El cáncer es una enfermedad que por sus características no solo afecta el cuerpo, sino también el espíritu. Frente a un diagnóstico positivo, el paciente enfrenta una variedad muy intensa de emociones cuyo denominador frecuente es el miedo a perder la vida. En este contexto, cualquier consejo se convierte en un “salvavidas”, y cualquier “receta” en una esperanza. Los familiares, los amigos y las redes sociales se transforman en una fábrica de ideas y sugerencias con un impacto peligroso en la evolución del padecimiento.
¿Los suplementos nutricionales son seguros para el enfermo con cáncer?
Son muy seguros, siempre y cuando sean prescritos y supervisados por un profesional especializado en el tema. Los suplementos nutricionales pueden incluir fórmulas enterales, módulos de nutrientes, suplementos de vitaminas o minerales.
Las fórmulas enterales son productos que contienen todos los nutrientes. Por su color y textura, los pacientes suelen llamarlos “leches”, aunque su composición sea totalmente diferente a aquella de la leche. Estas bebidas pueden contener la energía y todos los nutrientes que una persona necesita para vivir y podrían servir para completar la dieta cuando la comida es insuficiente o como reemplazo de los alimentos cuando por alguna razón el paciente no pueda ingerirlos. No obstante, no todas las fórmulas son adecuadas para todas las situaciones.
Los módulos de nutrientes pueden contener solo proteína, solo aminoácidos como la glutamina; solo un tipo de grasa – los más usados son los ácidos grasos omega 3-; solo un tipo de carbohidratos, entre otros. Estos productos son empleados para cubrir demandas muy específicas. Puede actuar como complemento de la comida o de una fórmula enteral. Al igual que las fórmulas enterales la decisión de utilizar uno u otro dependerá del estado nutricional del paciente y de una buena evaluación previa.
Los suplementos de vitaminas y minerales están disponibles de manera aislada - así encontramos suplementos de vitamina D – o en combinaciones – suplementos que incluyen vitamina D, calcio, vitaminas del complejo B, entre otras-. En este caso, la individualización de cada caso es fundamental para tomar una decisión. Aunque la mayor parte de pacientes con cáncer enfrentarán deficiencias de vitaminas y minerales tarde o temprano, decidir cuándo, cuál y qué dosis utilizar es una tarea compleja. Las vitaminas y minerales son indispensables para la vida, no obstante, en algunos casos podrían afectar la eficacia del tratamiento y la evolución de la enfermedad.
Las plantas medicinales en el tratamiento del cáncer
Este es, sin lugar a duda, el terreno más peligroso que debe transitar el paciente con cáncer por diferentes razones.
- Para que un tratamiento sea considerado seguro y efectivo debe superar las siguientes etapas en este orden: pruebas de laboratorio, pruebas en animales y 4 subetapas en seres humanos. En prácticamente todos los casos disponibles en las redes sociales, los estudios que sustentan su uso solo se encuentran en la etapa de pruebas de laboratorio.
- La mayoría de las plantas medicinales dependiendo de la forma en que son preparadas o la dosis utilizada cuando son consumidas en preparación farmacéutica generan interacciones significativas con la terapia oncológica – la curcumina, por citar un caso, puede incrementar los efectos secundarios de varios medicamentos - o puede incrementar el trabajo del hígado o el riñón para eliminarlas del cuerpo.
- Muchas plantas medicinales generan efectos gastrointestinales indeseables como irritación gástrica, estreñimiento, diarrea entre, otros que pueden sumarse a aquellos que produce el tratamiento oncológico.
El diagnóstico de cáncer puede llevar al paciente a probar todo lo que encuentre a disposición con la esperanza de encontrar una “cura milagrosa”, sin embargo, el remedio podría ser peor que la enfermedad. Recuerde que el uso de suplementos nutricionales es seguro bajo supervisión profesional; mientras que el uso de plantas medicinales conlleva, en la mayoría de los casos, un riesgo elevado e innecesario.