El tipo de cambio muestra una tendencia a la baja respecto a los niveles observados a fines de marzo, cuando alcanzó los S/ 3,50. En medio de un contexto marcado por el proceso electoral en el Perú y tensiones en Medio Oriente, las proyecciones apuntan a que no habría un salto abrupto en la cotización del dólar durante el presente año.
Así lo sostuvo el docente de la Universidad ESAN, Jorge Guillén, quien consideró que, pese al entorno de incertidumbre, el país mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos que contribuirían a evitar fluctuaciones extremas en el mercado cambiario.
Estabilidad cambiaria en el corto plazo
El especialista descartó un escenario de fuerte alza en el precio del dólar. “No creo que lleguemos a tener un escenario tan complejo que haga que el tipo de cambio se dispare”, afirmó en el programa Andina al Día.
De acuerdo con sus estimaciones, la divisa estadounidense se mantendría en torno a los S/ 3,44 en los próximos días, con una posible ligera corrección al alza en las semanas siguientes. En la jornada más reciente, el dólar se ubicó en S/ 3,4395 en el mercado interbancario, por debajo de los S/ 3,4535 registrados previamente.
Guillén destacó que el Perú presenta una de las menores volatilidades cambiarias en la región, lo que contribuye a reducir riesgos en la economía. En ese sentido, advirtió que una variación brusca afectaría tanto a exportadores como a personas con deudas en dólares, debido al alto nivel de dolarización.
Rol del BCRP y desempeño económico
El economista subrayó que la estabilidad del tipo de cambio y de los precios responde, en gran medida, a la intervención del Banco Central de Reserva del Perú. No obstante, indicó que el crecimiento económico actual resulta insuficiente para absorber la demanda laboral.
“Pero un ritmo de crecimiento del PBI de 2% o 3% no es suficiente para absorber a la nueva Población Económicamente Activa (PEA)”, mencionó.
Asimismo, explicó que las decisiones de política monetaria en el país estarán condicionadas por lo que ocurra en Estados Unidos. Si la Reserva Federal opta por reducir su tasa de referencia, el Perú podría seguir una línea similar en el mediano plazo, lo que impulsaría una reducción de las tasas de interés locales.
Según detalló, una falta de sincronización entre ambas economías podría generar movimientos significativos de capitales, afectando el comportamiento del dólar.
Factores políticos y externos
El contexto electoral continúa siendo un elemento clave en la evolución del tipo de cambio. Guillén señaló que la incertidumbre política influye directamente en las expectativas del mercado.
“La incertidumbre política local impacta en el precio del dólar. La candidata Keiko Fujimori siempre mueve el precio del dólar hacia arriba y ya casi es un hecho que estará en segunda vuelta. El tema será ver con quien pasaría a la segunda vuelta”, sostuvo.
Este escenario genera cautela entre inversionistas y agentes económicos, quienes suelen reaccionar ante posibles cambios en el rumbo político del país.
En el ámbito internacional, las tensiones geopolíticas también juegan un papel relevante. Las políticas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, han provocado movimientos en los mercados globales, favoreciendo activos refugio como el oro.
El especialista explicó que estas medidas han contribuido a una caída en el precio del dólar y a un incremento en la cotización del oro, que se ha aproximado a los USD 4.000 por onza. Sin embargo, anticipó un posible ajuste en esta tendencia si disminuye la intensidad de dichas políticas.
Recomendaciones para las familias
Frente a este panorama, Guillén planteó una recomendación clave para quienes evalúan asumir deudas. La principal sugerencia es evitar descalces cambiarios que puedan generar riesgos financieros en el futuro.
“Una moraleja para el público: endéudate en la misma moneda en la que ganas, sobre todo a largo plazo, porque no sabe lo que va a pasar con el tipo de cambio”, subrayó.
De esta manera, se busca reducir la exposición a variaciones inesperadas del dólar y proteger la capacidad de pago de las personas en un entorno aún marcado por la incertidumbre política y económica.