Eureka, 60 años de ciencia aplicada al mar peruano

Esta metodología permite obtener una visión sinóptica del estado del recurso y del ecosistema en plazos muy cortos, una ventaja fundamental en un océano dinámico y cambiante como el Pacífico suroriental

bolichera - pesca

Este año, en febrero, se cumplen sesenta años de la primera Operación Eureka, una iniciativa científica concebida en el Perú que marcó un antes y un después en la forma de observar, comprender y gestionar los recursos marinos. Más que una fecha conmemorativa, este aniversario invita a reflexionar sobre el valor de la información científica oportuna y sobre un modelo de cooperación que ha demostrado su vigencia a lo largo del tiempo.

La Operación Eureka es el programa más antiguo del mundo que utiliza embarcaciones pesqueras como plataforma para la recolección de datos científicos orientados al monitoreo y evaluación de la biomasa marina. Varias embarcaciones operan de manera simultánea y paralela, cubriendo amplias áreas del mar y recogiendo información sobre la distribución y abundancia de los recursos pesqueros. Esta metodología permite obtener una visión sinóptica del estado del recurso y del ecosistema en plazos muy cortos, una ventaja fundamental en un océano dinámico y cambiante como el Pacífico suroriental.

El origen de Eureka se remonta a mediados de la década de 1960, luego de dos años de experimentación científica desarrollada con el apoyo de la FAO. En febrero de 1966 se realizó la primera operación formal, utilizando embarcaciones pesqueras equipadas con ecosondas y sonar. Desde entonces, las Operaciones Eureka se incorporaron de manera regular al sistema de monitoreo y evaluación del Instituto del Mar del Perú (IMARPE), consolidándose como una herramienta clave para realizar observaciones rápidas, generalmente de tres días, sobre el estado de los recursos y del ecosistema.

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A lo largo de estas seis décadas, la Eureka ha demostrado ser un complemento indispensable de los cruceros de investigación científica. Mientras los cruceros permiten un análisis detallado bajo condiciones controladas, las Operaciones Eureka aportan cobertura espacial, rapidez y frecuencia, lo que resulta especialmente valioso para observar cambios en la distribución de los cardúmenes, en las masas de agua y en las condiciones oceanográficas entre campañas. Esta complementariedad ha fortalecido de manera sustantiva la base científica que sustenta las decisiones de manejo pesquero en el país.

Uno de los rasgos más notables de la Operación Eureka es su carácter colaborativo. Se trata de una experiencia sostenida de cooperación entre una institución científica pública y el sector privado. Las empresas pesqueras facilitan sus embarcaciones como plataforma científica, mientras que la conducción técnica, el diseño del muestreo y el análisis de la información permanecen bajo la responsabilidad del IMARPE. Este modelo ha permitido incrementar el esfuerzo de monitoreo sin generar costos adicionales significativos y, al mismo tiempo, consolidar una relación de confianza entre ciencia, Estado e industria.

El avance tecnológico ha ampliado aún más el potencial de estas operaciones. En sus inicios, la clasificación de los registros acústicos dependía en gran medida de la experiencia de los observadores, lo que podía introducir inconsistencias en los resultados. Hoy, la disponibilidad de ecosondas y sonares digitales reduce de manera significativa esas fuentes de error y permite incorporar componentes cuantitativos más robustos. Las Operaciones Eureka ya no se limitan a descripciones cualitativas, sino que contribuyen a estimar biomasa, caracterizar hábitats y analizar cambios en la estructura del ecosistema, desde el plancton hasta los peces pelágicos.

La información generada por Eureka ha demostrado, además, la importancia de la cobertura espacial en el diseño del muestreo. Series históricas muestran que, incluso en años complejos, la ausencia temporal de un recurso no implica su desaparición, sino cambios en su distribución. En ese contexto, la participación de embarcaciones pesqueras, incluidas las de menor escala, contribuye a reducir sesgos en la evaluación cuantitativa y a mejorar la comprensión del comportamiento de los recursos.

Mirando hacia adelante, el desafío es aprovechar aún mejor este enorme caudal de información y las Operaciones Eureka sirvan como insumo para la investigación académica y, al mismo tiempo, apoyen una toma de decisiones más informada por parte del sector productivo. Fortalecer capacidades, formar nuevos especialistas y profundizar la cooperación con universidades y centros de investigación nacionales e internacionales será clave para ese objetivo.

A sesenta años de su primera ejecución, la Operación Eureka sigue siendo un ejemplo de cómo la ciencia aplicada, la innovación metodológica y la cooperación pueden converger para mejorar la gestión de las pesquerías. Recordar su historia es también reconocer que el Perú fue pionero en una forma de hacer ciencia marina que hoy resulta más vigente que nunca.

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