El canciller Hugo de Zela negó este lunes que existiera injerencia de China en la difusión de las reuniones entre el presidente de transición, José Jerí, y el empresario y contratista estatal Zhihua Yang, quien sostuvo encuentros extraoficiales con el mandatario el 26 de diciembre de 2025 y el 6 de enero de este año.
“Y lo que se está investigando, hasta donde lo sé, es asuntos que tienen que ver con empresarios chinos. No son asuntos que involucren a China como país”, dijo en una rueda de prensa, al añadir que hasta el momento Perú no ha recibido ninguna comunicación del régimen chino.
Las declaraciones difieren de lo dicho días atrás por el jefe de Gabinete, Ernesto Álvarez, quien fue consultado sobre los posibles responsables de la filtración de los videos que expusieron las reuniones de Jerí.
Durante un pódcast con la periodista Milagros Leiva para El Comercio, el primer ministro abordó versiones sobre una posible represalia de Nicanor Boluarte, hermano de la exmandataria, y la eventual participación de sectores políticos o del régimen chino.
Señaló que cualquier posibilidad era válida, incluso la participación de China, ya que el régimen “está muy molesto” porque Perú había dado prioridad como aliado a Estados Unidos respecto a la base naval del Callao.
Agregó que “pueden ser las empresas también constructoras que han visto paralizados sus proyectos en muchos lugares del Perú porque no tienen posibilidades de continuar con ellos”.
“O pueden ser los grupos políticos que se acercaron al presidente para lograr su apoyo en las elecciones y él les ha dicho que no. Pueden ser las mafias que operan en nuestro país, (...) pueden ser mil factores. El presidente, más que amigos, lo que se gana es una gran cantidad de enemigos sumamente poderosos”, remarcó.
Álvarez añadió que China estaba satisfecha porque Perú le entregó el dominio en el puerto de Chancay, inaugurado en noviembre de 2024, pero señaló que Cancillería mantiene la postura de que la base del Callao, cuya financiación asume el país, debe equiparse con “tecnología de punta” estadounidense.
“Creemos en el multilateralismo y por eso se necesitaba urgentemente establecer equilibrios. Y eso también tiene consecuencias y hay gente muy molesta con el tema”, concluyó.
Según un sondeo realizado por el Instituto de Estudios Peruanos (IEP), la desaprobación de la gestión de Jerí subió a 56 %, diez puntos más que en noviembre pasado, tras descubrirse estas reuniones clandestinas que mantuvo con el empresario chino.
Desaprobación
De acuerdo a los ámbitos geográficos, la desaprobación al mandatario en Lima, donde vive un tercio de la población total, es 58 % y en el sur del país se eleva a 66 %.
Igualmente, el rechazo a Jerí es más alto en los ciudadanos mayores de 50 años de edad (66 %) y los que pertenecen a la clase media, con 58 %.
Por su parte, la población que aprueba al gobernante está en el norte del país (36 %), una zona duramente golpeada por la inseguridad ciudadana, y son los más jóvenes, de 18 a 29 años de edad (38 %).