofrecen promociones combinadas con bebidas.