La reaparición pública de Moisés Vega marcó un punto de quiebre en una historia personal que hasta ahora se había contado desde comunicados y reacciones cruzadas. El cantante decidió hablar en primera persona luego de un prolongado silencio, impulsado, según explicó, por el impacto que la controversia tiene en sus hijas.
A través de un extenso mensaje, relató episodios íntimos de su relación con Flavia Gómez, detalló conflictos familiares, desacuerdos económicos y un proceso judicial en curso por pensión y régimen de visitas.
Su testimonio se suma a un escenario ya tensionado por versiones contrapuestas, denuncias formales y declaraciones televisivas que mantienen el caso bajo atención pública.
Un pronunciamiento marcado por el conflicto familiar y legal
Moisés Vega inició su mensaje aclarando que no es partidario de exponer su vida privada, pero sostuvo que las circunstancias lo obligaron a hacerlo. Indicó que lleva más de diez meses separado y que durante ese tiempo se produjeron situaciones que, a su juicio, perjudican directamente a sus hijas, en especial a la mayor, quien ya tiene acceso a redes sociales. “Ahora solamente quiero contar mi verdad”, expresó al justificar su decisión de hablar públicamente.
El cantante señaló que durante meses optó por el silencio pese a la circulación de contenidos en plataformas digitales que, según dijo, incluían mensajes directos e indirectos dirigidos hacia él. El punto de inflexión, explicó, fue la publicación de un video en TikTok que contenía una conversación privada. Afirmó que ese material buscaba dejarlo “supermal” ante la opinión pública y que no reflejaba la totalidad de los intercambios entre ambos.
Uno de los ejes centrales de su testimonio fue la situación económica vinculada a la manutención de su hija menor. Vega sostuvo que se le exige una pensión anticipada elevada, cuatro veces mayor a la que otorga a su primera hija, monto que asegura no estar en condiciones de cubrir debido a su actual situación laboral. “No me encuentro laborando en ninguna empresa ni casa musical”, precisó, al detallar que trabaja de manera independiente y que entrega lo que está a su alcance, respaldado por comprobantes.
También afirmó que el incumplimiento de ese monto solicitado habría derivado en restricciones para ver a su hija. Según su versión, en diez meses logró encuentros contados, situación que atribuye directamente a la disputa económica. Frente a ello, manifestó esperar un pronunciamiento judicial que defina tanto el régimen de visitas como los alimentos.
El quiebre de la relación y la separación
En su relato, Moisés Vega retrocedió al inicio de la relación con Flavia Gómez para contextualizar el desenlace. Contó que venía de una relación anterior que terminó de forma conflictiva cuando conoció a quien luego sería su esposa. Tras un breve periodo como enamorados, recibió la noticia del embarazo y decidió asumir la responsabilidad. El matrimonio se concretó pocos meses después, organizado por la familia de ella.
Con el paso del tiempo, afirmó, quedaron en evidencia diferencias de carácter e incompatibilidades que deterioraron la convivencia. Vega enumeró episodios específicos que, según dijo, fueron determinantes para poner fin al vínculo. Entre ellos, mencionó la incomodidad de su entonces esposa con la comunicación constante que mantiene con su hija mayor, quien reside fuera del país. “Tenemos una comunicación extraordinaria”, afirmó, al tiempo que evitó repetir comentarios que, aseguró, fueron inapropiados por respeto a la menor.
Otro aspecto que destacó fue el distanciamiento progresivo de su entorno familiar. Señaló que se vio alejado de sus hermanas y que se produjeron faltas de respeto hacia su madre, situaciones que aseguró poder probar mediante audios y mensajes escritos. Asimismo, mencionó conflictos relacionados con el padrinazgo de su hija menor, una decisión que, para él, tenía una fuerte carga emocional y familiar.
De acuerdo con su versión, el quiebre también incluyó el bloqueo de familiares en redes sociales y la interrupción total de la comunicación. “Esas cosas no se hacen”, afirmó, al señalar que esos hechos terminaron por convencerlo de que la relación no tenía continuidad.
Reacciones públicas, denuncias y el impacto emocional
La exposición del caso se intensificó desde que Moisés Vega anunció públicamente su separación en redes sociales. En aquel comunicado sostuvo que la decisión había sido tomada por mutuo acuerdo y pidió respeto por la privacidad, enfatizando que ambos priorizarían el bienestar de su hija de siete meses. Sin embargo, esa versión fue cuestionada por Flavia Gómez, quien aseguró haberse enterado de la ruptura por terceros debido a que fue bloqueada de las cuentas del cantante.
Gómez expresó públicamente su sorpresa y malestar, señalando que no existió una conversación previa y que la relación no atravesaba una crisis irreversible. En declaraciones posteriores, sostuvo que las discusiones eran menores y que la decisión fue repentina. Además, confirmó que presentó una denuncia por abandono de hogar ante una comisaría, incorporando un componente legal adicional al conflicto.
En su reciente pronunciamiento, Vega reconoció el impacto emocional de toda esta situación. Dijo atravesar episodios de tristeza profunda y depresión, agravados por la distancia con su hija y la conflictiva relación con su madre. Reveló que buscó ayuda profesional para enfrentar este proceso y sostuvo que su prioridad es recuperar estabilidad para cumplir su rol como padre.
“Solo quiero ser un buen padre”, expresó, al manifestar su deseo de reencontrarse con su hija mayor y ofrecer lo mejor a la menor. Su mensaje cerró con una afirmación de compromiso personal y laboral, orientada, según dijo, a salir adelante por ellas. El conflicto, mientras tanto, continúa desarrollándose entre declaraciones públicas, procesos judiciales y una atención mediática que mantiene expuesta una ruptura marcada por versiones opuestas y tensiones aún sin resolver.