El Perú enfrenta un nuevo desafío sanitario con la reaparición del sarampión, una enfermedad que durante años se mantuvo bajo control gracias a la vacunación. Sin embargo, la disminución en las coberturas de inmunización y el constante movimiento de personas entre países han favorecido el retorno de este virus altamente contagioso, encendiendo las alertas del sistema de salud.
Actualmente, el Ministerio de Salud (Minsa) ha confirmado un brote focalizado en la región Puno, con casos distribuidos en provincias como Sandia, San Román y Carabaya. Las autoridades han desplegado brigadas de vacunación y equipos de respuesta rápida para contener la propagación, pero insisten en que la participación de la población es clave para evitar que la enfermedad se extienda a otras regiones del país.
¿Qué es el sarampión y cómo se transmite?
El sarampión es una enfermedad viral extremadamente contagiosa que se propaga principalmente a través de las gotículas respiratorias que se expulsan al toser, estornudar o hablar. Una persona infectada puede contagiar a entre 10 y 12 personas si no están protegidas, lo que explica la rapidez con la que pueden generarse brotes.
El virus puede permanecer activo en el aire o sobre superficies durante varias horas, lo que incrementa el riesgo de transmisión en espacios cerrados o con alta concurrencia de personas.
Síntomas del sarampión en niños y adultos
Los síntomas suelen aparecer entre 7 y 14 días después del contagio y pueden confundirse inicialmente con un resfriado común. Sin embargo, el cuadro evoluciona con características específicas:
- Fiebre alta persistente
- Tos seca
- Congestión nasal
- Ojos enrojecidos (conjuntivitis)
- Dolor de cabeza
- Aparición de pequeñas manchas blancas dentro de la boca
Posteriormente, aparece el signo más característico: un sarpullido o erupción rojiza que comienza en el rostro y se extiende progresivamente hacia el resto del cuerpo.
Complicaciones: ¿por qué es una enfermedad peligrosa?
Aunque muchas personas se recuperan, el sarampión puede causar complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, adultos mayores y personas no vacunadas, señala el Dr. Constantino Vila, director general de Digiesp del Minsa. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran:
- Neumonía
- Encefalitis (inflamación del cerebro)
- Diarreas severas
- Problemas oculares que pueden llevar a la ceguera
En casos extremos, puede provocar la muerte, por lo que su prevención es fundamental.
Prevención del sarampión: medidas clave
La forma más efectiva de prevenir el sarampión es la vacunación. En el Perú, el esquema nacional contempla dos dosis: la primera al año de vida y la segunda a los 18 meses.
Además, se recomienda:
- Evitar el contacto con personas con síntomas sospechosos
- Lavarse las manos con frecuencia
- Usar mascarilla en caso de síntomas respiratorios
- Mantener ambientes ventilados
- Cumplir con los esquemas de vacunación completos
Las autoridades también están realizando campañas de “barrido” en zonas de riesgo, vacunando no solo a niños, sino también a adultos que no completaron su esquema.
¿Cómo acceder a la vacuna gratuita en Perú?
El Minsa ha reiterado que la vacuna contra el sarampión es gratuita y segura. Actualmente, en las zonas afectadas como Puno, se está vacunando a personas desde la infancia hasta los 59 años de edad, especialmente a quienes no tienen claro si recibieron las dos dosis.
Para acceder a la vacuna, la población puede acudir a cualquier establecimiento de salud público, donde personal especializado evaluará el caso y aplicará la dosis correspondiente. También se están desplegando brigadas móviles que visitan comunidades y domicilios para ampliar la cobertura.
¿Qué hacer y qué no hacer ante síntomas?
Ante la presencia de fiebre alta, sarpullido o síntomas compatibles con sarampión, lo más importante es acudir de inmediato a un establecimiento de salud y evitar la automedicación. El uso de medicamentos sin supervisión puede dificultar el diagnóstico y retrasar el tratamiento adecuado.
Asimismo, se recomienda evitar el contacto con otras personas, especialmente niños y adultos mayores, hasta descartar la enfermedad.
El llamado de las autoridades es claro: el sarampión es prevenible y controlable, pero requiere del compromiso de todos. Vacunarse a tiempo no solo protege a quien recibe la dosis, sino también a toda la comunidad.