En el marco de los 174 años de relaciones diplomáticas entre Perú y Costa Rica, ambos países destacaron la solidez de su vínculo político y su coincidencia en agendas multilaterales, cooperación económica y desafíos comunes en la región, como la lucha contra la delincuencia organizada transnacional y el impulso del comercio internacional.
Durante un evento oficial, el Embajador del Servicio Diplomático de la República, Carlos Alberto Manchego Gardois, resaltó que la relación bilateral atraviesa un momento de estabilidad y proyección conjunta.
“La ocasión resulta propicia para rememorar los históricos lazos de amistad y entendimiento que unen a ambos países, así como la comunidad de principios que nos proyectan hacia el futuro”, señaló.
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El diplomático subrayó que la reciente participación del Perú en actividades de transición presidencial en Costa Rica reflejó la continuidad del diálogo político de alto nivel, así como el interés de ambas naciones en mantener una cooperación activa.
“Los flujos de inversión y de comercio entre ambos países, y las personas que están detrás de ellos, son un elemento clave para profundizar el grado de vinculación existente, generando un círculo virtuoso de crecimiento, desarrollo y conocimiento mutuo”, añadió.
En esa línea, recordó también la reciente adhesión de Costa Rica al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) como un factor que contribuirá a fortalecer el intercambio comercial y las inversiones entre ambas naciones.
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“Permítanme señalar que nuestra relación bilateral atraviesa por un excelente momento y es interés del Perú llevarla a mayores niveles de entendimiento y cooperación”, afirmó.
Inversión peruana en Sarapiquí
En este contexto de fortalecimiento bilateral, el sector privado peruano ha comenzado a explorar nuevas oportunidades en Costa Rica, particularmente con Aranwa Hotels Resorts & Spas en el ámbito turístico.
El director gerente del Grupo San Pablo, Gabriel Álvarez, explicó que la decisión de expandirse hacia Costa Rica respondió a un proceso de evaluación de varios países de Centroamérica durante aproximadamente dos a tres años. “Vimos un país con crecimiento turístico importante, líder en ecoturismo, con alta satisfacción del visitante y con indicadores sólidos del sector”, señaló.
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El empresario destacó además el valor estratégico del entorno natural costarricense y su posicionamiento global en turismo sostenible, factores que influyeron en la decisión de inversión. Uno de los elementos clave del proyecto fue la elección de Sarapiquí, una zona caracterizada por su biodiversidad y aún con bajo desarrollo hotelero de gran escala.
“Es una zona que vemos como un diamante en bruto. Tiene riqueza natural, avifauna y potencial gastronómico, pero no ha sido muy desarrollada como producto turístico”, indicó el representante de la cadena hotelera peruana.
El proyecto opera como un lodge de selva teniendo acceso directo a áreas naturales protegidas, donde se desarrollan actividades de avistamiento de fauna y recorridos ecológicos.
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Gastronomía peruana con sello de fusión
En el plano gastronómico, el establecimiento incorporó una propuesta de fusión peruano-costarricense liderada por el chef peruano Julio Torres, con el objetivo de integrar productos locales en una oferta culinaria adaptada al turismo internacional.
Finalmente, Álvarez señaló que el desempeño inicial del proyecto ha sido positivo, con altos niveles de ocupación en temporada alta y expectativas de expansión según la demanda.