En países con medios públicos consolidados —como la BBC en Reino Unido o TVN en Chile— el debate no pasa por si deben existir señales financiadas o vinculadas al Estado, sino por cómo preservar su independencia frente al poder político. En el Perú, esa discusión tiene una carga histórica mayor. El Instituto Nacional de Radio y Televisión del Perú (IRTP), que agrupa a TVPerú y Radio Nacional, arrastra una percepción construida durante décadas: la de una señal estatal expuesta a los intereses del gobierno de turno, desde la cobertura de actos oficiales hasta el uso político de su programación en distintos momentos de la historia reciente.
En ese terreno llegó Cinthia Ramírez Santillana, actual jefa institucional del IRTP. Su designación, en diciembre de 2025, no estuvo libre de cuestionamientos. Ella misma no esquiva esa palabra, pero plantea que la discusión de fondo no debe quedarse en su nombramiento, sino en el tipo de institución que quedará cuando vuelva a cambiar el poder político.
En entrevista con Infobae, Ramírez dice que su prioridad es ordenar la estructura interna, reforzar la autonomía editorial y reducir los márgenes de interferencia sobre TVPerú, Radio Nacional y sus plataformas digitales.
“El IRTP es un activo crítico. La radio, la televisión y sus plataformas digitales deben tener independencia total siempre del contenido que van a emitir. Nadie debería presionarnos, ni ministerios, ni gobierno, ni entidades de ningún tipo”, señala.
Ese blindaje, sin embargo, todavía descansa en buena parte en decisiones internas y en la autoridad de turno. En una institución vinculada al Ejecutivo, la independencia no solo se declara: tiene que quedar sostenida en reglas, prácticas y límites verificables.
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Orden interno y menos presión política
Ramírez identifica como una tarea urgente la modificación del Reglamento de Organización y Funciones (ROF). Según explica, cuando asumió encontró duplicidad de funciones, poca claridad jerárquica y desorden en la toma de decisiones. Para ella, ese ajuste no es un trámite administrativo, sino una condición para ordenar la línea de mando dentro de una institución expuesta a presiones políticas.
“Encontré un ROF aprobado el año pasado, pero no iba acorde a las necesidades actuales del IRTP. Muchas funciones se duplicaban. No había claridad sobre quién era el jefe inmediato. Eso lo hemos organizado y ese es el desafío urgente”, indica.
También propone la creación de un comité externo ad honorem integrado por especialistas en medios de comunicación. La idea es contar con una instancia consultiva para revisar campañas, contenidos o decisiones estratégicas. No tendría poder formal, pero sumaría una capa técnica en una entidad donde la responsabilidad editorial ha quedado demasiado concentrada en la autoridad de turno.
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El vínculo con el Ejecutivo aparece como uno de los puntos más sensibles. Ramírez cuenta que, tras recibir una llamada de un director de comunicaciones que cuestionaba el tratamiento periodístico de una información, pidió una reunión con los dircom de los ministerios en la Presidencia del Consejo de Ministros.
El mensaje, según relata, fue directo: el IRTP puede cubrir información del Estado, pero no trabaja como oficina de prensa de los ministerios.
“Nosotros sacamos información del Estado, de los tres niveles de gobierno y de instituciones públicas, pero no por eso voy a ser el dircom de los ministerios. Soy medio público, soy para todos los ciudadanos. Las políticas de información son relevantes para mis informativos, pero eso no significa que yo haga promoción a los ministerios”, sostiene.
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Desde entonces, asegura, no ha recibido interferencias directas para mover contenidos, priorizar notas o modificar enfoques. “Nadie puede venir a decirnos: mueve esto, mueve lo otro. Eso no debería pasar”, dice.
Segunda vuelta y línea editorial
La gestión de Ramírez coincide con un periodo especialmente sensible: las Elecciones Generales 2026 y la segunda vuelta programada para el 7 de junio. En ese contexto, el IRTP puso en marcha el programa “Tu Decisión 2026”, con entrevistas a candidatos presidenciales y cobertura de hechos electorales.
Para esta etapa, la jefa institucional del IRTP afirma que se reunió con representantes de Fuerza Popular y Juntos por el Perú, las dos organizaciones proclamadas por el Jurado Nacional de Elecciones. Según explica, con ambos equipos se definieron criterios de cobertura, entrevistas, reportajes, debates y tratamiento de mítines.
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“En esa secuencia vas a ver información de los dos partidos, siempre. Ese es el mandato aquí. Y equitativamente el tiempo para cada uno. Nosotros somos medio público y, para evitar cualquier intención de que favorecemos a uno, no nos interesa favorecer a nadie, nos interesa que gane el país”, afirma.
Audiencias y regiones
Ramírez reconoce que el público tradicional de TVPerú y Radio Nacional está concentrado en personas mayores de 50 años. Por eso, dice, la institución busca acercarse a segmentos más jóvenes con contenidos digitales, talentos con presencia en redes, concursos, información breve y formatos más ágiles.
“Si no estás ahí con ellos, ¿qué conocimiento de TVPerú van a tener? ¿Quién va a saber que existe Radio Nacional? Nadie”, afirma.
La búsqueda de nuevas audiencias también pasa por las regiones. Según Ramírez, la institución viene fortaleciendo direcciones zonales en Piura, Arequipa, Ucayali y Huancayo para incrementar la cobertura fuera de Lima.
En paralelo, uno de los cambios más visibles ha sido la incorporación de transmisiones deportivas. Ramírez defiende que el deporte no sea visto solo como producto comercial, sino como parte del bienestar ciudadano.
Sobre la posibilidad de que el IRTP licite derechos de transmisión de la Liga 1, descarta ese camino: dice que el Estado no debería pagar a privados por contenidos deportivos y que el rol del medio público debe ser dar visibilidad cuando federaciones, clubes u organizadores abran la posibilidad de transmitir sin costo.
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