Un violento incidente se registró en la calle Argentina, en la ciudad de Iquitos, cuando un grupo de vecinos retuvo y agredió a un adolescente acusado de robar un celular de manera violenta. La situación generó alarma en la zona y llamó la atención de autoridades y transeúntes, quienes presenciaron cómo la turba intentaba hacer justicia por mano propia.
El joven fue desnudado y golpeado mientras los residentes exigían castigo inmediato por el presunto delito. Según testigos, el muchacho habría agredido previamente a una mujer para concretar el robo, lo que intensificó la indignación de los vecinos. La tensión aumentó rápidamente hasta que la intervención policial se volvió necesaria para controlar la situación.
Intervención de la madre del adolescente
En medio del conflicto, la madre del menor llegó al lugar y protagonizó un episodio inesperado. Inicialmente, la mujer reprendió a su hijo con golpes frente a la multitud. “Yo le voy a pegar en mi casa, él es mi hijo”, declaró mientras lo castigaba y lo reprendía por involucrarla en problemas ajenos.
Sin embargo, ante las acusaciones directas de los vecinos, la actitud de la madre cambió radicalmente. Defendió a su hijo frente a la turba y aseguró que no es un delincuente, sino un consumidor de sustancias. “Él no es ratero, él es fumón”, afirmó, minimizando la gravedad del robo y argumentando que su lealtad como madre no podía romperse, pese al error del menor.
Reacciones y tensión social
El incidente generó gran controversia en la ciudad y en redes sociales, donde usuarios expresaron indignación por la defensa pública de un acto delictivo. Algunos cuestionaron si la actitud de la madre podría fomentar la impunidad o dificultar la rehabilitación del adolescente.
Mientras tanto, los vecinos mostraron frustración por la situación de inseguridad en la zona, asegurando que la presión social era su manera de exigir justicia inmediata ante lo que consideraban un delito flagrante. La combinación de violencia vecinal y defensa familiar puso en evidencia la tensión entre la justicia comunitaria y el orden legal.
Intervención policial y custodia del menor
La Policía llegó al lugar para separar al joven de los vecinos y detener la escalada de violencia. Los efectivos trasladaron al adolescente a una comisaría cercana para iniciar las investigaciones correspondientes, evitando que la agresión continuara.
Durante el traslado, la madre mantuvo su postura de defensa: “Para una madre no hay hijo malo; será ladrón, delincuente o fumón, pero es su hijo”, afirmó, reafirmando su compromiso con su hijo pese a los hechos denunciados.
Actualmente, el menor permanece bajo custodia policial mientras se realizan las diligencias de ley para esclarecer los hechos. Las autoridades evalúan tanto la denuncia de robo como la agresión vecinal, y se analiza el contexto de consumo de sustancias señalado por la madre.