El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) presentó el pre reglamento que modifica el marco legal del voluntariado en Perú, con el objetivo de reconocer formalmente las jornadas de voluntariado certificadas como créditos académicos en estudios de pregrado y otorgar puntaje adicional para becas educativas nacionales e internacionales. Pero también podría ayudarte a conseguir casa.
Esta propuesta responde a la reciente Ley N° 32396, que amplía los beneficios para las personas voluntarias, permitiendo que la experiencia acreditada en organizaciones inscritas, y no solo en las gestionadas por las universidades, sea válida para el reconocimiento académico.
El voluntariado en Perú será reconocido como creditaje para sacar un título universitario
El documento, actualmente en proceso de consulta pública, introduce cambios sustanciales respecto al reglamento anterior. Uno de los puntos centrales es la reducción del requisito mínimo de jornadas: ahora basta con acreditar 100 jornadas de voluntariado en dos años, en vez de las 180 exigidas previamente, para acceder a estos beneficios.
El voluntariado debe estar certificado por una organización inscrita en el Registro Nacional del MIMP y la persona voluntaria debe figurar como “inscrita y activa”, es decir, tener inscripción vigente y haber realizado al menos dos jornadas en los últimos dos años.
El alcance de la norma es amplio. El reconocimiento de créditos académicos por voluntariado no se limita a las actividades desarrolladas dentro del ámbito universitario. Los estudiantes podrán presentar certificaciones de voluntariado formal realizado en entidades externas, siempre que estas cumplan con los requisitos formales.
No obstante, cada universidad tendrá la potestad de definir el procedimiento interno para validar y convalidar estos créditos, de acuerdo con su reglamento y la Ley Universitaria, de acuerdo con el proyecto de reglamento.
Las personas voluntarias podrán solicitar reconocimiento académico a partir de 100 jornadas acreditadas
Junto con los créditos académicos, la norma garantiza que las personas voluntarias que cumplan los requisitos puedan acceder a puntaje adicional en procesos de postulación a becas nacionales (PRONABEC) e internacionales, así como en programas estatales de vivienda de interés social.
De igual modo, se reconoce y certifica formalmente la labor voluntaria, otorgando valor institucional a estas actividades y facilitando su presentación ante diversas entidades públicas y privadas.
El pre reglamento también fortalece el rol del MIMP, estableciendo la obligación de brindar asistencia técnica a las organizaciones de voluntariado, tanto inscritas como en proceso de inscripción.
De acuerdo con el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, el propósito es facilitar la formalización, promover una gestión adecuada y asegurar la inscripción correcta, lo que contribuye a una mejor trazabilidad de las actividades voluntarias y evita validaciones irregulares.
Las mujeres representan más del 73% de las personas inscritas en el padrón nacional de voluntariado
Según datos oficiales, existen actualmente 16.500 personas voluntarias inscritas en el registro nacional. De ellas, cerca de 4.125 jóvenes de 18 a 24 años podrían beneficiarse directamente del reconocimiento de créditos académicos, y unos 8.000 adultos jóvenes de 25 a 44 años accederían a puntaje adicional para becas y otros programas.
El potencial de cobertura es amplio, considerando que el universo de estudiantes universitarios en el país supera el 1,6 millones. Además, la norma busca responder a la alta participación femenina en el voluntariado, con más del 73% de mujeres inscritas (es decir, 7 de cada 10 voluntarios en el Perú son mujeres).
Aunque la convalidación de créditos por voluntariado depende de la normativa interna de cada universidad, la ley establece que toda persona voluntaria certificada tendrá derecho a solicitar el reconocimiento académico.
Finalmente, el documento especifica que no se crean nuevas cargas administrativas ni costos adicionales para el Estado, y se busca incentivar la participación juvenil en el voluntariado como vía de formación integral y compromiso social.
- Reducción del requisito mínimo de jornadas: baja de 180 a 100 jornadas certificadas de voluntariado en dos años para acceder a beneficios.
- Reconocimiento académico: se habilita el reconocimiento de jornadas formalmente certificadas como créditos académicos en estudios universitarios de pregrado, no solo para el voluntariado gestionado por la universidad sino también para el realizado en organizaciones externas inscritas.
- Puntaje adicional para becas: el voluntariado certificado otorga puntaje extra en postulaciones a becas nacionales e internacionales, así como en programas estatales de vivienda de interés social.
- Ampliación del universo de beneficiarios: los beneficios aplican tanto a jóvenes universitarios como a adultos jóvenes, con impacto potencial en más de 12.000 personas inscritas y hasta 1,6 millones de estudiantes universitarios.
- Certificación válida: solo se reconocen jornadas certificadas por organizaciones debidamente inscritas en el Registro Nacional del MIMP.
¿Se pueden reconocer créditos académicos por voluntariado no vinculado a la carrera?
El pre reglamento permite que las universidades reconozcan como créditos las jornadas de voluntariado certificadas, incluso si estas no están directamente relacionadas con la carrera que estudia el alumno.
El criterio principal es que la experiencia de voluntariado sea formalmente acreditada por una organización inscrita y que se cumplan los requisitos establecidos.
Sin embargo, la normativa interna de cada universidad determinará si acepta cualquier tipo de voluntariado para el reconocimiento de créditos, o si exige que exista una relación temática mínima con la formación profesional.
Por ejemplo, un estudiante de Derecho que realiza y certifica voluntariado en una organización dedicada a la protección animal podría solicitar el reconocimiento de estos créditos, aunque la actividad no tenga relación directa con su carrera universitaria. Será la universidad la que decida, según su reglamento interno, si le asigna créditos académicos por esa experiencia.
Algunos de los posibles voluntariados a ser reconocidos (siempre que así también lo autorice la casa de estudios):
- Rescate y cuidado de animales en la vía pública o refugios.
- Apoyo en comedores populares y ollas comunes.
- Enseñanza de lectura y refuerzo escolar en zonas rurales o urbanas.
- Participación en campañas de reciclaje y cuidado ambiental.
- Asistencia en hospitales, centros de salud o campañas médicas.
- Organización de actividades deportivas y recreativas para niños y adolescentes.
- Colaboración en brigadas de salud, vacunación o prevención.
- Impulso de talleres artísticos, culturales o de habilidades blandas para la comunidad.
- Participación en campañas de donación de sangre, órganos o alimentos.
- Apoyo a personas mayores o en situación de vulnerabilidad social.