Un padre de familia fue asesinado a balazos mientras cenaba junto a su hijo adolescente en un puesto de comida frente a su vivienda, en el distrito limeño de Santa Anita. El violento ataque, perpetrado por sujetos armados, dejó además gravemente herido al menor de 16 años y estremeció a toda la urbanización Cooperativa Chancas de Andahuaylas. El fallecido, conocido por la zona como “Lucho”, había salido de prisión recientemente, según confirmaron vecinos y fuentes policiales.
El crimen ocurrió alrededor de las 22:00 del martes 10 de febrero, cuando padre e hijo compartían una cena en el puesto de comida rápida de la esposa de la víctima. De acuerdo con diversos testimonios, los agresores arribaron en una motocicleta o en un vehículo negro, encapuchados y armados, y abrieron fuego directamente sobre la mesa donde se encontraban las víctimas.
El padre murió en el acto tras recibir al menos cuatro disparos, mientras que el adolescente fue alcanzado por los proyectiles y quedó gravemente herido.
Los disparos desataron el pánico entre los presentes y vecinos de la zona, quienes rápidamente alertaron a las autoridades y auxiliaron al menor. El joven fue trasladado de inmediato al Hospital Nacional Hipólito Unanue, donde permanece bajo observación médica especializada y con pronóstico reservado. En la escena del crimen, peritos de criminalística recogieron cerca de siete casquillos de bala, mientras agentes de la Policía Nacional acordonaban el área e iniciaban las investigaciones correspondientes.
Dos encapuchados atacan a padre e hijo en Santa Anita
El ataque fue sorpresivo y brutal. Dos hombres encapuchados descendieron de un vehículo negro y, sin mediar palabra, abrieron fuego contra padre e hijo. Vecinos relataron que escucharon al menos cuatro detonaciones, generando una situación de terror entre quienes se encontraban cerca del puesto de comida. Tras el atentado, los agresores huyeron rápidamente en el mismo vehículo, sin llevarse pertenencias ni interactuar con otros presentes.
La desesperación y el dolor se hicieron evidentes entre los familiares del fallecido. La madre de la víctima, al enterarse de lo ocurrido, gritó desconsolada y exigió justicia por la muerte de su hijo. Los residentes de la urbanización expresaron su indignación y miedo ante la violencia que golpea la zona, reclamando mayor presencia policial y medidas de seguridad, especialmente para proteger a los jóvenes y las familias. Algunos manifestaron que los hechos violentos se han vuelto frecuentes, incluso en horarios nocturnos, y que la inseguridad afecta la vida cotidiana de la comunidad.
El hecho de que el crimen ocurriera en el frontis de la vivienda de la víctima, en un ambiente familiar y cotidiano, aumentó el impacto emocional en el vecindario. El temor se apoderó de quienes presenciaron la escena y de quienes, desde sus hogares, escucharon los disparos. Testigos y allegados insistieron en la urgencia de reforzar las estrategias de prevención y vigilancia en la zona, ante la ola de crímenes que sacude Lima y Callao.
Antecedentes de la víctima refuerzan la hipótesis de un ajuste de cuentas
Las primeras investigaciones indican que el hombre asesinado habría recuperado su libertad recientemente tras cumplir una condena en prisión. Vecinos y fuentes vinculadas a la Policía Nacional confirmaron que la víctima era pareja de la dueña del puesto de comida donde se produjo el ataque. Este dato refuerza la hipótesis principal que manejan los investigadores: un presunto ajuste de cuentas.
La modalidad empleada por los sicarios, que actuaron con precisión y sin robar pertenencias, apunta a que el objetivo era exclusivamente el hombre que cenaba junto a su hijo. El adolescente, de 16 años, resultó herido en el cruce de disparos y su estado sigue siendo delicado. Las autoridades han asegurado que la investigación está a cargo de la División de Investigación Criminal (Depincri) del sector, cuyos agentes trabajan en la recolección de testimonios y el análisis de cámaras de seguridad instaladas en la zona.
En la escena, peritos hallaron alrededor de siete casquillos de bala, lo cual evidencia la violencia y determinación de los atacantes. La Policía Nacional continúa buscando imágenes que permitan identificar la ruta de escape de los responsables y esclarecer el móvil exacto del crimen. Hasta el momento, no se ha informado de personas detenidas ni de avances significativos en la identificación de los autores materiales del ataque.
La tragedia se suma a una serie de homicidios ocurridos en Lima y Callao, pese a las medidas de emergencia y refuerzo policial en estas jurisdicciones. Las autoridades insisten en que el caso será esclarecido y que se intensificará la vigilancia, pero el temor y la indignación persisten entre los vecinos de Santa Anita, que exigen respuestas ante el avance de la criminalidad en la capital.