¿Beber agua helada es peligroso? Los problemas que podría causarle a tu salud

La hidratación constante es fundamental, y la temperatura del agua debe adaptarse a las necesidades y tolerancia individuales

La Dra. Karim Alarcón, médico general de la Diris Lima Sur, explica cómo el consumo frecuente de agua helada puede dañar tu estómago, causar vasoconstricción y provocar dolores de cabeza y malestares digestivos. | Minsa

Beber agua helada en climas cálidos o tras la actividad física es una costumbre extendida en Perú y otras regiones. Muchos la asocian con una sensación de frescura y alivio inmediato, pero también existen dudas recurrentes sobre los posibles efectos negativos que podría generar en la salud digestiva.

Según el Minsa, hidratarse de manera regular es fundamental para el funcionamiento óptimo del organismo. Sin embargo, el consumo excesivo de agua helada puede producir molestias en personas con ciertas condiciones médicas, especialmente aquellas relacionadas con el sistema gastrointestinal. La elección de la temperatura adecuada del agua depende tanto del estado de salud individual como del contexto en que se consuma.

¿Cuándo representa un riesgo el agua helada para el estómago?

La doctora Karim Zevallos, directora ejecutiva del Diris Lima Sur, explicó que beber agua helada no representa un peligro para la mayoría de personas sanas, pero sí puede generar complicaciones en quienes padecen trastornos digestivos o sensibilidad gástrica.

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Una persona bebe agua con gas helada de un vaso cubierto de condensación, con burbujas efervescentes visibles en el líquido. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista señaló que, en estos casos, el agua muy fría puede provocar vasoconstricción —la contracción de los vasos sanguíneos en el aparato digestivo—, lo que dificulta el flujo sanguíneo y puede traducirse en dolor abdominal, espasmos esofágicos, sensación de hinchazón, malestar digestivo o incluso estreñimiento.

Zevallos advirtió que, en personas con antecedentes de gastritis, reflujo o colon irritable, el consumo frecuente de agua helada puede agravar los síntomas y retrasar la digestión.

Qué dicen los especialistas del Minsa y EsSalud

El Dr. Walter Vidalón, especialista en cirugía de tórax y cardiovascular del Ministerio de Salud (Minsa), indicó que la reacción inmediata al ingerir agua helada es la contracción muscular y vascular, lo que a su vez puede generar una sensación de opresión o incomodidad en el pecho, especialmente después de realizar actividad física intensa.

Aunque los casos de complicaciones graves son raros, el Minsa recomienda que quienes tengan antecedentes de problemas digestivos o cardiovasculares opten por agua a temperatura ambiente.

Por otra parte, especialistas de EsSalud coinciden en que la temperatura del agua puede influir en la tolerancia digestiva, aunque no existen pruebas científicas concluyentes de que el agua fría genere enfermedades graves en personas sanas.

Recomendaciones para una hidratación segura

Para quienes desean mantener una hidratación segura y confortable, el Minsa recomienda beber agua a temperatura ambiente, especialmente si existen antecedentes de enfermedades gástricas o sensibilidad digestiva.

En el caso de quienes disfrutan del agua helada, la sugerencia es evitar grandes volúmenes en poco tiempo y consumirla en pequeños sorbos, para minimizar el impacto sobre el sistema digestivo.

Además, se recuerda la importancia de mantener una hidratación adecuada durante todo el día, ya que la deshidratación puede tener consecuencias mucho más graves que las molestias temporales por la temperatura del agua.

¿Cuánta agua es recomendable beber por día?

Una hidratación adecuada favorece la salud digestiva y previene el estreñimiento. Foto: (iStock)

La cantidad de agua que una persona debe consumir al día depende de factores como la edad, el sexo, el nivel de actividad física, el clima y el estado de salud. El Ministerio de Salud (Minsa) del Perú recomienda que un adulto promedio consuma entre 1,5 y 2 litros de agua al día, lo que equivale a aproximadamente 6 a 8 vasos de agua. Esta cantidad puede aumentar en situaciones de calor intenso, actividad física prolongada, embarazo o lactancia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere como referencia general al menos 2 litros diarios para adultos, pero enfatiza que la sensación de sed y las necesidades individuales deben guiar el consumo. Los niños, adultos mayores y personas con enfermedades específicas pueden requerir ajustes en estas cifras.

Es importante distribuir la ingesta de agua a lo largo del día y no esperar a tener sed intensa para hidratarse, ya que la sed es un indicador tardío de deshidratación. También se recomienda priorizar el agua como bebida principal y evitar el consumo excesivo de bebidas azucaradas o con cafeína.

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