El bloque de seguridad ciudadana del debate presidencial organizado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) arrancó con números que resumen la magnitud del problema: según el INEI y el Comité Estadístico de Institucionalidad de Criminalidad, en 2025 se registraron 2.400 homicidios a nivel nacional —un promedio cercano a siete asesinatos por día— y las denuncias por extorsión superaron las 25.000. Con ese telón de fondo, Keiko Fujimori tomó la palabra y construyó su propuesta sobre tres pilares: control territorial inmediato, persecución financiera del delito y reformas estructurales al sistema de justicia.
La candidata de Fuerza Popular abrió con un diagnóstico político cargado de imágenes concretas. “Nuestro país vive un mundo al revés. Los militares y policías son perseguidos. Los vecinos viven enrejados y los delincuentes, libres y bien gracias”, afirmó. El retrato que trazó fue el de una sociedad donde el riesgo se instaló en la vida cotidiana: robos con homicidio, explosivos en colegios y amenazas permanentes para transportistas y pequeños comerciantes.
Plan de Pacificación Nacional: militares en buses y rastreo del dinero
Fujimori prometió implementar desde el primer día de gobierno el Plan de Pacificación Nacional y anunció el despliegue de policías y militares en turnos de 24 horas, siete días a la semana, en los buses de las áreas metropolitanas. La justificación fue directa: transportistas y pasajeros sufren hoy una “doble extorsión”, una de parte de las organizaciones criminales y otra, dijo, “por parte del Estado”.
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Para atacar las redes de extorsión desde su base financiera, propuso trabajar con entidades financieras y plataformas de pago para “identificar, rastrear y bloquear” el dinero ilícito y llegar así hasta los responsables. Además, anunció la expulsión inmediata de migrantes ilegales que cometan delitos, la activación de rastrillajes en zonas de alta incidencia y la conformación de fuerzas de tarea integradas por Policía, Fiscalía, Fuerzas Armadas y la propia población.
En materia fronteriza, señaló una brecha operativa concreta: “En la frontera con Ecuador, solo hay dos patrullas”. Desde ese dato, planteó que las Fuerzas Armadas asuman el control de las fronteras para cortar rutas del crimen organizado.
Cárceles productivas y el déficit de sentencias
En el sistema penitenciario, Fujimori propuso que las personas privadas de libertad trabajen para costear sus alimentos y, al mismo tiempo, “reparar a la sociedad” mediante obras de infraestructura: “construirán losas, pistas y escaleras”, precisó. La idea combina autosostenimiento parcial de las cárceles con un componente de reparación comunitaria.
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El tramo más contundente de su intervención llegó al hablar de impunidad. Fujimori citó una cifra que sintetizó el problema del sistema judicial: “de cada 10.000 denuncias, solo cinco llegan a sentencia”. Frente a ese dato, contrastó el funcionamiento de las unidades de flagrancia, donde, según afirmó, el 91% de los casos llega a sentencia. El ejemplo que usó fue preciso: un caso de extorsión resuelto en cuatro días en flagrancia, frente a la justicia ordinaria donde el mismo proceso “podría tomar más de 1.000 días”.
Con esa comparación, anunció que las unidades de flagrancia se convertirán en la “piedra angular” de un sistema de justicia renovado bajo su eventual gobierno. La apuesta es clara: ampliar y fortalecer ese mecanismo como vía rápida para reducir la impunidad que, en su diagnóstico, alimenta el ciclo del crimen.
Inteligencia y reforma policial: el cierre estructural
Fujimori cerró su intervención con dos ejes que presentó como condición de fondo para cualquier mejora en seguridad. El primero fue la inteligencia: “La inteligencia derrotó al terrorismo y ahora la volveremos a usar para derrotar la criminalidad”, afirmó, apelando a la experiencia de los años noventa como referente. El segundo fue la Policía Nacional: prometió una institución “modelo, bien equipada, transparente y muy capacitada”, con un énfasis en integridad que reconoce, implícitamente, el deterioro de confianza que muestran las encuestas.
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En tres minutos, Fujimori trazó una propuesta que combina despliegue inmediato, persecución económica del delito, reforma judicial y reconstrucción institucional. El debate, que arrancó con siete asesinatos diarios como cifra de contexto, le dio la primera palabra en el bloque más sensible de la campaña.