El candidato a diputado por Somos Perú y exalcalde de Puente Piedra, Renán Espinoza Venegas, propuso este domingo una reforma en materia de seguridad ciudadana basada en la creación de una Policía Municipal, un planteamiento bajo el cual el burgomaestre tendría la función de jefe de seguridad en cada distrito.
El aspirante explicó que su propuesta busca fortalecer la seguridad local con personal capacitado para delitos menores, mientras la Policía Nacional (PNP) se enfocaría exclusivamente en combatir el crimen organizado, la extorsión y el sicariato.
“La propuesta va en el sentido del trabajo territorial que hay que hacer desde la seguridad ciudadana. Hoy por hoy se cuenta con el serenazgo, que se creó para dar apoyo a la policía, pero el serenazgo solamente es un elemento disuasivo y hoy la realidad nos exige, especialmente la ciudadanía, de poder enfrentar la inseguridad de las calles con personal más preparado”, afirmó.
Actualmente, los agentes municipales tienen potestad de usar grilletes de seguridad, escudos, bastones tonfa, aerosoles de pimienta, chalecos antibalas y pistolas eléctricas, luego de que el Ministerio del Interior formalizara esta autorización como parte de un plan para reforzar la seguridad ciudadana.
“La Policía Municipal, además, sería instruida y preparada, ya que se le va a entregar una responsabilidad bastante importante y no quisiéramos que el policía municipal abuse de su autoridad, sino que sea de verdad un agente de seguridad que le permita al vecino sentirse más seguro, más tranquilo en las calles de sus distritos”, agregó.
El exalcalde también lleva entre su cartera una ley que sanciona el consumo de drogas en espacios públicos, estableciendo que el mínimo permitido sea cero. Busca así erradicar el consumo en parques, zonas deportivas y áreas cercanas a centros educativos, “para proteger la tranquilidad de los ciudadanos”.
“Los espacios seguros a través de la ley, de la creación de la ley que estoy proponiendo de eliminar el consumo mínimo y prohibir el consumo de drogas en la vía pública, va en el sentido de que este elemento del consumo de drogas es un malestar que afecta la tranquilidad de los ciudadanos”, señaló.
Consideró que la permisividad actual complica la labor policial y facilita que los microcomercializadores se oculten como consumidores.
“Cuando fui alcalde, este tema siempre estuvo presente en las quejas de los vecinos y no podía resolverse. La policía o el serenazgo, por muchas acciones que realicen, no pueden intervenir si se permite el consumo mínimo: cinco gramos de marihuana y dos gramos de pasta básica de cocaína. En esa situación, quienes portan esas cantidades son considerados consumidores y los microcomercializadores se camuflan como tales para evitar sanciones”, relató.
“Lo que buscamos es que no haya drogas ni en las zonas deportivas, ni en los parques, ni cerca de las instituciones educativas”, concluyó.