La ausencia de José Jerí en la votación para elegir al nuevo presidente encargado de Perú se configuró como parte de este nuevo capítulo de inestabilidad política nacional.
El exmandatario, quien llegó a Palacio de Gobierno tras presidir la Mesa Directiva del Congreso, optó por no acudir a la sesión crucial que definió el futuro inmediato del país, pese a que su condición de congresista le permitía participar plenamente en la jornada.
Jerí se abrió paso en la arena política al ganar un curul en el Congreso de la República con el partido Somos Perú. El acceso a la presidencia de la Mesa Directiva lo convirtió en una figura central dentro del hemiciclo. Este cargo resultó decisivo cuando la destitución de Dina Boluarte lo catapultó a la Presidencia de la República por sucesión constitucional.
El contexto de su llegada estuvo marcado por una sucesión de mandatos interrumpidos que ha caracterizado al Perú durante la última década. Desde la salida de Pedro Pablo Kuczynski, pasando por el breve interinato de Manuel Merino y la administración de Francisco Sagasti, hasta la detención de Pedro Castillo, la escena política peruana ha estado definida por cambios abruptos en el liderazgo nacional.
Censura y salida
El Congreso de la República aprobó una moción de censura contra José Jerí el pasado martes 17 de febrero, apenas cuatro meses después de que asumiera la presidencia interina. La moción obtuvo 75 votos a favor y 24 en contra, lo que dejó vacante tanto la titularidad del Congreso como el de la Presidencia de la República.
El entonces titular del Congreso, Fernando Rospigliosi, anunció que los portavoces de las bancadas definirían la lista de candidatos para reemplazarlo, con una votación programada para el miércoles siguiente.
La censura ocurrió en el marco de investigaciones preliminares sobre reuniones no oficiales de Jerí con empresarios chinos. Una de estas reuniones, realizada con el exmandatario encapuchado, motivó la apertura de una investigación fiscal por posible patrocinio ilegal y tráfico de influencias agravado.
Ante este escenario, el propio Jerí declaró que no asistiría a la sesión legislativa en la que se debatiría su censura, argumentando que el procedimiento no le otorgaba derecho a defensa.
El mensaje de despedida
Tras su destitución, José Jerí recurrió a la red social TikTok para despedirse del cargo, donde agradeció a la ciudadanía y reafirmó su voluntad de continuar su labor desde el Parlamento. “Servir al Perú fue y seguirá siendo un honor”, manifestó en el video, que se viralizó rápidamente tras su publicación. En el mismo mensaje, Jerí expresó: “Gracias por tanto. Nos vemos pronto”.
Aunque el Congreso lo censuró como presidente, Jerí conserva su escaño legislativo. Por esa razón, pudo haber asistido sin impedimentos a la votación para elegir a la nueva Mesa Directiva, de la que saldría el siguiente mandatario interino. Su decisión de no comparecer presencialmente fue más que llamativa.
Presión de la crisis
El paso de José Jerí por el Palacio de Gobierno duró apenas 130 días, lapso en el que enfrentó acusaciones, cuestionamientos internos y un clima de fragmentación parlamentaria. Parte de la presión para su salida provino de investigaciones en curso con relación a empresarios chinos, las contrataciones con el estado de personas de su entorno y del rechazo de varios bloques legislativos.
Durante su gestión, Jerí defendió la transparencia de los procesos electorales y la seguridad ciudadana como ejes de su administración. “No es sencillo resolver en meses lo que lleva décadas pendiente”, afirmó en su mensaje de despedida, donde reiteró su compromiso con el fortalecimiento democrático. Aseguró, además, que seguirá trabajando “por el Perú que soñamos: un Perú seguro y digno para todos”.
La destitución de José Jerí se inscribe en una década en la que Perú ha visto desfilar ocho presidentes, la mayoría apartados antes de concluir sus mandatos. La censura responde al uso de una figura constitucional que refleja las tensiones entre poderes y la fragmentación del Parlamento.