La producción de gas natural de Camisea comenzará a disminuir de forma significativa en los próximos años, lo que podría generar un desbalance frente a la creciente demanda energética del país, según informó el exgerente de Promoción de Perupetro, Luis Fernández Pérez para el portal PeruEnergía.
El especialista precisó que, si bien el gas no se terminará en corto plazo, la producción disminuirá drásticamente. “El gas no se va a agotar en Camisea, tiene gas por lo menos para 20 años. El problema es que dentro de 12 o 15 años comenzará a bajar su producción y no alcanzará para atender la demanda”, sostuvo.
Déficit energético en 2040
De acuerdo con estimaciones del sector citadas por la revista Rumbo Minero, la producción de gas podría reducirse a alrededor de 500 millones de pies cúbicos diarios hacia el año 2040. En contraste, la demanda nacional alcanzaría los 800 millones de pies cúbicos diarios en la próxima década, generando un déficit en el abastecimiento.
Actualmente, el consumo de gas en el país se sitúa cerca de los 700 millones de pies cúbicos diarios, lo que evidencia una tendencia creciente que podría superar la capacidad de oferta en el mediano plazo. Ante este escenario, Fernández advirtió que el Perú tendría que recurrir a la importación del recurso si no se toman medidas oportunas.
Necesidad de nuevas exploraciones
Frente a esta situación, el exfuncionario señaló que el país aún tiene margen para impulsar nuevas exploraciones y evitar depender del mercado internacional. “Hay tiempo para tomar medidas, pero no tiene sentido importar si tenemos potencial para descubrir más gas”, afirmó en declaraciones difundidas por PeruEnergía.
En esa línea, destacó el potencial de zonas como Candamo, en la región Madre de Dios, donde existirían importantes reservas de gas natural. Según explicó, el desarrollo de estos yacimientos podría replicar el modelo aplicado en Camisea, combinando explotación de reservas ya identificadas con exploración adicional en áreas cercanas.
Explotación y áreas protegidas
No obstante, el desarrollo de nuevos proyectos gasíferos plantea desafíos en materia ambiental. Fernández indicó que gran parte del potencial energético del país se encuentra en la selva y, en algunos casos, dentro de áreas naturales protegidas. Por ello, consideró necesario coordinar con el Ministerio del Ambiente para evaluar mecanismos que permitan compatibilizar la explotación de recursos con la conservación.
Entre las propuestas, mencionó la posibilidad de modificar la normativa vigente para permitir actividades extractivas bajo compromisos de protección ambiental. Esta postura abre un debate sobre el equilibrio entre seguridad energética y preservación de ecosistemas.
Vulnerabilidad del sistema energético
A este escenario se suma la alta dependencia del país del proyecto Camisea. Según el experto en energía renovable Elmer Arellanos, citado por La República, el 96 % de las reservas de gas natural del Perú se concentra en este yacimiento, lo que representa un riesgo estructural.
Además, el transporte del recurso depende de un solo gasoducto, lo que incrementa la vulnerabilidad ante eventuales fallas técnicas, mantenimientos o conflictos sociales. “La crisis de marzo no fue una excepción; fue la confirmación de una estrategia energética frágil”, advirtió.
Finalmente, los especialistas coincidieron en la necesidad de diversificar la matriz energética y fortalecer la resiliencia del sistema. En un contexto internacional donde los países avanzan hacia fuentes múltiples de energía, el Perú enfrenta el reto de reducir su dependencia de un solo recurso y garantizar el suministro a largo plazo.