La huida de una madre venezolana junto a su hija de una peligrosa facción del Tren de Aragua permitió exponer una red criminal de trata de personas que secuestraba niños en la zona este de Lima Metropolitana.
Según informó Domingo al Día, la mujer permaneció cuatro años bajo el control de la organización criminal antes de librarse de sus captores y denunciar el funcionamiento de una red que utilizaba la retención de menores para someter a mujeres extranjeras vulnerables en locales nocturnos de la capital peruana.
De acuerdo con el reporte del dominical, la víctima fue contactada en 2022 a través de Facebook por una amiga que la convenció de viajar a Perú con la promesa de una vida mejor. Al llegar a Lima, la mujer se topó con una realidad opuesta. Se le impuso una supuesta deuda de 17.000 soles (aproximadamente 4.500 dólares estadounidenses) y la organización la forzó a trabajar en un local nocturno, conocido como El Molino, en el distrito de San Juan de Lurigancho.
La víctima relató: “Me dijo que, si no me gustaba, la que corría las consecuencias era mi hija o mi familia en Venezuela”. Bajo esa amenaza, se vio obligada a entregar 80 soles diarios de lunes a viernes y 120 soles cada sábado por el alquiler de un cuarto donde debía permanecer, según detalló Domingo al Día.
Estructura de la organización
La División de Investigación de Trata de Personas de la Policía Nacional del Perú (PNP) consiguió, tras la denuncia de la madre, conocer los métodos internos de la organización.
De acuerdo con la misma fuente, la red estaba dirigida por Cristina Burgos Burgos, identificada como ‘La Jefa’, quien habría sido víctima antes de asumir el liderazgo junto a su pareja, Juan de Jesús Estula Sierralta, con antecedentes por trata desde 2018.
En la estructura también participaba Raúl Burgos Burgos, hijo mayor de ‘La Jefa’, señalado por la denunciante como responsable de amenazas incluso después de su escape. Los líderes imponían el miedo mediante intimidaciones y la retención de los hijos de las víctimas, de acuerdo con lo reportado por Domingo al Día.
Método de control
La investigación policial reveló que los niños de las mujeres sometidas eran retenidos para garantizar la obediencia de sus madres. En una segunda intervención de la PNP en la zona de Lima Norte, agentes hallaron a los hijos de dos víctimas encerrados en una vivienda del distrito de San Miguel.
Según el informe, una mujer identificada como Luz Mary del Valle Perdomo vigilaba a los menores, de tres y seis años. La policía la señala como cabecilla de otra facción del Tren de Aragua dedicada a la trata en Perú, junto a su prima Miliandry del Valle, encargada de ayudar en la custodia de los pequeños. Ella ya tenía antecedentes por extorsión y su pareja cumple prisión preventiva por su participación en la misma red, según precisó el medio.
Las dos residían en el inmueble donde mantenían retenidos a los menores. Luego de un periodo de vigilancia, la PNP logró detenerlas cuando salían del edificio en San Miguel con sus hijos. Los agentes confirmaron sus identidades y efectuaron el rescate.
Operativos y hallazgos
El caso derivó en un operativo policial que permitió liberar a más de 50 mujeres y detener a 12 presuntos miembros de la organización. En simultáneo, la policía intervino un club nocturno en Independencia, denominado La Estación, donde también se explotaba a mujeres extranjeras.
Durante el operativo, los agentes encontraron celulares destruidos por los detenidos e incautaron un muñeco de apariencia diabólica, según detalló Domingo al Día.
El escape de la madre y su denuncia ante las autoridades permitió a la División de Investigación de Trata de Personas exponer los mecanismos de captación, control y explotación empleados por la red del Tren de Aragua en la capital peruana.