Una menor de 16 años quedó con la cabeza rota tras recibir el impacto de una botella, un ataque perpetrado por una compañera de clase a instancias de su propio padre, a la salida de un colegio del distrito de Ate, en Lima. El hecho, que involucra bullying, ciberbullying y agresión física con intervención de un adulto, fue denunciado públicamente por Silvana Cornejo, madre de la víctima, en el programa Buenos Días Perú.
Según el testimonio de Cornejo, el episodio no fue un hecho aislado. Su hija venía siendo víctima de acoso escolar y ciberacoso por parte de dos compañeras del mismo salón, quienes la atacaban por características físicas relacionadas con su peso. Ante esa situación, madre e hija acudieron ese mismo día, a las 8:30 de la mañana, a la dirección del colegio para reportar los hechos. Al no encontrar a las menores involucradas, las autoridades educativas acordaron retomar la reunión el lunes siguiente, ya que el viernes era feriado.
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El acuerdo nunca se cumplió. A la salida del plantel, la situación escaló de forma violenta.
El ataque
Según el relato de la madre, su hija tuvo un intercambio verbal con una de las agresoras en la vereda frente al colegio. Cornejo intervino para separarlas y, en un primer momento, logró calmar la situación. Sin embargo, una de las menores, desde la acera del frente, comenzó a provocar a la víctima con insultos hasta que ambas adolescentes retomaron la pelea al interior de una peluquería cercana.
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La tutora del salón llegó al lugar cuando el enfrentamiento ya había cesado e intentó llevar a las menores de vuelta al colegio para llamar a sus padres. Fue entonces cuando el padre de una de las agresoras apareció en el lugar a bordo de su camioneta, según la madre, “a toda velocidad, casi subiéndose a la vereda”. Su presencia, lejos de calmar los ánimos, reavivó el conflicto.
“Cuando llega el señor, la chica se empieza a envalentonar porque nadie le hacía nada y vuelve a atacar a mi hija, estando su papá presente, estando la tutora (del aula) presente”, relató Cornejo ante las cámaras de Buenos Días Perú.
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El hombre golpeó a la madre en el cuello con el antebrazo y empujó a la menor. Luego, en apariencia, se disponía a retirarse con su hija. Pero antes de marcharse, según el testimonio de la madre de la menor acosada, le entregó una botella a la adolescente y le ordenó: “Rómpele la cabeza”. La joven obedeció: se bajó del vehículo en movimiento, se acercó a la víctima por la espalda y le descargó el golpe. Luego subió al auto, que se alejó del lugar sin detenerse. Antes de huir, el hombre también habría proferido una amenaza directa contra la madre: “Tú no sabes con quién te estás metiendo, tú no sabes quién soy yo”.
“Mi hija estaba de espaldas. Viene, le rompe la botella en la cabeza y la chica se sube con el carro en movimiento. Y así se dan a la fuga, dejando a mi hija ensangrentada, abandonada”, describió Cornejo, quien mostró en televisión la polera de su hija empapada en sangre como prueba de la gravedad de la herida.
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Sin disculpas ni auxilio
La madre acudió de inmediato a la comisaría del sector para solicitar apoyo policial, mientras su hija era trasladada al hospital. Allí, según su denuncia, el trámite fue lento y el padre de la agresora deambulaba con libertad por las instalaciones policiales mientras ella esperaba que alguien tomara su declaración.
“El tipo entraba como Pedro en su casa, entraba y salía de la comisaría. Mientras yo estaba buscando que alguien tomara mi denuncia, porque mi hija es la que había sido agredida”, afirmó Cornejo. Ni el padre ni las menores involucradas se acercaron a pedir disculpas. “Más bien lo que he recibido son burlas”, agregó.
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El caso quedó denunciado ante la Policía Nacional del Perú (PNP) y expuesto públicamente a través del programa de televisión, donde los conductores advirtieron sobre la necesidad de revisar cómo el colegio gestionó las alertas previas de acoso escolar que la familia había reportado horas antes del ataque.
Un problema que no cede: las cifras del acoso escolar en Perú y Lima
El ataque en Ate no es un caso aislado. Las estadísticas del Ministerio de Educación (Minedu) revelan que la violencia entre escolares mantiene niveles persistentemente altos en todo el país.
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Entre enero y abril de 2026, el portal SíseVe del Minedu registró 3.134 reportes de violencia escolar a nivel nacional. La violencia física fue la más frecuente, con 1.374 casos, seguida de la violencia psicológica con 1.236 y la sexual con 524. El promedio supera los 26 reportes diarios solo en los primeros cuatro meses del año.
Al cierre de 2025, el Minedu había contabilizado 19.561 denuncias de violencia escolar en todo el país, de las cuales más de 8.400 correspondieron a enfrentamientos entre estudiantes. Lima Metropolitana encabezó esa lista con 6.500 reportes.
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El bullying —acoso psicológico sistemático entre pares— creció un 80% entre 2024 y 2025, según registros del Minedu. El ciberacoso agrava el panorama: 6 de cada 10 escolares han sido víctimas de alguna forma de acoso digital, y el 50% de las víctimas no busca ayuda por miedo o desconfianza. Más del 97% de los centros educativos del país no cuenta con un psicólogo, pese a que su presencia es obligatoria por ley desde hace más de una década.
Cómo denunciar casos de acoso escolar
Ante situaciones de bullying o violencia escolar, existen varios canales oficiales para reportar los hechos de forma confidencial:
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- Portal SíseVe (www.siseve.pe): plataforma del Minedu que permite a víctimas, testigos o familiares reportar casos de acoso escolar. El sistema asigna un código de seguimiento para monitorear el estado de la denuncia. Los datos del reportante se mantienen en reserva.
- Línea gratuita 0800-76888: servicio telefónico del Minedu disponible para reportar casos de violencia escolar de manera confidencial.
- Comisaría local: ante agresiones físicas o sexuales, la denuncia policial es el primer paso para garantizar la protección inmediata de la víctima y activar una investigación formal.
- Demuna: la Defensoría Municipal del Niño, Niña y Adolescente atiende casos en los que se detectan situaciones de riesgo o desprotección familiar vinculadas a la violencia escolar.