Esta tarde falleció en Lima la artista y activista Milka Franco, referente de la comunidad shipibo-konibo, según confirmó su hija Juditza Carol Valles Franco, por medio de un comunicado en el que también se solicita apoyo económico para cumplir la última voluntad de la artista: ser trasladada y velada en la selva, junto a sus seres queridos y en su entorno natal.
“Su último deseo fue regresar a la selva, donde nació, para ser velada junto a su familia y junto a su hijita que partió hace muchos años. No quería quedarse sola en Lima. Esta fue su petición”, se indica en el texto difundido en redes sociales.
Sin embargo, el principal inconveniente que se presenta es la falta de recursos económicos necesarios para el traslado. La familia explicó que el traslado a Pucallpa implica un costo de 5 mil soles, de los cuales solo disponen de 2 mil.
“Toda contribución económica o en especie será agradecida”, indicó JudItza Carol Valles Franco. Las personas interesadas en colaborar pueden comunicarse directamente con los familiares, quienes buscan consolidar el regreso de la artista a su tierra.
Las personas interesadas en brindar apoyo económico, cualquiera que sea este, puede hacerlo por medio de Yape al número 914477191, que tiene a Juditza Valles Franco como su titular. También se puede escanear o compartir el código QR para facilitar el envío de aportes económicos.
El colectivo artístico Shipibas Muralistas de Cantagallo, fundado por Franco, agradeció el apoyo brindado durante su enfermedad y solicitó que la red de solidaridad continúe, con el fin de posibilitar el homenaje en territorio shipibo. La familia manifestó su gratitud por los mensajes, oraciones y muestras de afecto recibidas en este periodo.
Milka Franco fue hospitalizada en 2025
Antes de su deceso, Milka Franco atravesó una larga hospitalización por una grave complicación intestinal. Su crisis de salud comenzó en agosto de 2025, luego de un episodio agudo en Cusco que motivó una hospitalización de emergencia y el diagnóstico de apendicitis aguda complicada con peritonitis generalizada.
La artista fue operada en cuatro ocasiones; los médicos conservaron únicamente 35 centímetros de su intestino delgado, lo que la obligó a depender exclusivamente de alimentación parenteral, cuyo costo diario rondaba los 1.000 soles, según informó su hija Carolin Valles Franco a este medio. El seguro social cubrió solo una parte, mientras que la mayor parte de los gastos médicos, fármacos y materiales recayó sobre la familia.
El proceso de recuperación fue incierto, con necesidades constantes de cambios de bolsas de colostomía y otros insumos, lo que generó gastos diarios significativos. El colectivo artístico Shipibas Muralistas de Cantagallo organizó actividades para recaudar fondos destinados al tratamiento. Tanto la hija de la artista como el colectivo resaltaron el impacto de la falta de recursos sobre la posibilidad de mantener una atención médica adecuada.
Milka Franco, nacida en Pucallpa, dedicó su vida a la promoción del arte y la identidad shipibo-konibo. Fundó el colectivo Shipibas Muralistas de Cantagallo en tiempos de pandemia, impulsando la creación mural y la formación de jóvenes artistas indígenas. “El arte también cura, que pintar es sanar”, recordaba su hija, citando una convicción que orientó la vida diaria de la artista.
La partida de Franco deja una huella profunda en la comunidad artística y en el movimiento indígena peruano. Su legado, que trasciende murales y proyectos, permanece como símbolo de persistencia cultural y solidaridad. Familiares y allegados solicitan a quienes valoran su obra que acompañen el proceso de despedida y ayuden a cumplir su última voluntad.
La memoria de Milka Franco permanece entre quienes compartieron su camino, en el arte y la cultura de su pueblo y en el afecto generado por su espíritu generoso y su compromiso constante. La despedida de la artista representa un acto de profundo significado para su comunidad.