Cuatro ciudadanos extranjeros cruzaron los límites que protegen uno de los símbolos más reconocidos del litoral peruano. El ingreso se produjo al mediodía, en la península de Paracas, dentro de un espacio donde el tránsito está prohibido por su fragilidad y valor cultural. La escena quedó registrada por medios locales y activó la intervención inmediata de guardaparques.
El hecho volvió a encender las alertas sobre la seguridad en torno al geoglifo El Candelabro, una figura milenaria trazada sobre la arena que solo puede apreciarse desde el mar. La zona terrestre que lo rodea se considera intangible. Aun así, cuatro turistas brasileños lograron atravesar la señalización y los controles instalados en el área.
Representantes del sector turístico y autoridades culturales expresaron su preocupación. Desde Paracas, voces vinculadas al comercio y a la conservación del patrimonio exigieron medidas firmes. “No se puede ingresar al candelabro por tierra, eso está penado”, recordó un dirigente local, al advertir que este tipo de acciones expone el lugar a riesgos innecesarios.
Ingreso a zona restringida en la Reserva Nacional de Paracas
El incidente ocurrió dentro de la Reserva Nacional de Paracas, espacio natural protegido que alberga el geoglifo conocido como El Candelabro. Según el reporte difundido por Canal N, los guardaparques intervinieron a cuatro extranjeros que ingresaron sin autorización a una zona restringida.
De acuerdo con el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado, los visitantes accedieron a un sector no habilitado para recorridos turísticos. Tras la intervención, fueron trasladados a la zona de interpretación de la reserva, donde se realizó la diligencia correspondiente con presencia de personal del área de defensa patrimonial del Ministerio de Cultura.
Durante la cobertura, surgió una interrogante clave: “¿Han hecho algún daño al candelabro, han caminado sobre el dibujo del candelabro?”. La respuesta fue directa: “No, ellos no han caminado sobre el dibujo. Han estado en la parte baja del cerro donde se ubica el candelabro. Es una zona totalmente intangible”.
Aunque no se evidenciaron daños visibles sobre la figura, las autoridades informaron que el caso fue comunicado al Ministerio de Cultura y que se evalúa un proceso sancionador. También se investiga cómo los visitantes lograron llegar hasta el lugar, dado que el acceso terrestre resulta complejo y requiere vehículos adecuados.
Antecedentes recientes y alertas por falta de control
No es la primera vez que se reporta una incursión en el área protegida. En enero de 2025, el Ministerio de Cultura denunció que un sujeto no identificado ingresó a la zona intangible y afectó parte de la figura. En esa ocasión, la Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural coordinó con la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ica el envío de un equipo técnico para evaluar el impacto y definir acciones.
Un año antes, en 2024, visitantes ingresaron a pie y en vehículo hasta la parte alta del geoglifo. Las huellas de pisadas y neumáticos quedaron marcadas sobre la arena. El hecho salió a la luz tras la alerta de un guía de turismo, quien advirtió las marcas visibles en la superficie. La situación generó molestia entre los turistas presentes en la zona.
Frente a estos antecedentes, representantes locales señalaron la necesidad de reforzar la vigilancia. Desde la Cámara de Comercio de Paracas expresaron su indignación y pidieron sanciones. “Hizo un llamado a las autoridades para que haya las sanciones penales y administrativas correspondientes”, se informó en la cobertura.
El geoglifo, con más de 2.500 años de antigüedad y una longitud aproximada de 180 metros, constituye uno de los principales atractivos turísticos de la costa peruana. Su conservación depende del respeto estricto a las zonas autorizadas y de un control permanente sobre los accesos.
Las autoridades exhortaron a los visitantes a cumplir las normas establecidas dentro de la reserva. El ingreso por tierra al área del Candelabro está prohibido. La observación se realiza desde el mar, bajo rutas definidas. Cualquier transgresión, advirtieron, puede derivar en procesos administrativos o penales.
Mientras se espera el informe del Ministerio de Cultura sobre las posibles sanciones a los ciudadanos brasileños, el caso vuelve a poner en discusión la capacidad de resguardo en espacios de alto valor patrimonial. La investigación busca determinar si los turistas actuaron por cuenta propia o con apoyo de terceros que facilitaron el acceso a la zona restringida.